Las ex novicias no se inmutaron ante la grave acusación y prefirieron el silencio
Las mujeres no podrán recuperar su libertad, ya que los delitos por los cuales se las imputó no son excarcelables. Se vivieron momentos de tensión en la fiscalía. Intiman a un abogado a que presente a un prófugo. La elevación a juicio.
28 Septiembre 2006 Seguir en 
Nélida Fernández y Susana Acosta habrían atacado a la docente Angela Beatriz Argañaraz el 31 de julio, en el departamento de las ex novicias, en calle Catamarca 30. Luego habrían contado con la ayuda del hermano de Nélida, Luis Fernández, y en el auto Ford Orion de las sospechosas, la habrían trasladado a otro lugar, aún desconocido, donde actualmente la mantendrían oculta. Todo esto, aparentemente para evitar que Betty asumiera como directora del colegio Padre Roque Correa. Esta es la base de la acusación que ayer les leyeron a las mujeres, cuando se les informó que la imputación que recaía sobre ellas se agravó, por lo que no podrán recuperar la libertad.
La fiscal Adriana Giannoni y el secretario Ernesto Baaclini les informaron a las ex novicias que estaban imputadas por privación ilegítima de la libertad y ocultamiento de persona. Luego, les preguntaron si querían declarar. Por separado y, por consejo de su defensor Gustavo Morales, ambas se negaron. Al mismo tiempo, la fiscal intimó a Morales para que en 24 horas informe dónde se encuentra Luis Fernández y si se presentará a prestar declaración como imputado.
Los investigadores basan la acusación en varias pruebas, de las cualtes tres son consideradas fundamentales: la sangre encontrada en el departamento, que pertenece a Betty; los dichos de dos testigos que relataron cómo habría sucedido el ataque en base a lo que les contó una tercera persona, y en el testimonio de Verónica Wiernes, que aseguró haber lavado una remera del remisero Fernández que tenía manchas de sangre. En cuanto al segundo punto, se trata del relato que habría hecho una mujer, quien habría indicado que el 31 de julio, en el departamento, Betty y Acosta discutieron violentamente y que, en cierto momento, Fernández golpeó a Argañaraz en la cabeza con una sartén.
Fuerte discusión
Ayer se vivieron momentos de tensión en Tribunales. Acosta fue la primera en llegar y, cuando descubrió que familiares y allegados estaban a la puerta del edificio del ex Comando, les tiró besos y les sonrió. Fernández, en cambio, no hizo gestos, excepto cuando, al salir, juntó sus manos frente a su cara, como si estuviera rezando, o pidiendo perdón. Las mujeres no se mostraron nerviosas y, tal como dispuso la fiscal, no estuvieron en contacto entre sí. Acosta fue la primera en presentarse ante Giannoni. Ingresó a la fiscalía a las 9.15 y se retiró casi tres horas después. La demora se debió a que Morales pidió revisar las actuaciones donde figuraban las pruebas que había en contra de su defendida. El profesional planteó una serie de nulidades en el acta, pero Baaclini le dijo que presentara un escrito con sus observaciones, por lo que se generó una discusión. La voz del secretario se escuchó hasta en los pasillos de Tribunales y alarmó a más de un desprevenido que pasaba por el lugar. El trámite que realizó Fernández, a raíz de esa incómoda situación, fue mucho más rápido. La ex novicia apenas si permaneció 30 minutos en la fiscalía.
Hasta el martes, las ex novicias sólo estaban acusadas por privación ilegítima de la libertad, un delito excarcelable. Pero, al sumarse a la imputación el ocultamiento de persona, seguirán presas. Falta tomar algunas declaraciones, pero en pocos días la fiscal se abocará a preparar la elevación a juicio de la causa.
La fiscal Adriana Giannoni y el secretario Ernesto Baaclini les informaron a las ex novicias que estaban imputadas por privación ilegítima de la libertad y ocultamiento de persona. Luego, les preguntaron si querían declarar. Por separado y, por consejo de su defensor Gustavo Morales, ambas se negaron. Al mismo tiempo, la fiscal intimó a Morales para que en 24 horas informe dónde se encuentra Luis Fernández y si se presentará a prestar declaración como imputado.
Los investigadores basan la acusación en varias pruebas, de las cualtes tres son consideradas fundamentales: la sangre encontrada en el departamento, que pertenece a Betty; los dichos de dos testigos que relataron cómo habría sucedido el ataque en base a lo que les contó una tercera persona, y en el testimonio de Verónica Wiernes, que aseguró haber lavado una remera del remisero Fernández que tenía manchas de sangre. En cuanto al segundo punto, se trata del relato que habría hecho una mujer, quien habría indicado que el 31 de julio, en el departamento, Betty y Acosta discutieron violentamente y que, en cierto momento, Fernández golpeó a Argañaraz en la cabeza con una sartén.
Fuerte discusión
Ayer se vivieron momentos de tensión en Tribunales. Acosta fue la primera en llegar y, cuando descubrió que familiares y allegados estaban a la puerta del edificio del ex Comando, les tiró besos y les sonrió. Fernández, en cambio, no hizo gestos, excepto cuando, al salir, juntó sus manos frente a su cara, como si estuviera rezando, o pidiendo perdón. Las mujeres no se mostraron nerviosas y, tal como dispuso la fiscal, no estuvieron en contacto entre sí. Acosta fue la primera en presentarse ante Giannoni. Ingresó a la fiscalía a las 9.15 y se retiró casi tres horas después. La demora se debió a que Morales pidió revisar las actuaciones donde figuraban las pruebas que había en contra de su defendida. El profesional planteó una serie de nulidades en el acta, pero Baaclini le dijo que presentara un escrito con sus observaciones, por lo que se generó una discusión. La voz del secretario se escuchó hasta en los pasillos de Tribunales y alarmó a más de un desprevenido que pasaba por el lugar. El trámite que realizó Fernández, a raíz de esa incómoda situación, fue mucho más rápido. La ex novicia apenas si permaneció 30 minutos en la fiscalía.
Hasta el martes, las ex novicias sólo estaban acusadas por privación ilegítima de la libertad, un delito excarcelable. Pero, al sumarse a la imputación el ocultamiento de persona, seguirán presas. Falta tomar algunas declaraciones, pero en pocos días la fiscal se abocará a preparar la elevación a juicio de la causa.
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