Hay que mejorar el servicio de aviones

28 Septiembre 2006
Parece sobreabundante ponderar la importancia que tiene un buen servicio de transporte aéreo, para la más amplia gama de necesidades de la población. Aviones en óptimas condiciones de seguridad, que realicen vuelos en la cantidad necesaria y hacia la mayor variedad de rumbos, programados con horarios que se observen estrictamente, constituyen factores de indudable progreso para la comunidad beneficiaria. Y representan, por lo tanto, un aporte de capital importancia para los mil y un aspectos de la vida cotidiana que se hallan directamente involucrados con el servicio referido.
   No es extraño, entonces, que las deficiencias que el servicio registra en Tucumán hayan movido a la Comisión de Obras, Servicios Públicos, Vivienda y Transportes de la Legislatura Provincial, a convocar al gerente de la sucursal de Aerolíneas Argentinas, a los fines de plantearle los requerimientos del caso. Hay que tener en cuenta que en nuestra ciudad la cantidad de usuarios crece de modo exponencial, lo que se percibe en el hecho de que, a pesar de haberse aumentado la cantidad de vuelos diarios, las plazas continúan siendo insuficientes.
   El citado representante tomó conocimiento de las numerosas quejas respecto de la prestación. Ellas se sintetizaron en el descontento de quienes utilizan los aviones, por verse obligados a “pagar un servicio caro, que cuesta conseguir, y que es inseguro, que tiene reprogramaciones y demoras”. En respuesta, el gerente informó que se está elaborando el “megaplan”, que, dentro de tres años, representará un mejoramiento del servicio. Y explicó que, en cuanto a las demoras en los vuelos, por el momento no tendrán solución, ya que razones de seguridad determinan que un elevado porcentaje de los aparatos de la empresa están sometidos actualmente a reparaciones. No es, por cierto, un panorama satisfactorio el que estas respuestas abren ante los usuarios de vuelos de Tucumán. En efecto, pasará bastante tiempo hasta que el arreglo integral del parque de aparatos termine con las demoras y reprogramaciones actuales. Y, por otro lado, será necesario aguardar tanto como tres años para asistir a la mejora sustancial del servicio.
   Mientras tanto, múltiples actividades de la existencia diaria, como decimos arriba, se ven afectadas por las demoras.
   La reprogramación deriva en una serie de perjuicios ciertos, que van desde la imposibilidad de cumplir compromisos organizados descontando la regularidad de los horarios, hasta la situación que se crea, por ejemplo, a quienes deben viajar al exterior y se ven impedidos de arribar a tiempo para el vuelo correspondiente. Ni qué decir que, además, las fallas perjudican gravemente al turismo, rubro que, con singular insistencia, el Estado declara necesario desarrollar.
   El hecho de que la empresa, como afirma el gerente, se haga cargo de los gastos que irrogue la demora, no repara el perjuicio: este, en muchos casos, tiene carácter de irremediable. Lo que necesita una ciudad moderna, con la importancia que sin duda tiene Tucumán, es que el servicio funcione rodeado de todas las condiciones que corresponden.
   Como informamos, los legisladores anunciaron su intención de convocar a todos los sectores afectados por las deficiencias de los vuelos, a fin de elaborar el petitorio que se presentará al secretario de Transportes de la Nación. Nos parece conveniente que se realice esa gestión. Nadie puede discutir que existe verdadera urgencia en lograr solución para un asunto como el que tratamos, donde están comprometidos actividades y aspectos de señalada trascendencia para todos.

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