Con freno y marcha atrás

El jefe de Estado tuvo que poner fin al debate que se generó ante su idea de cambiar el mandato presidencial. No estaba confirmado el viaje de Kirchner a Misiones. Por Angel Anaya - Columnista.

26 Septiembre 2006
BUENOS AIRES.- El Presidente ha debido poner fin al sinuoso debate que, acaso sin advertirlo,  generó en Nueva York al señalar la conveniencia de reformar el mandato presidencial, retornando al modelo de 1853. El matutino “Clarín” había titulado ayer con ese proyecto, y rápidamente un comunicado de la Jefatura del Gabinete lo desautorizó, tras el enojo de Kirchner, con un comentario previo de Alberto Fernández que dejó el tema sobrevolando el domingo. La situación trajo a la memoria que tanto el Presidente como su esposa fueron convencionales constituyentes en 1994 y apoyaron discursivamente el modelo que ahora no gusta en la Casa Rosada, teñido de un fuerte menemismo. En realidad, la argumentación de aquellos días giró en torno del modelo norteamericano, de cuatro años con una reelección, y que permite a la ciudadanía controlar directamente la calidad de gestión presidencial. Hace ya tiempo que ese tema rondó el gabinete reducido de Kirchner, pero ni su hombre de mayor confianza, Fernández, pudo escuchar una definición presidencial;  sin embargo, aquel comentario en Estados Unidos la semana última, y el eco del mismo, tentaron al vocero a pronunciarse con expresiones ambivalentes. El error -se dice ahora- fue no haber dispuesto previamente otra de las habituales encuestas rápidas para conocer previamente el juicio público antes de adoptar decisiones.

 La prueba de Posadas
Al cierre de estas notas, otra encuesta de esa naturaleza, pero en Posadas, impedía una confirmación oficial del viaje presidencial a la capital misionera, anunciado con escasas precisiones para mañana desde hace diez días. El programa previsto en Misiones incluye un acto abierto donde Kirchner hablaría, anunciando el consiguiente plan de obras, en virtual respaldo a la reforma constitucional para permitir que el gobernador Carlos Rovira sea reelegido indefinidamente, única enmienda proyectada. Después de anunciarse ese programa, dos personajes fieles al gobernador, el titular de la Legislatura, Esteban Lozina, y el intendente de Posadas, Jorge Brignole, se pasaron a la oposición que encabeza el obispo de Iguazú, monseñor Joaquín Piña, con una lista fuertemente opositora y que coloca al gobernador en alto riesgo. Lozina lo hizo mediante una espectacular conferencia de prensa, donde denunció seguimientos policiales; solicitó tolerancia con las diferencias de opinión acusando a Rovira de tentaciones hegemónicas y calificó severamente los ataques oficialistas a la Iglesia Católica. Para que Kirchner viaje hoy deberá contar con la seguridad de que el acto anunciado no provocará un temporal político. De cualquier manera, su presencia en Posadas que, al parecer, es un hervidero, no podría concretarse sin afectar aun más las relaciones con la Iglesia, pues Misiones es una de las provincias con más elevada militancia católica, incluido su intendente. (De nuestra Sucursal)


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