26 Septiembre 2006 Seguir en 
Una taiwanesa que denunció haber sido agredida por dos compatriotas a mediados de agosto, desapareció misteriosamente hace una semana. La Policía investiga a los miembros de esa comunidad que viven en un campo de El Timbó Nuevo para tratar de encontrar algún indicio que los lleve a ubicar a la mujer.
Chun Min Chen, de 39 años, denunció que el 12 de agosto, mientras trabajaba en una quinta de naranjas y mandarinas, fue agredida por Ming Fu Huang y por su esposa, Tan Kuei Schian, quienes, según ella, además la amenazaron de muerte en dos oportunidades, el 1 y el 5 agosto.
En la demanda, que fue radicada en la Dirección General de Investigaciones, se dice que el matrimonio, armado con cuchillos, no sólo golpeó a Chen, sino que además, usando tijeras de modista, le cortó toda la ropa dejándola prácticamente desnuda. El hombre, siempre de acuerdo con la denuncia que realizó la víctima, también la habría manoseado delante de sus compañeras.
El ataque, según las primeras investigaciones realizadas por la Policía y que fueron ordenadas por la fiscal Adriana Giannoni y por el secretario Ernesto Baaclini, se habría producido por la disputa de la tenencia del campo Cin Chon de por lo menos 74 hectáreas, ubicado al este de la provincia. La desaparecida, dijeron fuentes tribunalicias, había denunciado al presunto agresor por usurpación. Chen, además de haber declarado ante la fiscal, se sometió a un examen médico donde se constató que tenía golpes en diferentes partes del cuerpo y la nariz quebrada. Los vecinos de El Timbó Nuevo le dijeron a LA GACETA que la mujer, después de haber realizado todas estas denuncias, fue expulsada del campo donde vivía.
Los familiares, que se negaron a ser entrevistados, le dijeron a la Policía que vieron por última vez a la taiwanesa el martes 19.
Misterio
"Es un caso extraño. Chen ratificó la denuncia en la Justicia y la fiscal Giannoni ordenó una serie de medidas para tratar de esclarecer el caso. Se hizo una inspección ocular el 5 de agosto, pero no se encontró al matrimonio que supuestamente la había agredido, ni los elementos que habrían utilizado en los ataques", señaló Mario Leiva, el abogado que representó a la agredida.
Personal de la Brigada de Investigaciones Este, al mando del comisario Héctor Rodolfo Santos Cheín, trata de esclarecer el hecho. "Los supuestos agresores también denunciaron a Chen. Encima enfrentamos un problema: sólo la víctima habla bien el español; las otras personas que viven en el campo, no saben castellano", explicó el policía. Leiva señaló además que, después de haber ratificado la denuncia en Tribunales, Chen no volvió más a su estudio. "Me comentó que, a pesar de haber iniciado acciones penales en contra de los agresores, las amenazas se agravaron con el correr de los días. Pero nunca más volvió a visitarme, ni quiso realizar nuevas demandas", explicó. El profesional, que se enteró por LA GACETA de que la mujer había desaparecido, habló con la familia de Chen. "Estaban molestos porque entienden que nadie hizo nada para evitar esto. Tengo la impresión de que nunca dijeron la verdad sobre lo que pasó", comentó. Los investigadores dijeron que en el campo viven unas 30 personas, todas ellas de origen asiático. "Hay dos caseríos, uno en el ingreso y otro en la parte trasera de la finca. Todas son construcciones sencillas. No viven con grandes lujos", comentó Leiva, que fue uno de los pocos que pudieron ingresar a la finca. "Cuando se allanó el lugar, nos llevamos varias sorpresas. Por ejemplo, descubrimos que había por lo menos tres tumbas en una especie de patio común. Caminaban como si nada por ese lugar. Todos nosotros estábamos bastante impresionados", destacó Leiva.
Chun Min Chen, de 39 años, denunció que el 12 de agosto, mientras trabajaba en una quinta de naranjas y mandarinas, fue agredida por Ming Fu Huang y por su esposa, Tan Kuei Schian, quienes, según ella, además la amenazaron de muerte en dos oportunidades, el 1 y el 5 agosto.
En la demanda, que fue radicada en la Dirección General de Investigaciones, se dice que el matrimonio, armado con cuchillos, no sólo golpeó a Chen, sino que además, usando tijeras de modista, le cortó toda la ropa dejándola prácticamente desnuda. El hombre, siempre de acuerdo con la denuncia que realizó la víctima, también la habría manoseado delante de sus compañeras.
El ataque, según las primeras investigaciones realizadas por la Policía y que fueron ordenadas por la fiscal Adriana Giannoni y por el secretario Ernesto Baaclini, se habría producido por la disputa de la tenencia del campo Cin Chon de por lo menos 74 hectáreas, ubicado al este de la provincia. La desaparecida, dijeron fuentes tribunalicias, había denunciado al presunto agresor por usurpación. Chen, además de haber declarado ante la fiscal, se sometió a un examen médico donde se constató que tenía golpes en diferentes partes del cuerpo y la nariz quebrada. Los vecinos de El Timbó Nuevo le dijeron a LA GACETA que la mujer, después de haber realizado todas estas denuncias, fue expulsada del campo donde vivía.
Los familiares, que se negaron a ser entrevistados, le dijeron a la Policía que vieron por última vez a la taiwanesa el martes 19.
Misterio
"Es un caso extraño. Chen ratificó la denuncia en la Justicia y la fiscal Giannoni ordenó una serie de medidas para tratar de esclarecer el caso. Se hizo una inspección ocular el 5 de agosto, pero no se encontró al matrimonio que supuestamente la había agredido, ni los elementos que habrían utilizado en los ataques", señaló Mario Leiva, el abogado que representó a la agredida.
Personal de la Brigada de Investigaciones Este, al mando del comisario Héctor Rodolfo Santos Cheín, trata de esclarecer el hecho. "Los supuestos agresores también denunciaron a Chen. Encima enfrentamos un problema: sólo la víctima habla bien el español; las otras personas que viven en el campo, no saben castellano", explicó el policía. Leiva señaló además que, después de haber ratificado la denuncia en Tribunales, Chen no volvió más a su estudio. "Me comentó que, a pesar de haber iniciado acciones penales en contra de los agresores, las amenazas se agravaron con el correr de los días. Pero nunca más volvió a visitarme, ni quiso realizar nuevas demandas", explicó. El profesional, que se enteró por LA GACETA de que la mujer había desaparecido, habló con la familia de Chen. "Estaban molestos porque entienden que nadie hizo nada para evitar esto. Tengo la impresión de que nunca dijeron la verdad sobre lo que pasó", comentó. Los investigadores dijeron que en el campo viven unas 30 personas, todas ellas de origen asiático. "Hay dos caseríos, uno en el ingreso y otro en la parte trasera de la finca. Todas son construcciones sencillas. No viven con grandes lujos", comentó Leiva, que fue uno de los pocos que pudieron ingresar a la finca. "Cuando se allanó el lugar, nos llevamos varias sorpresas. Por ejemplo, descubrimos que había por lo menos tres tumbas en una especie de patio común. Caminaban como si nada por ese lugar. Todos nosotros estábamos bastante impresionados", destacó Leiva.
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