El electoralismo tiñó las acciones políticas
La carrera hacia 2007 está lanzada y se manifiesta en los enfrentamientos entre la Iglesia y el kirchnerismo, entre juristas y alperovichistas y entre los propios peronistas. Por Juan Manuel Asis - Redacción LA GACETA.
26 Septiembre 2006 Seguir en 
Falta poco menos de 100 días para que llegue 2007, año comicial por excelencia, y la agenda política nacional ya se tiñó de electoralismo. Toda la movida abarca, incluso, a la Iglesia Católica, cuyo enfrentamiento con el kirchnerismo estallará el 29 de octubre en Misiones. Ese día, el obispo de Iguazú, monseñor Joaquín Piña, ofrecerá resistencia en las urnas a las pretensiones de reelección indefinida del gobernador, Carlos Rovira. El resultado es clave; puede alterar el proceso político del año que viene y provocar realineamientos, tanto en el oficialismo como en la oposición. Otros aspectos que inciden en esa suerte de “electoralización” son la decisión del Gobierno nacional de arrojar en la mesa de debate la posibilidad de reforma constitucional para extender el período presidencial; el impulso nacional del justicialismo -puntualmente, en el Congreso- para eliminar las internas abiertas y el “acople” nacional que quiere ensayar Néstor Kirchner con algunos gobernadores. No queda al margen la intención de Eduardo Fellner (Jujuy) de aspirar a otra reelección. En síntesis: 2007 se acerca a paso de almanaque, pero a la dirigencia se le acelera el pulso de los temores, y toma previsiones para no ser un recuerdo en 2008. Ese es el gran miedo.
Miedo en la sangre
Lo propio sucede en Tucumán. Con la excusa de que la Constitución puso como plazo el 4 de octubre para que la Legislatura redacte las leyes electorales y de partidos políticos, algunos “cerebros” se han puesto a diseñar normas que los favorezcan. Es decir, textos que no afecten los intereses del justicialismo tucumano, que puede jactarse de triunfos aplastantes para desanimar a la oposición pero que porta un miedo en la sangre: el potencial choque entre José Alperovich y Fernando Juri.
Hay “arrebatos clandestinos” de los entornos más extremistas de ambos, que promueven la disociación y una lucha interna en el PJ, que queda así dividido en dos bandos: una suerte de peronistas ortodoxos (con participación de ex menemistas) versus neoperonistas “K”.
En el medio están los supuestamente equilibrados, aquellos que ven la conveniencia electoral del mantenimiento de esta sociedad pese a los cortocircuitos que se generan entre los referentes, por personalidades y estilos diferentes de hacer política. La consolidación de la fórmula o su ruptura no se resolverá este año -ambos lo saben-, sino que madurará a fines del verano, cuando las fechas de las internas partidarias estén muy encima.
Afiches y operetas
Sin embargo, para algunos de los que están en la segunda línea la carrera de 2007 ya empezó. Por eso florecen los afiches en favor de Juri, o desde el otro bando se hacen “operetas”, tranquilizadoras e intranquilizadoras, en contra del vicegobernador. Las cabezas de los dos poderes siguen midiéndose a través de los arrebatos de sus segundos, que en muchas ocasiones actúan sin el permiso de los de arriba, pero también sin recibir reproches. Muchas acciones no son desalentadas. La interna en el peronismo -al margen de las leyes electorales en confección- está en la etapa de preebullición y en un estado de equilibrio inestable, para usar una figura de la Física.
Al margen de estas consideraciones, hay otros elementos de esta “electoralización” que merecen ser tenidos en cuenta, especialmente para la anécdota, ya que vuelven a poner a Tucumán a contramano de lo que sucede políticamente a nivel nacional. Por ejemplo: allá están renegando de la reelección, aquí Alperovich puede seguir gobernando hasta 2015; allá se pronuncian en rechazo a las internas abiertas, aquí están por ratificar ese trámite en la nueva ley electoral.
Sin embargo, hay una invención local que está siendo adoptada por Kirchner, el famoso acople, aunque sin una reglamentación y basado en las lealtades de ocasión, de propios y de extraños. El Presidente apoyará y sumará a gobernadores de otras fuerzas políticas para que lo acompañen en su proyecto político. Pero, como aquí, ese hecho puede conspirar contra las pretensiones de sus “compañeros” de ideología. Todo un dato en estos tiempos de pura conveniencia política, y electoral.







