Cartas de lectores

26 Septiembre 2006
ORQUESTA SINFONICA
Exacta la crónica de LA GACETA sobre el  último concierto de la Sinfónica de la UNT. Le caben todos los elogios y apenas alcanzan los superlativos para poder expresar lo bueno que fue. Lamentablemente, los habitantes del interior de la provincia no tendrán oportunidad de verla. No es posible trasladar todo el andamiaje técnico a cada ciudad. Pero hay otra solución. Por eso sugiero que las municipalidades de las ciudades más importantes adquieran cada una 50 entradas, contraten un ómnibus y envíen gratuitamente esa cantidad de sus ciudadanos a gozar también ellos de este memorable suceso artístico. De esta forma, tan simple y barata, contribuirán a financiar el equipamiento de la orquesta y darán una muestra acabada de apoyo a la cultura. Y, si pueden, que envíen dos o más contingentes. El director Roberto Buffo y toda la gente que lo acompaña, sin duda buscarán la forma para que hayan más presentaciones.

Tulio Santiago Ottonello
tso.lu2ku@gmail.com



EL FILETEADO
 La ordenanza que prohíbe los filetes en los colectivos es insólita e irreverente con nuestra historia. Las autoridades deberían reverla, considerando el inmenso valor artístico y espiritual que tienen esos trabajos. Mi padre, ya fallecido, fue pintor, letrista y dibujante. Aprendió las artes de su oficio desde los 10 años, de la mano de un inmigrante italiano, Manetti Grassi. Durante décadas, las calles de Tucumán se engalanaron con los filetes que exhibían los colectivos, los camiones y los carros de tracción a sangre, todos ellos pintados por mi padre. De mi niñez, recuerdo el entusiasmo con que realizaba su trabajo, ante la mirada respetuosa de familiares, de vecinos o de gente de paso. Cuando veo alguno de aquellos vehículos, en los que sobrevive aún su obra, recuerdo su íntimo parentesco con el tango. Viejo, desde el alma te estoy hablando: “Cada vez que me recuerdes/ la noche amiga me lo dirá/ y donde el cielo y el mar se pierden/ ¡cuántas estrellas me alumbrarán!”

Daniel E. Chávez
Pasaje Benjamín Paz 308
San Miguel de Tucumán


AMBULANTES

 Por alguna razón que los ciudadanos desconocemos, nuestros gobernantes tienen miedo de poner fin definitivo al problema generado por los mal  llamados vendedores ambulantes. Uso la palabra miedo, porque sólo un motivo así puede justificar que, a la vista de ellos,   un grupo de gente comercie violando las normas cuyo cumplimiento se exige taxativamente a otros. Venden al precio que quieren y sin emitir comprobante, aun en la acera de la Dirección de Rentas. Comercializan mercadería de procedencia  desconocida y hasta alimentos sin control bromatológico. Muchos de los “ambulantes” son, en realidad, empleados en negro. Ocupan la vía pública, tanto aceras como calzadas. Desjerarquizan la ciudad. No obstante, el Gobierno no se atreve a  tocarlos, lo que ha originado el rumor -que deberían preocuparse por aclarar- de que el proveedor de tan pujante mercado es una persona de su ámbito o estrechamente relacionada con él. Como solución, el gobernador instruyó al Concejo Deliberante para que sancione una ordenanza tendiente a reubicar a los los supuestos ambulantes en un local con salidas a la primera cuadra de las calles Congreso y 9 de Julio. Es decir que, por una arteria, iba a estar ubicado a metros del Museo Timoteo Navarro y de la iglesia de Santo Domingo. Por otra, en la misma acera de la Catedral, de la Sociedad Sarmiento -cuna de nuestra Universidad Nacional- del Museo de Arte Sacro y frente al Museo Histórico Provincial Nicolás Avellaneda. Además -lo que resulta absolutamente incomprensible- a una cuadra nada menos que de la Casa Histórica de Independencia, el monumento histórico más importante de los argentinos cuyo entorno la Municipalidad declara que quiere jerarquizar. Por lo tanto, la solución no iba a ser tal sino un inadmisible agravamiento del problema.

Teresa Piossek Prebisch
t_piossek@hotmail.com

YERBA BUENA
Las aceras de las principales calles de Yerba Buena presentan un estado calamitoso desde hace años. ¿Cómo es posible que el intendente aspire a que sea esta una ciudad pintoresca? Esta es una de las tantas razones por las cuales los ciudadanos son unos descreídos de nuestra clase política. ¿Para qué tenemos concejales que perciben sus sueldos, si no son capaces de resolver este crónico problema? La Municipalidad debería intimar a los frentistas a reparar las veredas o hacerlo ella misma con cargo de los propietarios. Es verdad que hay muchos problemas para resolver en la ciudad, pero este salta a la vista por todas partes desde hace muchos años. A ello hay que agregarle los malos servicios públicos que empeoran la situación (gas, luz, agua). Esto no puede continuar sine die por falta de un poco de imaginación y de responsabilidad de tantos funcionarios muy bien pagos. Otra cuestión es que deben planificar los trabajos a efectuar en la vía pública. Habría que hacerlo en horas nocturnas, cuando el tráfico vehicular disminuye considerablemente. Esto reduciría también el tiempo de realización de los trabajos y las incomodidades para los usuarios. Los embotellamientos implican un alto costo en combustible de los vehículos y en tiempo perdido para los conductores y los pasajeros. Problema aparte constituye también la carencia de servicios cloacales en la mayor parte de la ciudad, con pozos ciegos en las propiedades, trayendo ello aparejado la contaminación de las napas de agua.

Francisco Callejas
Buenos Aires 419
S.M. de Tucumán


ACLARACION
Quiero hacer una aclaración sobre la nota del 24/9 en Actualidad, referida al general Belgrano en Tucumán. En ella, la cronista consignó: “después de la Batalla, Belgrano se enamoró de la tucumana Dolores Helguero y se quedó en la provincia”. Y más adelante escribió: “vivió durante ocho años junto a su pareja y a la hija que tuvieron, a quien llamaron Manuela Mónica, relata el investigador genealógico”. Se me atribuyen esas frases, que son absolutamente erróneas. Es absurdo decir que después de la Batalla, Belgrano se enamoró de la tucumana, pues en esa época Dolores sólo tenía unos 12 años. No dije que el general vivió ocho años junto con su pareja y su hija. Ante una pregunta, sólo señalé que Belgrano estuvo ocho años en Tucumán (obviamente con las interrupciones de su actividad militar), pero de ningún modo esto significa que convivió en ese lapso con su pareja y con su hija.

Ventura Murga
Pasaje José Ignacio Aráoz 1.835
San Miguel de Tucumán

IPLA
 Hace unos días leí en LA GACETA que el IPLA clausura semanalmente unos 100 locales comerciales por alguna infracción a la ley. Teniendo en cuenta que por cada levantamiento de clausura cobran $100, esto suma $10.000, lo que suma un mensual de $40.000 y un anual de $ 480.000. Lo sorprendente de esto es que estos datos van libres de lo que cobran por empadronamientos, reinscripciones anuales, bajas, y multas que oscilan entre los $1.000 y los $5.000. Por supuesto que el resultado de la famosa lucha contra el alcoholismo no aparece por ningún lado ya que parecería que el flagelo va en aumento, ante la irrefutable prueba que ofrece la realidad.

Daniel Edgardo Díaz
Córdoba 500
Juan B. Alberdi (Tucumán)

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