Los óleos kirchneristas
Por Carlos Abrehu, Secretario General de Redacción. La mirada crítica del arzobispo sobre las instituciones. Contradicciones en el radicalismo.
24 Septiembre 2006 Seguir en 
El viaje a Italia clausuró una semana de claroscuros para el gobernador José Alperovich. Vivencias contradictorias experimentó entre el lunes y el viernes. Con la Iglesia no le fue nada bien, pero escuchó elogios de dos ministros del gabinete kirchnerista: Ginés González García y Daniel Filmus. Dos lecturas diferentes de una misma realidad, aunque la de estos últimos se recortó sobre dos esferas muy precisas del accionar gubernamental. Los funcionarios federales reflejaron la cara satisfecha de la administración kirchnerista. El arzobispo Luis Villalba puso el dedo en tres costados conflictivos: la brecha social, la seguridad y la situación del Poder Judicial. Sobre todas ellas impactan las acciones y omisiones del gobernador, porque es el principal artífice de las políticas públicas, dentro de la matriz presidencialista que adoptaron las provincias en consonancia con la Constitución federal. El gesto adusto de Alperovich tras la audiencia en el Arzobispado corroboró que le cayó pesadamente la filípica eclesial, aun cuando intentó apropiarse del discurso que le marcó las zonas grises de su gestión. No fue la salida más elegante, desde luego. A Fernando Juri también lo sacudió el dignatario en su documento, A Alfredo Dato, presidente de la Corte Suprema de Justicia, también le alcanzaron los ramalazos del documento de Villalba, aunque con menos intensidad. Sin embargo, dejó jirones de su independencia al acudir junto con Alperovich y Juri -cabezas de los poderes políticos- a la cita con el arzobispo. Es probable, con todo, que haya pensado en dar señales de menos beligerancia pública, atendiendo a que una franja ponderable de jueces ansía que se descongele la jubilación del 82% móvil. Prevaleció la mirada en el frente interno del mundo judicial. La otra cara del anuncio
Ahora bien, la cuestión judicial es la que más irrita al gobernador. El sueño del Consejo de la Magistratura (CM) digitado por la Casa de Gobierno está bloqueado en la Justicia por el Colegio de Abogados, entre otros impugnantes. El reemplazo de esta organización por la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) suena bien y da prestigio ante la comunidad, pero oculta otra realidad. La UNT necesita de oxígeno financiero para subsistir y Alperovich ha probado fehacientemente su buena relación con el ministro Filmus, quien hace y deshace con los fondos educativos. Puede colegirse, entonces, que una representación estatal -en este caso de la UNT- sería siempre sensible ante las peticiones del oficialismo instalado en la Casa de Gobierno. Esta, conforme a la Constitución de 2006, se aseguró el control del CM y, por tanto, la designación de los candidatos a jueces de primera instancia y camaristas.
El kirchnerismo demostró que sabe ejercer presión con eficacia y que el desahogo financiero se devuelve con lealtad. El toma y daca en su más pura expresión. La institución de los abogados no depende del tesoro federal sino de sus propios recursos, y escapa de la manipulación del Poder Ejecutivo. Esa fue, al menos hasta ahora, su historia. La interpretación que hizo Villalba del acontecer tucumano no debió sorprender a nadie. Hace tres domingos, durante la predicación de la Peregrinación de la Juventud, advirtió: "se habla de democracia, pero priman el autoritarismo y la injusticia social".
Con todo, el mensaje crítico de la Iglesia choca con el sentimiento laicista que impera en la sociedad y con la estructura de la Constitución, que consagró la preeminencia de los poderes políticos en el CM y en el Jurado de Enjuiciamiento de los magistrados. Los intereses dominantes pusieron su sello en la cuestión.
Cimbronazos temidos
La palabra y la presencia de Ginés González García devolvió a los primeros planos al ministro de Salud Pública, Juan Luis Manzur, cuya política fue proyectada como modelo a escala planetaria. Alperovich se mostró orgulloso por los elogios que derramó González García sobre su ministro. Estas actitudes y algunos dichos de Alperovich ante sindicalistas, reflotaron la versión de que Manzur volvió a entrar en carrera por la vicegobernación en 2007. Supondría esto el desplazamiento de Fernando Juri de la fórmula que triunfó en los comicios de 2003. El propio Alperovich descubrió parte de su juego cuando reveló que seleccionó algunos nombres para 2007, pero admitió que teme a los efectos desestabilizadores de los anuncios tempraneros. Sin embargo, las peleas palaciegas por los puestos electivos constituyen un proceso inexorable. La gobernabilidad experimentará cimbronazos en los próximos meses, por la propia lógica de las ambiciones.
La función le permite a Juri anudar vínculos por el territorio provincial. No quiebra con Alperovich, pero deja hacer a los juristas que preparan el terreno para una eventual ruptura. La elección interna abierta los obligará a definirse a él y a Alperovich. Este dijo que en mayo de 2007 tendrá todo resuelto en lo referente a candidaturas. El hoy alperovichista Antonio Raed manifestó que no se toca el sistema de internas abiertas, con lo cual se cerraría el círculo. En Casa de Gobierno no pasó inadvertida la gestación de una corriente de opinión opositora en el marco del PJ. Desde las filas del oficialismo se tildó de "oposición incoherente" a la del "Foro del pan peronismo" y se focalizan los dardos en Antonio Guerrero y Enrique Romero, dos de los impulsores de esa asamblea. La contraofensiva se desató para conjurar la acción del peronismo disidente, tarea en la que sobresale Sergio Arroyo, el ex secretario privado de Julio Miranda que ahora es funcionario del ala política del Gobierno. El futuro del espacio opositor está atado -en buena medida- a lo que resuelva el vicegobernador.
Las contradicciones no patrimonio exclusivo del peronismo. En la UCR conviven dos posiciones opuestas en torno de la ley de acople. instrumento que se asemeja al extinguido sistema de lemas. El régimen de acople permite que diferentes partidos concurran con listas propias de legisladores y con una sola fórmula de gobernador y vicegobernador. La convención radical atacó esa disposición afirmando que es una maniobra del oficialismo que debilita a los partidos. Sin embargo, Mario Marigliano, presidente del radicalismo, dijo lo contrario. "El acople beneficia a todo el mundo. No me parece nada agraviante para la democracia", sentenció el ex rector de la UNT, tras dialogar con Juri. La plana mayor del radicalismo consintió lo que manifestó Marigliano en ese diálogo. De los legisladores, sólo Juan Robles está disconforme con el planteo de la junta de gobierno.
En el ámbito de los partidos de centroderecha se reactivaron los conciliábulos entre sus principales dirigentes. La visita del diputado nacional Esteban Bullrich valió para que, aparte de la cuestión educativa, se hablara otra vez de la estrategia política para 2007. Dos de ellos, Pablo Walter (Recrear) y Ricardo Bussi (FR) , coincidieron en que debía revitalizarse el entendimiento sellado en mayo. El reloj corre a favor del oficialismo y en contra de los opositores. No emergen liderazgos competitivos.







