El reclamo de Estados Unidos

Por Hugo E. Grimaldi, columnista de DYN. Kirchner fue a buscar negocios y el gobierno de Bush le recordó que quiere que lo ayude a contener a Chávez y a Morales.

EL REGRESO. Kirchner desciende del avión que ayer lo trajo, junto a su comitiva, nuevamente a Buenos Aires.
EL REGRESO. Kirchner desciende del avión que ayer lo trajo, junto a su comitiva, nuevamente a Buenos Aires.
24 Septiembre 2006
BUENOS AIRES.- La franca sonrisa de Thomas A. Shannon Jr. se asemeja a la de un simple granjero de Minnesota, su Estado natal. Sin embargo, tras la amable fachada visible del actual responsable de los asuntos del Hemisferio Occidental se esconde un lince de la diplomacia estadounidense que, como experto en América latina, hoy está a cargo de esa sección, bastante relegada, del Departamento de Estado.
El funcionario fue el encargado de endulzarle el oído al presidente, Néstor Kirchner, durante su visita a Nueva York, sobre la alegría que sentía el gobierno de los EE.UU. por el retorno a casa; pero a la vez fue quien más lo presionó para que la Argentina vuelva a ocuparse de encauzar algunas políticas, sobre todo las regionales, donde Evo Morales es una preocupación creciente para su país, y Hugo Chávez, mala palabra. La misión de monitoreo y contención le había sido asignada a Brasil y a la Argentina hace algún tiempo, pero las dificultades de Lula con su frente interno; los celos hacia el poderío venezolano y los graves problemas que vive con Bolivia por los hidrocarburos lo desenfocaron del problema. La Argentina aprovechó y se hizo la distraída.
Shannon también fue el artífice involuntario de casi un milagro: que el Presidente decidiera convocar a parte de la prensa que siguió su periplo neoyorkino para hacer un balance, aunque sin grabadores a la vista. Luego, los cronistas transmitieron de modo unánime que el acercamiento del diplomático estadounidense a la delegación argentina fue considerada por "fuentes del Gobierno" el punto más alto de la gira.
¿Microclima, pose o convicción? Sólo el tiempo podrá decir qué estrategia acuñó el Presidente para seguir con su juego tan conocido de sostener dos discursos, uno hacia afuera y otro hacia adentro. Claro que nunca lo hizo -ni lo hará- con exabruptos personales dirigidos hacia el titular de la Casa Blanca, aunque este sea republicano y ultraconservador. Sólo Chávez le dice "diablo" en público a George W.Bush.
Alberto Fernández definió la situación con EE.UU. como una "relación madura". No obstante, si es así como dice el jefe de Gabinete, bueno es recordar que el acercamiento pasó esta vez por una iniciativa de ese país; y aunque Shannon no dio un ultimátum, ni nada que se le parezca, el tren podría estar pasando ahora por última vez para la Argentina. Aún en Manhattan, miembros de la Cancillería repetían hasta el cansancio, hasta mitad de la gira, que la visita se haría sin establecer contactos oficiales, y hasta se permitieron corregir algunas apreciaciones que hablaban de "viaje presidencial a los Estados Unidos", por un más preciso "viaje a Nueva York".

Llegada sorpresiva
De esa forma, explicaban además por qué el embajador, José Octavio Bordón, estaba fuera de juego. Pero esto fue así hasta que Shannon se les apareció de sorpresa al mismo Fernández y a Julio de Vido el miércoles por la tarde y les anunció que iba a concurrir a la cena que el Consejo de la Américas había organizado para que el Presidente dijera lo suyo, el jueves, ante 280 hombres de negocios. ¿Por qué el visitante eligió ese canal y no lo hizo a través del Palacio San Martín? Más allá de que se sabe que la relación con Venezuela y con Bolivia, energía mediante, es patrimonio del ministro de Planificación y no del canciller, el gobierno de EE.UU. quería pasar mensajes directos a Kirchner sobre esos países y, probablemente, hacer trascender algunos de ellos.
Este último punto puede haber movido al Presidente a "primerear" con la comunicación a la prensa, una estrategia que ya le había dado sus buenos réditos tras la entrevista con el presidente paraguayo, Nicanor Duarte Frutos, cuando De Vido le contó a la prensa una historia sobre Yacyretá sobre montos imprecisos, deudas impagas y energía a cobrar en 40 años, que Paraguay dice no saber de dónde surge.
El diplomático estadounidense, que ya había protagonizado un cruce bastante violento con el Presidente en la Cumbre de Mar del Plata y una reunión de acercamiento en la Casa Rosada unos meses después, llegó tarde al encuentro y no escuchó el crítico discurso de Kirchner sobre la desaprensión de los EE.UU. hacia la región ("que deje de mirarla con la nuca" y que se atreva a "liderarla", pidió), de directa incumbencia de Shannon.
Nunca se sabrá si la demora se produjo adrede para no beberse un trago amargo que le borrara su campechana sonrisa; pero lo real es que, apenas ingresado al salón, mágicamente se le abrió un lugar junto al Presidente. Y fue allí donde le habló por lo bajo sobre Bolivia y Venezuela, y cuando le dijo lo contento que estaba porque la Argentina había retornado al lugar "de dónde nunca debimos haber salido", tal la expresión que había usado Kirchner frente a los banqueros de Wall Street. Pese a ello, el mandatario argentino le habría confirmado a su interlocutor que el voto a favor de Venezuela, para que ocupe el sillón en el Consejo de Seguridad, ya había sido prometido y que no se iba a modificar.
De todas formas, el torniquete mayor se lo aplicó Shannon al Presidente, cuando, con toda la amabilidad que pudo, le pasó el siguiente mensaje: "el gobierno de los Estados Unidos está muy interesado en las conversaciones que la Argentina mantiene con inversores norteamericanos. Las seguimos con mucho interés", dijo. En buen romance, le advirtió que esa tratativas avanzarán "hasta que nosotros queramos".
Sobre Chávez, el Presidente parece haber dicho "a mí, no me incomoda", sobre todo por los gestos del venezolano que ayudaron a tapar varios baches de financiamiento. También se dejó saber que "a nosotros nadie nos elige los amigos", una expresión similar a la que Cristina Fernández de Kirchner les disparó a los miembros del Comité Judío Americano cuando estos se quejaban de las posturas antisemitas del venezolano y de sus amigos iraníes.
En cuanto a la Primera Dama, Cristina usó la visita a Nueva York para disertar ante estudiantes de la Universidad de Columbia, y allí se propuso dar una lección sobre el capitalismo y los efectos del consumo como factor para mover su maquinaria. El razonamiento tuvo su razón de ser: fustigar luego las políticas de ajuste del FMI y a sus técnicos, de los que dijo: "si en lugar de vivir de los aportes de los países asociados los tuvieran que mantener con aportes de empresas privadas, ya los habrían echado a todos".
El comentario sonó al menos ambiguo, ya que en ese mismo instante la ministra de Economía, Felisa Miceli, estaba peleando en la Asamblea del Fondo en Singapur la postura inversa con el fin de lograr más poder de voto en el organismo -que es la contrapartida de mayores aportes-, situación que Rodrigo de Rato sólo concedió a México, Corea del Sur, China y Turquía, países que aumentaron su presencia exportadora mundial. Así, la incursión por la economía de la primera dama no pareció del todo feliz, ya que parece que se le olvidaron algunos capítulos en su análisis, sobre todo los que se refieren al poder de la inversión, justamente la materia por la cual se desvivió el resto de los funcionarios en la gira.

Reglas para inversores
Toda la batería de argumentos para seducir al sector privado estuvo dirigida en Nueva York a mostrarles a los inversores que la Argentina tiene reglas y que "estas son las nuestras": superávit fiscal, tipo de cambio alto, control monetario, acumulación nominal de reservas, preocupación heterodoxa por la inflación y articulación de negocios entre el Estado y los privados, beneficiosa para ganar mucho dinero. Los dos primeros ítems desde ya que fueron aceptados de muy buen talante -y más que aplaudido el primero-; pero las voces críticas hacia los demás, hacia los retrasos tarifarios y hacia la imprevisión en materia energética también se hicieron escuchar y fuerte. Incluso, algún editorial crítico de la prensa neoyorkina llamó a Kirchner el "señor antimercado".
"Nosotros queríamos que los inversores conocieran directamente nuestro modo de ver las cosas", dijo a través del teléfono una fuente de la Cancillería, y explicó: "aquí nadie dice que las cosas están mal. Dicen que podrían estar mejor, ya que hablan hacia el futuro". Fue justa la visión del funcionario, porque la comunidad de negocios internacional difiere claramente en este tópico, ya que hacia adelante se le presta muchísima más atención a otro tipo de reglas institucionales y jurídicas de las que no se habló y que se vulneran día a día en el país.
En materia de negocios, el preconcepto que llevó el Gobierno a la gira fue que "siempre hay un roto para un descosido" y que lo importante es que, siempre que haya negocios prósperos, los negocios llegan. Lamentablemente, esta simplificación pone primero en la grilla de las apuestas un tipo de inversión de baja calidad, liderada por aventureros o por aquellos que quieren hacer negocios a costa del Estado, personajes que igual vendrán con algunos dólares aunque el bueno de Mr. Shannon les sugiera que se abstengan. (DyN)

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