Decisiones que redundan en aciertos o en errores

Por Bernabá Alzabé, ex secretario de Agricultura y ex titular de la Sociedad Rural de Tucumán. El Estado debe plantear políticas agropecuarias.

24 Septiembre 2006
Tucumán, con su pequeña superficie geográfica, logró siempre crecimientos explosivos con producciones no tradicionales de la región. Como ejemplos, se pueden mencionar los siguientes cultivos: soja, frutilla, papa, arándanos, palta y limón, entre otros.
¿Por qué en forma repetitiva y a través de los años aparecen estas actividades agrícolas? Las razones pueden ser muchas; sabemos que nuestra provincia tiene variados microclimas que permiten desarrollar casi cualquier cultivo con excelente adaptación de producción, o por encontrar estas actividades un mercado muy favorable de precios, o porque la demanda de exportación es buena. Otra de las razones sería porque los cultivos tradicionales soportan crisis cíclicas y automáticamente se produce el reemplazo de una actividad por otra de mayor expectativa (citrus por caña, granos por ganadería). Podríamos afirmar que esta situación es ventajosa para los vaivenes de las políticas comerciales o también para suplir momentos negativos de las crisis que pudieran surgir. La posibilidad de un cambio en la diversificación agrícola se vería igualmente favorecida.
El este tucumano, plenamente ganadero en su origen, se desarrolla como productor de granos con los excelentes precios en la década del 70, conjuntamente con la ampliación de la frontera agropecuaria, y se estabiliza como un cultivo permanente en la provincia. Esto posibilitó el crecimiento de una infraestructura zonal con caminos, electrificación, asentamientos de acopios de granos y crecimiento comercial. Lo podemos tomar como un ejemplo de aprovechamiento positivo. De igual forma, podemos mencionar al tabaco en el sur, el tambo en Trancas y el citrus en el pedemonte, desde el norte hasta el sur de la provincia. Palta y frutilla ya son una realidad productiva ajustada y enmarcada dentro de un contexto nacional e internacional. El arándano nació como una actividad de neto perfil exportador; a pesar de su gran expansión en tan poco tiempo -más de 800 hectáreas implantadas-, es demasiado reciente como para emitir opiniones sobre su comportamiento futuro.
De igual modo se debe evaluar el comportamiento de las actividades en el tiempo; si así no fuera, estaríamos ajustando el éxito o fracaso solamente a las mismas causas que la llevaron a establecerse. Y en este nuevo enfoque surgirán diferencias que nos permitirán ver con realidad absoluta los aciertos y los errores cometidos, y también poder planificar el futuro.
El citrus, con un gran avance tecnológico y sanitario, logró establecerse en la provincia con más de 33.000 hectáreas y entrar exitosamente en los mercados internacionales. Hoy los productores no se encuentran en cómoda situación económica por problemas de precios y mercados, y varias hectáreas están volviendo a la caña de azúcar. ¿Que pasará cuando se restablezcan las condiciones? ¿Se volverá al citrus, o se continuará con caña? Los granos también tuvieron sus consecuencias, como el sorgo -que desapareció por los altos costos de los fletes-, y el maíz, desplazado por la soja. A su vez, el tabaco pierde hectáreas como consecuencia de los precios.
Los aciertos estuvieron dados por las condiciones técnicas de producción, como así también por aquellas decisiones que se acomodaron a la ecología del cultivo y no simplemente al crecimiento por aumento de superficie comprometida. Los errores están en la falta de planificación a largo plazo, en la pobre o nula información de la potencialidad de los mercados y en la excesiva confianza puesta en las situaciones de coyuntura.
El rol del Estado pasa por otros carriles, pero debe fomentar la inserción en los mercados internacionales con crecimiento y desarrollo sostenido de la producción. Para esto se deben plantear políticas agropecuarias de largo alcance, discutidas y consensuadas por las partes, y adecuar nuestras economías regionales para competir en igualdad de condiciones, además de promover la investigación, entre otras acciones.