Los huesos hallados serían de animales
Hoy se realizó un nuevo allanamiento en la casa del barrio Marti Coll, en Yerba Buena. Trascendió que los restos óseos encontrados en el inmueble de la hermana de Acosta no pertenecerían a una persona. La fiscal Giannoni verificó la realización de las pruebas de Luminol sobre las manchas rojas detectadas en las paredes. Luis Fernández continúa prófugo.
19 Septiembre 2006 Seguir en 
Los huesos calcinados y enterrados que encontraron ayer los peritos de la Policía Científica durante el allanamiento que se realizó en una casa de calle Universo 960, en el barrio Marti Coll de Yerba Buena, serían de animales, según trascendió hoy extraoficialmente.
La vivienda pertenece a Azucena Guzmán, hermana de la ex religiosa Susana Acosta, a pesar de que no portan el mismo apellido. El allanamiento en el inmueble continuó hoy. Con la presencia de la fiscal Adriana Giannoni, los peritos examinaron las manchas rojas halladas en la vivienda con el reactivo Luminol, pata detectar la presencia de sangre, aunque esto aún debe ser confirmado con otra pericia.
Por otro lado, Luis Fernández, hermano de la otra imputada Nélida del Valle Fernández, está siendo buscado por la Policía, a fin de que se presente a declarar. Fernández debería ser interrogado mañana, aunque su abogado no aseguró la presencia del hombre.
Las claves
Acosta y Nélida del Valle Fernández son las únicas detenidas por la desaparición de la docente Angela Beatriz Argañaraz, quien el 31 de julio pasado fue vista por última vez.
La fiscal Giannoni imputó a Fernández y a Acosta el delito de haber privado de la libertad a Argañaraz teniéndola oculta actualmente en un lugar desconocido. Giannoni pedirá el cambio de calificación para las imputadas, y agregaría ocultamiento de persona, un delito que no es excarcelable.
Las sospechosas nunca comentaron que fueron las últimas que se comunicaron con Betty el día que la docente desapareció ni informaron que la docente debía pasar por su domicilio, en Catamarca 30.
Los horarios de las sospechosas se alteraron el día que desapareció Argañaraz. Acosta llegó al colegio Padre Roque Correa a las 7.40 y Fernández habría faltado a su trabajo en la Municipalidad de Las Talitas.
Acosta se ofreció a ocupar el cargo de directora que iba a asumir Betty el día que esta fue vista por última vez.
Fernández y Acosta estuvieron involucradas en una insólita agresión en contra de una ex directora del establecimiento educativo. Blanca Elena Galera denunció en la Justicia que las ex novicias la agredieron en su despacho en 2001. El propietario de una estación de servicio de GNC también declaró que sus empleados reconocían a Fernández porque tuvieron problemas con ellas.
Las imputadas se contradijeron sobre lo que hicieron entre el lunes 31 y el martes 1. Tampoco informaron que habían realizado dos cargas de GNC en menos de 12 horas durante esas jornadas.
Manchas de sangre pertenecientes a Betty fueron encontradas en el Ford Orion y en el departamento de las ex novicias.
Los exámenes médicos a las que fueron sometidas por la Justicia determinaron que las ex novicias tenían hematomas en el cuerpo.
La vivienda pertenece a Azucena Guzmán, hermana de la ex religiosa Susana Acosta, a pesar de que no portan el mismo apellido. El allanamiento en el inmueble continuó hoy. Con la presencia de la fiscal Adriana Giannoni, los peritos examinaron las manchas rojas halladas en la vivienda con el reactivo Luminol, pata detectar la presencia de sangre, aunque esto aún debe ser confirmado con otra pericia.
Por otro lado, Luis Fernández, hermano de la otra imputada Nélida del Valle Fernández, está siendo buscado por la Policía, a fin de que se presente a declarar. Fernández debería ser interrogado mañana, aunque su abogado no aseguró la presencia del hombre.
Las claves
Acosta y Nélida del Valle Fernández son las únicas detenidas por la desaparición de la docente Angela Beatriz Argañaraz, quien el 31 de julio pasado fue vista por última vez.
La fiscal Giannoni imputó a Fernández y a Acosta el delito de haber privado de la libertad a Argañaraz teniéndola oculta actualmente en un lugar desconocido. Giannoni pedirá el cambio de calificación para las imputadas, y agregaría ocultamiento de persona, un delito que no es excarcelable.
Las sospechosas nunca comentaron que fueron las últimas que se comunicaron con Betty el día que la docente desapareció ni informaron que la docente debía pasar por su domicilio, en Catamarca 30.
Los horarios de las sospechosas se alteraron el día que desapareció Argañaraz. Acosta llegó al colegio Padre Roque Correa a las 7.40 y Fernández habría faltado a su trabajo en la Municipalidad de Las Talitas.
Acosta se ofreció a ocupar el cargo de directora que iba a asumir Betty el día que esta fue vista por última vez.
Fernández y Acosta estuvieron involucradas en una insólita agresión en contra de una ex directora del establecimiento educativo. Blanca Elena Galera denunció en la Justicia que las ex novicias la agredieron en su despacho en 2001. El propietario de una estación de servicio de GNC también declaró que sus empleados reconocían a Fernández porque tuvieron problemas con ellas.
Las imputadas se contradijeron sobre lo que hicieron entre el lunes 31 y el martes 1. Tampoco informaron que habían realizado dos cargas de GNC en menos de 12 horas durante esas jornadas.
Manchas de sangre pertenecientes a Betty fueron encontradas en el Ford Orion y en el departamento de las ex novicias.
Los exámenes médicos a las que fueron sometidas por la Justicia determinaron que las ex novicias tenían hematomas en el cuerpo.
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