18 Septiembre 2006 Seguir en 
Cuestiones de seguridad. Esa fue la razón por la cual Alberto "Pelusa" Tolosa y Carlos Roberto Conti, ambos condenados por homicidios, fueron trasladados desde el penal de Concepción a Villa Urquiza. La orden para el traslado fue dada desde el Ministerio de Seguridad Ciudadana luego de que se recibió una información sobre un presunto intento de fuga; y para que se ejerza un mayor control sobre ellos, se decidió trasladarlos hasta el anexo de mediana seguridad de Villa Urquiza. El 30 de junio de 2000, Tolosa fue condenado a prisión perpetua por el homicidio del remisero Luis Cisterna, ocurrido el 5 de enero de 1997. Pero el año pasado protagonizó una fuga que tuvo amplias implicancias políticas y judiciales. El 12 de agosto, aprovechando un permiso que le había dado la Justicia para ir a visitar a sus familiares, se escapó. Por el hecho, la Legislatura, tras un juicio político, destituyó en enero a la jueza Alicia Freidenberg.
Tolosa fue recapturado el 11 de febrero, en Las Mesadas, inmediaciones de la ruta 307. El hombre estaba armado y acompañado por una mujer, pero no enfrentó a la Policía. Tras esto, fue trasladado por razones de seguridad de su persona al penal de Concepción, donde estaba alojado desde marzo.
Hace tres semanas, la madre de Cisterna, Olga Rivadeneira, realizó un planteo en el cual indicaba que le había llegado información de que "Pelusa" planeaba una nueva fuga, lo que fue negado en forma enérgica por el abogado del homicida, Roberto Flores. Luego de esto, desde el Ministerio de Seguridad se ordenó que se realice una investigación para tratar de comprobar los dichos de la mujer.
Conti también está condenado a perpetua. El jueves 10 de agosto los jueces tomaron esa determinación luego de comprobar que el joven era el autor de los homicidios de los remiseros Marcelo Pereyra y Carlos Salazar, ocurridos en los primeros meses de 2004. El muchacho, antes de ser condenado, pasó más de dos años detenido mientras esperaba la realización del juicio. Una pericia de ADN, que confirmó la identidad de las víctimas, y otra balística, con la cual se certificó que el arma utilizada para cometer los homicidios era un revólver calibre 32, propiedad del padre del imputado, no dejaron dudas a los jueces sobre la culpabilidad del joven.
Tanto Tolosa como Conti habían tenido muchos problemas con sus compañeros en Villa Urquiza. El primero de ellos porque, a raíz de su fuga, los permisos de salida otorgados por la Justicia se redujeron notablemente. Por esto, fue víctima de varias agresiones, algunas de las cuales, según fuentes penitenciarias, pusieron en riesgo su vida. A partir de esto, fue llevado a Concepción.
El caso de Conti fue similar. Ya estando en Villa Urquiza debió ser separado por sus constantes enfrentamientos con otros internos. Cuando la situación se tornó insostenible, también se decidió llevarlo a Concepción. Mientras permanezcan en la cárcel de Villa Urquiza, según trascendió, ambos estarían aislados.
Tolosa fue recapturado el 11 de febrero, en Las Mesadas, inmediaciones de la ruta 307. El hombre estaba armado y acompañado por una mujer, pero no enfrentó a la Policía. Tras esto, fue trasladado por razones de seguridad de su persona al penal de Concepción, donde estaba alojado desde marzo.
Hace tres semanas, la madre de Cisterna, Olga Rivadeneira, realizó un planteo en el cual indicaba que le había llegado información de que "Pelusa" planeaba una nueva fuga, lo que fue negado en forma enérgica por el abogado del homicida, Roberto Flores. Luego de esto, desde el Ministerio de Seguridad se ordenó que se realice una investigación para tratar de comprobar los dichos de la mujer.
Conti también está condenado a perpetua. El jueves 10 de agosto los jueces tomaron esa determinación luego de comprobar que el joven era el autor de los homicidios de los remiseros Marcelo Pereyra y Carlos Salazar, ocurridos en los primeros meses de 2004. El muchacho, antes de ser condenado, pasó más de dos años detenido mientras esperaba la realización del juicio. Una pericia de ADN, que confirmó la identidad de las víctimas, y otra balística, con la cual se certificó que el arma utilizada para cometer los homicidios era un revólver calibre 32, propiedad del padre del imputado, no dejaron dudas a los jueces sobre la culpabilidad del joven.
Tanto Tolosa como Conti habían tenido muchos problemas con sus compañeros en Villa Urquiza. El primero de ellos porque, a raíz de su fuga, los permisos de salida otorgados por la Justicia se redujeron notablemente. Por esto, fue víctima de varias agresiones, algunas de las cuales, según fuentes penitenciarias, pusieron en riesgo su vida. A partir de esto, fue llevado a Concepción.
El caso de Conti fue similar. Ya estando en Villa Urquiza debió ser separado por sus constantes enfrentamientos con otros internos. Cuando la situación se tornó insostenible, también se decidió llevarlo a Concepción. Mientras permanezcan en la cárcel de Villa Urquiza, según trascendió, ambos estarían aislados.
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