Los últimos cartuchos

De la intervención al 30 de marzo de 2003. El Gobierno eligió el camino más fácil para aplicar el ajuste fiscal.

13 Septiembre 2002
Por Marcelo Aguaysol

El tiempo de la intervención federal a Tucumán ya pasó. Aunque aún siguen en trámite parlamentario los proyectos de diputados y senadores tucumanos, en la Nación no hay intenciones de aplicar ese remedio en los tres poderes de la provincia.
Ni el propio gobernador Julio Miranda cree que su gestión pueda ser interrumpida por la intervención. En agosto pasado, Miranda y el senador catamarqueño, Luis Barrionuevo, aparecieron juntos realizando gestiones ante la Nación. En el gabinete especularon con que ese pacto entre viejos sindicalistas llevaba implícita la solución para el tucumano, si es que este decidía abandonar el poder. El cuñado de Barrionuevo, Dante Camaño, era el hombre elegido para ser el interventor, y hasta tenía un tácito consentimiento presidencial.
La crisis provincial se agudizó. El ahogo financiero es insostenible. La gestión mirandista, por sí misma, no puede (o no quiere) profundizar el ajuste del gasto político. Por eso, el nuevo ministro de Economía, Osvaldo Jaldo, optó por el camino más fácil: pedir al sector privado que haga un enésimo esfuerzo adicional para contribuir con el fisco. Las intenciones de Jaldo, de predicar con el ejemplo sobre el ajuste desde Economía, aún no encuentran eco en otras áreas del Poder Ejecutivo.
Fundamentalmente porque el propio Miranda no está convencido de dejar afuera a sus referentes políticos que, según el cálculo de la CGT, superan las 400 asesorías, sólo en la estructura centralizada del PE.

Se hizo la noche
El miércoles por la noche, en Olivos, Miranda habría recibido una estocada presidencial. Eduardo Duhalde le habría sugerido la idea de adelantar las elecciones de todos los cargos en Tucumán, en una reunión a solas. La compañera de la unidad, Olijela Rivas, según trascendió, se habría quedado mirando las flores del jardín de la quinta presidencial, por expreso pedido de Duhalde.
Ayer, los hombres cercanos al gobernador salieron a decir que anticipar las elecciones era la salida elegante para el difícil trance de la gestión. Esa idea conlleva un interés político: por un principio de oportunidad, si el PJ gana en los comicios nacionales, por ende se debería repetir el resultado en las provinciales. "Vamos por el 30 de marzo". Ese fue también el mensaje que transmitió Miranda en una reunión anterior al cabildo de la unidad del PJ, el viernes 30 de agosto pasado, con un guiño hacia la candidatura del extrapartidario José Alperovich.
Ese ambicioso proyecto de adelantar las elecciones puede servir al peronismo local como una cortina de humo frente al creciente descontento estatal por la falta de recursos. Tal vez sean los últimos cartuchos que esté quemando Miranda para volver al Senado de la Nación.

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