05 Septiembre 2006 Seguir en 
MADRID.- El sábado fueron 675; El domingo, 760; y ayer, cuando aún no había salido el sol, ya se contabilizaban 230. La llegada de inmigrantes ilegales africanos en “cayucos” (embarcaciones pequeñas) a las Islas Canarias ha alcanzado proporciones inéditas. El fin de semana llegaron 1.500 subsaharianos, récord que eleva a más de 21.000 -cuatro veces más que el año pasado- los arribos ilegales desde enero, de gente que llega escapándole a la pobreza en sus países de origen.
La vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, advirtió que España no permitirá que continúe este ritmo de llegada mientras los países de origen desconocen los acuerdos de repatriación. “Quien entre de manera irregular a España tendrá que irse más tarde o más temprano; eso deben saberlo los que llegan y los gobiernos de los países de los que llegan”, señaló.
La “flota” europea
Pero la amenaza parece más fruto de la impotencia que de la decisión, porque hasta ahora los esfuerzos oficiales han arrojado resultados nulos. Tanto los acuerdos de repatriación arduamente negociados con países africanos como la ayuda de la Unión Europea parecen insuficientes. El escaso apoyo de Bruselas indigna a las autoridades del archipiélago español. “Parece una tomadura de pelo”, dijo el vocero de la gobernante Coalición Canaria sobre el despliegue de las patrullas marítimas de la UE frente a la costa occidental de Africa. Es que la anunciada “flota” resultó ser sólo un puñado de barcos, uno de los cuales incluso sufrió un desperfecto antes de entrar en operación. Los medios no son suficientes para cubrir una franja de cientos de kilómetros de costa africana.
En tanto, la oposición del conservador Partido Popular acusa al gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero de haber creado esta crisis al regularizar el año pasado a 600.000 inmigrantes ilegales. Con esta medida extraordinaria, el gobierno dio esperanzas a potenciales inmigrantes de que tarde o temprano tendrán un permiso de residencia en España.
El sueño de una vida más próspera en Europa costó la vida a cerca de 600 de ellos, según los números oficiales. Las organizaciones humanitarias estiman que los muertos en la travesía podrían sumar 3.000. (DPA)
La vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, advirtió que España no permitirá que continúe este ritmo de llegada mientras los países de origen desconocen los acuerdos de repatriación. “Quien entre de manera irregular a España tendrá que irse más tarde o más temprano; eso deben saberlo los que llegan y los gobiernos de los países de los que llegan”, señaló.
La “flota” europea
Pero la amenaza parece más fruto de la impotencia que de la decisión, porque hasta ahora los esfuerzos oficiales han arrojado resultados nulos. Tanto los acuerdos de repatriación arduamente negociados con países africanos como la ayuda de la Unión Europea parecen insuficientes. El escaso apoyo de Bruselas indigna a las autoridades del archipiélago español. “Parece una tomadura de pelo”, dijo el vocero de la gobernante Coalición Canaria sobre el despliegue de las patrullas marítimas de la UE frente a la costa occidental de Africa. Es que la anunciada “flota” resultó ser sólo un puñado de barcos, uno de los cuales incluso sufrió un desperfecto antes de entrar en operación. Los medios no son suficientes para cubrir una franja de cientos de kilómetros de costa africana.
En tanto, la oposición del conservador Partido Popular acusa al gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero de haber creado esta crisis al regularizar el año pasado a 600.000 inmigrantes ilegales. Con esta medida extraordinaria, el gobierno dio esperanzas a potenciales inmigrantes de que tarde o temprano tendrán un permiso de residencia en España.
El sueño de una vida más próspera en Europa costó la vida a cerca de 600 de ellos, según los números oficiales. Las organizaciones humanitarias estiman que los muertos en la travesía podrían sumar 3.000. (DPA)
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