Se perfila, como escenario, una kermés de partidos en alquiler

Análisis. Por Alvaro José Aurane - Redacción LA GACETA.

04 Septiembre 2006
Aunque el “acople” es soñado por muchos dirigentes como de Ley de Lemas acotada, hay una diferencia sustantiva: el nuevo régimen viene sin “paraguas”.
Hasta 2003, cada sublema se cobijaba en la totalidad de votos del lema: esa cifra fijaba las posiciones para el reparto de escaños. Así es como fueron electos ediles y legisladores del oficialismo, pese a haber obtenido menos votos que candidatos de la oposición. Gracias a la Constitución del 90, los sufragios emitidos para una lista se adjudicaban a otra, en esos cargos. Con la nueva Constitución se cuenta, en cambio, “la totalidad de los votos obtenidos por las listas en cada categoría”.
Ayer todos trabajaban para todos. Mañana, todos trabajarán para los candidatos a gobernador, a vice y a intendente, únicas categorías que admiten “acople”.
Luego, la multiplicación de partidos beneficiará a quienes disputen cargos ejecutivos, pero dispersará el voto para los “acoplados”.
Así, el escenario que se perfila es una kermés de partidos de alquiler. Creados sólo para “rentar” los votos a quien pague por acoplarlos. Eso sí será una reedición del imperio de los sublemas.