"Este año pensamos llegar a los 250.000 visitantes"

La Sociedad Rural invirtió en obras para darle mayor comodidad a la gente que visita la exposición, considerada por los expertos como "la Palermo chica".

CON TODAS LAS LUCES. Los obreros trabajan a toda máquina para poner a punto la muestra que abrirá sus puertas al público el próximo viernes 8.(LA GACETA/Enrique Galíndez)
CON TODAS LAS LUCES. Los obreros trabajan a toda máquina para poner a punto la muestra que abrirá sus puertas al público el próximo viernes 8.(LA GACETA/Enrique Galíndez)
03 Septiembre 2006
No hay dudas de que la Exposición Agrícola, Ganadera, Comercial, Industrial y de Servicios es la vidriera del NOA. Considerada por los dirigentes ruralistas nacionales como "la Palermo chica", la Expo Tucumán buscará este año alcanzar un récord. Lo proyecta el presidente de la Sociedad Rural de Tucumán, Víctor Pereyra: "pensamos llegar a los 250.000 visitantes". Para eso, la entidad organizadora invirtió en obras para remodelar su sede y el predio, que fue ampliado para que el público pueda disfrutar, cómodamente, de la oferta productiva de la provincia. En una entrevista concedida a LA GACETA, Pereyra habló sobre la expansión de una muestra que este año cumpliría su 41a edición.

¿Que podrá observar la gente en esta nueva exposición?
-La pujanza del sector privado y la incorporación de sectores de la economía que antes no estuvieron presentes. Ese es el caso de los supermercados o de las concesionarias de automóviles. También podrá observar la nueva tecnología en maquinarias agrícolas. Este año habrá un crecimiento del 27% respecto de 2005 en la cantidad de expositores. Esta es la muestra más importante del NOA, donde se exhibe todo el potencial de Tucumán. Por eso siempre decimos que debe haber un esfuerzo compartido entre los sectores público y privado para mejorar la exposición.

Es una oportunidad para atraer inversores...
-Porque está toda la oferta productiva. Cuando se quiere atraer inversores, es necesario brindarles buena información y la Expo es una oportunidad para transmitirla. Tal vez nos esté faltando (incorporar en la muestra a) la industria azucarera y a la limonera. Se trata de actividades que, de por sí, tienen sola presencia. Para esta edición pusimos énfasis en las conferencias del foro de energía, que será fundamental para todas las actividades productivas y para cualquier inversor. Entre las charlas habrá un análisis a la Ley de biocombustibles.

Usted hablaba de un esfuerzo compartido entre los sectores público y privado, ¿se trabaja en conjunto por la muestra?
-Como todos los años, al sector público en general se lo invita a participar. La presencia que tenemos es la del Ministerio de Desarrollo Productivo y algunos entes autárquicos, pero bueno...allí está la invitación. Y la decisión de participar es de cada uno.

¿Cuáles son las expectativas de los organizadores con esta nueva edición?
-Lo más importante es que al expositor le vaya bien y aprovechar ese furor de inscriptos (suman 474 stand) sirva para mostrar tecnología y novedades, hacer buenos contactos de negocios. En este tipo de ferias se arman negocios que, por allí, pueden resultar difíciles de hacer en una casa matriz.

El año pasado visitaron la Expo unas 185.000 personas. ¿Cuántas esperan para esta edición?
-Nuestras expectativas son las de superar holgadamente aquel número. Para este año pensamos llegar a los 250.000 visitantes. Para eso trabajamos mucho en brindar comodidades a los estacionamientos, en la caminerías y en la seguridad interna del predio.

Uno de los hechos más esperados por los hombres del campo es el discurso del acto inaugural. ¿Habrá planteos específicos al Gobierno?-Al discurso lo estamos definiendo. Sin embargo, mantendrá los lineamientos de otros en el sentido de que hay cuestiones que aún están pendientes de resolución y de concientizar a la sociedad sobre lo que representa el campo para la economía argentina, más aún después de la crisis de fines de 2001. Sin dudas que el 60% de las divisas que se liquidan provienen de la agroexportación y, del superávit fiscal, el mayor porcentaje está conformado por las retenciones a las exportaciones agrícolas. No hay que pensar que a aquel que hoy tiene éxito hay que matarlo; sólo queremos decir la verdad, sin exagerar ni discutir. Privilegiamos el diálogo. Sabemos que si eso no se da entre el sector público y el privado, las cosas no funcionan. Pero acá no queremos inventar nada, sino tomar ejemplos de otros lados como Chile o Nueva Zelanda. Este último definió una directriz agroindustrial, dejando de subsidiar a industrias ineficientes, en un gobierno socialista. Pero, a la vez, estudiaron la manera de reposicionar a su fuente de trabajo. Hoy son primeros en lácteos, terceros en maderas y privilegiados en la venta de pescados y de carnes. Sin embargo, en todos los indicadores, ese país representa un cuarto de la Argentina.