30 Agosto 2006 Seguir en 
En plena actividad industrial, impactó en Tucumán la noticia de un bloqueo en el gasoducto de Bolivia que provee de gas natural a las empresas locales. Un grupo de manifestantes bolivianos bloqueó el gasoducto ubicado en Yacuiba, Bolivia (próximo a la localidad argen- tina de Salvador Mazza) e interrumpió durante 11 horas el suministro de gas a la Argentina. La noticia generó preocupación entre los empresarios de la provincia -que se abastecen por esa vía-, pero tras un día de incertidumbre el problema se solucionó.
Según fuentes de ambos países, la protesta fue provocada por medidas aduaneras e impositivas dispuestas por Argentina, y que afecta a trabajadores del vecino país, como el cobro de una tasa Migratoria de cinco pesos en Salvador Mazza; el cobro del precio diferenciado de combustibles y restricciones en la comercialización a través de bagayeros de harina, aceite y arroz.
Los directivos de Transredes, la empresa encargada del transporte del fluido, informaron sobre la situación a Refinor, que tuvo que encarar un procedimiento preventivo de cierre, ante la caída de presión en el gasoducto. Cuando se normalizó la situación, fuentes de la compañía aseguraron a LA GACETA que se trató de un problema “ajeno a Refinor y, sin aviso previo”.
“La empresa sufrió un perjuicio por el bloqueo porque tuvo que dejar de operar la planta de gas y reconfigurarla para poder ponerla a funcionar nuevamente. Por suerte ahora el servicio está normalizado y sólo fueron algunas horas de interrupción del envío de gas desde Bolivia”, dijo un vocero de Refinor.
En Tucumán, la central eléctrica Independencia utiliza preferentemente el gas boliviano. Aunque el abastecimiento no impactó en los niveles de producción, entre los empresarios tucumanos el episidio fue motivo de preocupación. El país vecino abastece hasta 7,5 millones de metros cúbicos de gas por día a la Argentina.
Ante el sorpresivo corte en el suministro, el ministro de Gobierno de Bolivia, Juan Ramón Quintana, dijo que Argentina no tiene que temer desabastecimiento. “Bolivia es un país confiable, y si bien tenemos aún conflictos internos, esto es absolutamente comprensible porque estamos en un período de transición”, remarcó. El envío de gas al norte argentino estuvo interrumpido desde las 21 del lunes hasta las 8 de ayer, cuando efectivos militares enviados por el gobierno de Evo Morales tomaron el control en la planta de Transredes, en Yacuiba, cuyas válvulas habían sido cerradas por los manifestantes. Blanca Limpias, vocera del Ministerio de Minería e Hidrocarburos boliviano, confirmó que el bombeo de gas a la Argentina fue restablecido. “A media mañana (de ayer) estaba regularizado el envío”, dijo la portavoz, según la agencia Télam.
Según fuentes de ambos países, la protesta fue provocada por medidas aduaneras e impositivas dispuestas por Argentina, y que afecta a trabajadores del vecino país, como el cobro de una tasa Migratoria de cinco pesos en Salvador Mazza; el cobro del precio diferenciado de combustibles y restricciones en la comercialización a través de bagayeros de harina, aceite y arroz.
Los directivos de Transredes, la empresa encargada del transporte del fluido, informaron sobre la situación a Refinor, que tuvo que encarar un procedimiento preventivo de cierre, ante la caída de presión en el gasoducto. Cuando se normalizó la situación, fuentes de la compañía aseguraron a LA GACETA que se trató de un problema “ajeno a Refinor y, sin aviso previo”.
“La empresa sufrió un perjuicio por el bloqueo porque tuvo que dejar de operar la planta de gas y reconfigurarla para poder ponerla a funcionar nuevamente. Por suerte ahora el servicio está normalizado y sólo fueron algunas horas de interrupción del envío de gas desde Bolivia”, dijo un vocero de Refinor.
En Tucumán, la central eléctrica Independencia utiliza preferentemente el gas boliviano. Aunque el abastecimiento no impactó en los niveles de producción, entre los empresarios tucumanos el episidio fue motivo de preocupación. El país vecino abastece hasta 7,5 millones de metros cúbicos de gas por día a la Argentina.
Ante el sorpresivo corte en el suministro, el ministro de Gobierno de Bolivia, Juan Ramón Quintana, dijo que Argentina no tiene que temer desabastecimiento. “Bolivia es un país confiable, y si bien tenemos aún conflictos internos, esto es absolutamente comprensible porque estamos en un período de transición”, remarcó. El envío de gas al norte argentino estuvo interrumpido desde las 21 del lunes hasta las 8 de ayer, cuando efectivos militares enviados por el gobierno de Evo Morales tomaron el control en la planta de Transredes, en Yacuiba, cuyas válvulas habían sido cerradas por los manifestantes. Blanca Limpias, vocera del Ministerio de Minería e Hidrocarburos boliviano, confirmó que el bombeo de gas a la Argentina fue restablecido. “A media mañana (de ayer) estaba regularizado el envío”, dijo la portavoz, según la agencia Télam.





