Funciones que se cancelan

El respeto al público es lo que debe primar para los organizadores de espectáculos.

11 Septiembre 2002
La suspensión -a último momento- de un número anunciado dentro de un calendario de propuestas artísticas es un hecho que se produce con cierta frecuencia en el mundo del espectáculo. Por distintos motivos, la presentación de determinado artista no se concreta, y son comprensibles la molestia y la frustración que esto causa a quienes habían programado asistir a esa función. Pero cuando los anuncios que finalmente no se concretan se transforman en un hábito, se está faltando el respeto a la comunidad.
Un ejemplo de lo que apuntamos fue la reciente actuación del destacado bailarín Iñaki Urlezaga en el 42º Setiembre Musical Tucumano. La organización del festival confirmó la realización de dos funciones, pero la que debía llevarse a cabo el 1 de setiembre se suspendió sin previo aviso y no se dieron las explicaciones del caso.
Para evitar la sensación de improvisación en el manejo de la programación, las autoridades deben esmerarse en su trabajo y no perder nunca de vista que los funcionarios del área cultural, en este caso, se deben a los artistas y al público.

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