16 Agosto 2006 Seguir en 
Estuvo en Tucumán el mismo día en que los ingenios de la provincia alcanzaban las 750.000 toneladas de azúcar. Optimista y reflexivo, Miguel Angel González, presidente de Atanor, del Centro Azucarero Regional de Tucumán (CART) y de la Compañía Azucarera Concepción, se mostró ampliamente conforme con el desarrollo de la zafra.
“Es una zafra importante; los rindes aumentan de la mano de mayor tecnología que utilizan cañeros e ingenios. Es una buena zafra, pero tenemos que abandonar el año a año y aprender a manejarnos con promedios, y los promedios van mejorando”, dijo ayer González, al término de un desayuno con el gobernador José Alperovich en el domicilio particular del mandatario. De ese encuentro también participaron el ministro de Desarrollo Productivo, José Manuel Paz, y el vicepresidente de Atanor y responsable del ingenio Concepción, Jorge Domínguez.
González, quien durante la jornada se reunió con los industriales azucareros, negó que el precio interno del azúcar -$ 0,83 por kilo vagón ingenio- se encuentre muy bajo en relación con los valores externos. “El precio internacional era alto al inicio de la zafra, y ahora ya no lo es tanto. Hoy, ambos precios están prácticamente al mismo nivel porque la actividad exportadora tiene un nivel fenomenal de gastos, que no la tiene la comercialización interna”, subrayó.
Calificó de “adecuado” al porcentaje de exportación de azúcar asignado por la industria para este año -del 28%-, pese a que los cañeros de Cactu y UCIT consideran que este valor es bajo por tratarse de una temporada con buenos precios externos.
“Es lícito y lógico que todos pretendamos un poco más. Esta actividad, como muchas otras del país, gracias a una buena planificación administrativa, está evolucionando en forma positiva. Todos buscan recomponerse, pero si todos lo hacemos juntos, todos vamos a salir perjudicados”, remarcó. Opinó que el sector debe abastecer al mercado interno “acorde con el poder adquisitivo de la gente, y el excedente exportarlo. El 28% es un valor razonable y discutido por todos los participantes de la actividad azucarera. Es un buen número; de hecho, no sobra azúcar. Es razonable pero, si hay que discutirlo, todos los canales están abiertos”, destacó. Dijo que desconocía que desde los países vecinos se compre azúcar en la Argentina a $ 1 por kilo, valor que distorsionaría el mercado doméstico.
El titular de Atanor dejó en claro que en el país el valor de la energía está subsidiado, controlado en un nivel muy bajo por el Estado. “Esto, para darle tiempo a que la Argentina alcance mayor desarrollo y competitividad. Pero si exporto todo porque tengo precios externos muy tonificados, y desabastezco o hago levantar el precio interno argentino, lo que estoy haciendo es llevándome el esfuerzo de los argentinos sólo para mi casa. Y esto no es justo; no es equitativo transferir ingresos de un sector a otro”, apuntó.
“Es necesario que los industriales paremos con la voracidad de ganar”, concluyó González.
• Alperovich nos ha dado las garantías de un buen administrador, y por eso nuestra compañía invirtió en la medida que lo hizo en Tucumán, Sin dudas, las inversiones más fuertes en toda la historia de Atanor, desde su creación, están radicadas en Tucumán.
• la alfombra roja es la materialización de una forma de pensar, que creo que es la más sana. Es una alfombra roja que se transita para ambos lados. Si un administrador es inteligente, si sabe, si maneja la estrategia, si genera confianza, esa es la alfombra roja.
• de ninguna manera la presión fiscal es elevada. No sé cómo están otros sectores industriales, pero el tema impositivo es una de las formas de que se dispone para la distribución del ingreso.
• el mal llamado control de precios es una necesidad para el triunfo económico sostenible de la Argentina. Sé que con haber dicho eso tal vez me gané algunos enemigos.
• si una compañia está operando en un ambiente como Tucumán, y están generándose para esa compañía un importante ingreso y una significativa ganancia, digo que esa empresa debe pagar con alegría sus impuestos.
• Con impuestos habrá obras de infraestructura, caminos, educación, salud, justicia. Eso luego vuelve a la empresa, con gente más capacitada, más preparada, con caminos de salida de materia prima y de la producción cada vez mejores, con aumento de la seguridad y con desarrollo sostenible.
• Cuando los impuestos no van a donde deben ir hay que cambiar al administrador, pero no dejar de pagarlos.
“Es una zafra importante; los rindes aumentan de la mano de mayor tecnología que utilizan cañeros e ingenios. Es una buena zafra, pero tenemos que abandonar el año a año y aprender a manejarnos con promedios, y los promedios van mejorando”, dijo ayer González, al término de un desayuno con el gobernador José Alperovich en el domicilio particular del mandatario. De ese encuentro también participaron el ministro de Desarrollo Productivo, José Manuel Paz, y el vicepresidente de Atanor y responsable del ingenio Concepción, Jorge Domínguez.
González, quien durante la jornada se reunió con los industriales azucareros, negó que el precio interno del azúcar -$ 0,83 por kilo vagón ingenio- se encuentre muy bajo en relación con los valores externos. “El precio internacional era alto al inicio de la zafra, y ahora ya no lo es tanto. Hoy, ambos precios están prácticamente al mismo nivel porque la actividad exportadora tiene un nivel fenomenal de gastos, que no la tiene la comercialización interna”, subrayó.
Calificó de “adecuado” al porcentaje de exportación de azúcar asignado por la industria para este año -del 28%-, pese a que los cañeros de Cactu y UCIT consideran que este valor es bajo por tratarse de una temporada con buenos precios externos.
“Es lícito y lógico que todos pretendamos un poco más. Esta actividad, como muchas otras del país, gracias a una buena planificación administrativa, está evolucionando en forma positiva. Todos buscan recomponerse, pero si todos lo hacemos juntos, todos vamos a salir perjudicados”, remarcó. Opinó que el sector debe abastecer al mercado interno “acorde con el poder adquisitivo de la gente, y el excedente exportarlo. El 28% es un valor razonable y discutido por todos los participantes de la actividad azucarera. Es un buen número; de hecho, no sobra azúcar. Es razonable pero, si hay que discutirlo, todos los canales están abiertos”, destacó. Dijo que desconocía que desde los países vecinos se compre azúcar en la Argentina a $ 1 por kilo, valor que distorsionaría el mercado doméstico.
El titular de Atanor dejó en claro que en el país el valor de la energía está subsidiado, controlado en un nivel muy bajo por el Estado. “Esto, para darle tiempo a que la Argentina alcance mayor desarrollo y competitividad. Pero si exporto todo porque tengo precios externos muy tonificados, y desabastezco o hago levantar el precio interno argentino, lo que estoy haciendo es llevándome el esfuerzo de los argentinos sólo para mi casa. Y esto no es justo; no es equitativo transferir ingresos de un sector a otro”, apuntó.
“Es necesario que los industriales paremos con la voracidad de ganar”, concluyó González.
GONZALEZ TEXTUAL
• Alperovich nos ha dado las garantías de un buen administrador, y por eso nuestra compañía invirtió en la medida que lo hizo en Tucumán, Sin dudas, las inversiones más fuertes en toda la historia de Atanor, desde su creación, están radicadas en Tucumán.
• la alfombra roja es la materialización de una forma de pensar, que creo que es la más sana. Es una alfombra roja que se transita para ambos lados. Si un administrador es inteligente, si sabe, si maneja la estrategia, si genera confianza, esa es la alfombra roja.
• de ninguna manera la presión fiscal es elevada. No sé cómo están otros sectores industriales, pero el tema impositivo es una de las formas de que se dispone para la distribución del ingreso.
• el mal llamado control de precios es una necesidad para el triunfo económico sostenible de la Argentina. Sé que con haber dicho eso tal vez me gané algunos enemigos.
• si una compañia está operando en un ambiente como Tucumán, y están generándose para esa compañía un importante ingreso y una significativa ganancia, digo que esa empresa debe pagar con alegría sus impuestos.
• Con impuestos habrá obras de infraestructura, caminos, educación, salud, justicia. Eso luego vuelve a la empresa, con gente más capacitada, más preparada, con caminos de salida de materia prima y de la producción cada vez mejores, con aumento de la seguridad y con desarrollo sostenible.
• Cuando los impuestos no van a donde deben ir hay que cambiar al administrador, pero no dejar de pagarlos.
NOTICIAS RELACIONADAS





