Israel se retira en forma gradual de Líbano

El alto el fuego entró en su segunda jornada; soldados israelíes continuaron su repliegue del sur del país árabe, al tiempo que el ejército libanés empezó con los preparativos para asegurar la paz en la zona de conflicto. Benedicto XVI pidió por la paz.

Tras el anuncio de tregua, regresan a sus casas los refugiados de los dos países.
Tras el anuncio de tregua, regresan a sus casas los refugiados de los dos países.
15 Agosto 2006
Tel Aviv/Beirut.- Los soldadados israelíes continuaron hoy su repliegue del sur del Líbano, al tiempo que el Ejército libanés empezó con los preparativos para asegurar junto a fuerzas de paz de la ONU la zona de conflicto.

El despliegue de los efectivos libaneses podría realizarse en cuestión de días, aseguró un portavoz militar de Beirut en el segundo día de alto el fuego entre Israel y la milicia fundamentalista islámica de Hezbollah.

Como condición para el alto el fuego, que se mantuvo en su mayor parte durante las primeras 30 horas, tropas libanesas y soldados de la ONU, hasta un total de 15.000 efectivos, deben ocupar las posiciones conquistadas por Israel y desmilitarizar un sur del Líbano controlado por Hezbollah.

Mientras tanto, el presidente de Siria, Bashar el Assad, instó hoy a los líderes árabes a apoyar en el futuro la resistencia contra Israel. Con ello, los jefes de Estado seguirán a las personas en el mundo árabe que en su mayoría apoya al movimiento chiíta de Hezbollah y otros grupos de resistencia, dijo Assad en el centro de conferencias de Damasco.

"A aquellos que acusan a Siria de apoyar a Hezbolla les decimos que para nosotros es un gran honor y una condecoración en el pecho de cualquier árabe", añadió.

Una portavoz militar en Tel Aviv intentó al mismo tiempo evitar dar la impresión de que las tropas israelíes abandonarían el terreno ganado antes de que los efectivos regulares de estabilización se implanten en la zona.

La línea supone más o menos el frente que los israelíes establecieron en la primera fase de la ofensiva, que duró 33 días. En las últimas horas antes del alto el fuego, las unidades israelíes consiguieron adentrar profundamente sus posiciones en el sur del Líbano y conquistar las inmediaciones del estratégico río Litani.

El repliegue
En la capital libanesa comenzaron hoy los preparativos para la implantación de su Ejército en el sur. Numerosos vehículos de transporte se aprestaban hoy en Beirut frente a los cuarteles.

"Esto es parte de nuestros preparativos, para poder abandonar Beirut, en dirección al sur, en cuanto recibamos la orden", dijo un portavoz militar, que advirtió que el mandato se espera en los próximos días.

En el cuartel general de la misión de la ONU en Líbano (UNIFIL), en la sureña localidad costera de Nakura, tuvieron lugar las primeras conversaciones para coordinar el traspaso, aseguraron hoy medios israelíes.

En la oficina del secretario general de la ONU, Kofi Annan, que coordina la reclutación de la tropas, se advierte que el número programado es probablemente demasiado alto.

La resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU, que contempla el despliegue de tropas libanesas e internacionales en el sur del Líbano, exigue también el desarme de Hezbollah.

Su jefe, Hassan Nasrallah, negó sin embargo que dicho punto se aplique rápidamente. Su milicia no se desarmará "bajo presión o intimidación", advirtió en un discurso televisado el lunes por la noche, aunque ratificó su aprobación al despliegue de tropas libanesas y de la ONU.

Benedicto XVI llama nuevamente a orar por el fin de la guerra
El papa Benedicto XVI pidió hoy al mundo entero rezar por el fin de la violencia y de la guerra en Oriente Medio, con motivo de la celebración de la fiesta de la Asunción.

Benedicto XVI ofició la misa en la pequeña iglesia San Tommaso de Castel Gandolfo donde se encuentra su residencia de verano, a unos 20 kilómetros de Roma.

El Pontífice eligió un texto del Apocalipsis para comentar en su homilía, en la que afirmó que al final es Dios quien triunfa y no el Dragón, aún cuando el Dragón encarne todas las potencias de la violencia del mundo y que éstas parezcan invencibles.

El Papa hizo un llamamiento a la esperanza porque, como aseguró, "al fin el amor vencerá y no el odio, y al fin vencerá la paz".

Más tarde, durante la oración del Angelus, Benedicto XVI recordó "las angustias de la Humanidad por todos los lugares del mundo desgarrados por la violencia". Además de Líbano, el Papa citó la querida nación de Sri Lanka, amenazada por un empeoramiento de la guerra étnica e Irak, donde el espantoso y diario baño de sangre aleja la perspectiva de la reconciliación y la reconstrucción. (AFP-DPA).