15 Agosto 2006 Seguir en 
BUENOS AIRES.- El sector más pobre de la población necesita destinar un 46,6% de sus ingresos a la adquisición de alimentos y bebidas, mientras que el más rico solamente necesitó la mitad de ese porcentaje un 23,2% para obtener la misma cantidad de productos, informó ayer el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
No obstante, la inflación impacta más sobre los sectores de mayores recursos porque el control de precios rige en especial sobre productos de primera necesidad más accesibles. En ese sentido, los gastos para los más pobres en alimentos y bebidas aumentaron 2,9% por la suba de precios. Mientras que, para los más ricos, la variación fue del 5,5% en los precios, según el informe sobre Variaciones de Precios según la Estructura de Consumo por Quintil de Ingresos en el primer semestre del año.
El informe puntualiza que los argentinos debieron destinar un 31,2% como promedio general de sus ingresos por persona para la obtención de alimentos y bebidas.
Según el informe oficial, el sector de menores ingresos destinó el 75,9% de sus ingresos a las necesidades básicas de alimentación, educación, salud, indumentaria y transporte, mientras que el de mayores ingresos cubre esa necesidad con el 63,8% de los ingresos.
La desproporción es mayor si se tiene en cuenta que el quintil más pobre de la población tiene ingresos per capita inferiores a $ 140.
Los más ricos o quinto quintil percibe ingresos per cápita entre $ 680 y $ 15.000, según las cifras oficiales relevadas hasta el primer trimestre de este año. (NA)
No obstante, la inflación impacta más sobre los sectores de mayores recursos porque el control de precios rige en especial sobre productos de primera necesidad más accesibles. En ese sentido, los gastos para los más pobres en alimentos y bebidas aumentaron 2,9% por la suba de precios. Mientras que, para los más ricos, la variación fue del 5,5% en los precios, según el informe sobre Variaciones de Precios según la Estructura de Consumo por Quintil de Ingresos en el primer semestre del año.
El informe puntualiza que los argentinos debieron destinar un 31,2% como promedio general de sus ingresos por persona para la obtención de alimentos y bebidas.
Según el informe oficial, el sector de menores ingresos destinó el 75,9% de sus ingresos a las necesidades básicas de alimentación, educación, salud, indumentaria y transporte, mientras que el de mayores ingresos cubre esa necesidad con el 63,8% de los ingresos.
La desproporción es mayor si se tiene en cuenta que el quintil más pobre de la población tiene ingresos per capita inferiores a $ 140.
Los más ricos o quinto quintil percibe ingresos per cápita entre $ 680 y $ 15.000, según las cifras oficiales relevadas hasta el primer trimestre de este año. (NA)





