Betty fue varias veces a la casa de El Cadillal
Los vecinos de la vivienda que las acusadas tienen en la villa turística dijeron que también vieron a un hombre y un Fiat Uno blanco en el lugar. Afirmaron que un señor "alto y gordito" acompañaba a Argañaraz y a la dos sospechosas. La Justicia chequeará esa información.
14 Agosto 2006 Seguir en 
Son casas de fin de semana, por lo que en los días laborables están casi deshabitadas. Pero ayer, por haber sido el Día del Niño y porque la jornada se prestaba a raíz del calor, el barrio Villa del Parque, donde las acusadas Nélida Fernández y Susana Acosta tienen una casa de descanso, estaba lleno de gente. Allí algunos de los vecinos dieron a conocer un detalle fundamental para la investigación. Al ser interrogados por LA GACETA dijeron que varios de ellos habían visto en diversas oportunidades a las dos mujeres junto con la docente desaparecida, Angela Beatriz Argañaraz, a quien, además, acompañaba un hombre que conducía un automóvil Fiat Uno blanco.
La casa de las sospechosas es una de las primeras de la villa, por lo que para entrar como para salir del lugar hay que pasar sí o sí por allí. Además, la vivienda no tiene paredes ni ligustros que entorpezcan la mirada hacia el interior. Ayer, como todos los días desde que desapareció Argañaraz, un policía estaba de guardia en el lugar. Los vecinos miraban curiosos hacia la casa. “Nosotros siempre las veíamos. No teníamos un trato directo, pero nos saludábamos. Esto nos sorprendió mucho; pero más, cuando vimos la foto de la maestra en LA GACETA. A ella la vimos varias veces en la casa, sobre todo los fines de semana”, dijeron Carlos y Mónica, que pidieron que no se publiquen sus apellidos.
El dato llamó la atención, ya que cuando declararon, ni Acosta ni Fernández dijeron que Argañaraz hubiera visitado su casa de El Cadillal. Pero esto fue confirmado por otros vecinos, algunos de los cuales se mostraron preocupados por lo que está pasando y dijeron que siguen con atención la investigación del caso. Mario Vera, otro hombre que tiene una casa en la zona, aseguró que él también había visto a Argañaraz en la vivienda, pero dijo que fue hace un mes, un día de semana. “Estaban las tres en el patio, pero además había un hombre. Era alto y medio gordito. Vi que en la puerta, además del auto de las dueñas, había un Fiat Uno blanco. Como me conocen, yo saludé y seguí mi camino”, relató. Esta información también es importante, ya que dos testigos aseguraron que cuando Argañaraz bajó del ómnibus en la mañana del 31 de julio, cuando desapareció, en la esquina de Lavalle y Alem, ascendió a un automóvil de ese tipo, que desde un primer momento se creyó que era un remise, cuyo conductor nunca apareció. Además, según dijeron Acosta y Fernández, “Betty” iba hacia su casa, por lo que no sería descabellado que ella efectivamente conociera al hombre del Fiat Uno con el que fue visto en la residencia de El Cadillal.
Jorge y Mercedes, otra pareja que tiene casa en la zona (también pidieron reserva de sus apellidos), coincidieron con los vecinos. “Eran amigas las tres. Estábamos esperando que alguien de la Policía o de la Justicia viniera a preguntarnos. Está claro que ellas se conocían”, dijo el hombre. La mujer también afirmó haber visto al desconocido que conducía el Fiat blanco con ellas, y que incluso era quien trasladaba a “Betty”, ya que las otras dos mujeres lo hacían en el Ford Orion de su propiedad.
La aparición de una figura masculina en el caso, aparte de la de Julio Navarro, quien vive con “Betty”, es absolutamente novedosa. Se trata de un dato que no tiene confirmación de parte de la Justicia, aunque ya haya declarado un hombre que dijo tener relaciones esporádicas con la maestra. Ayer, desde la Justicia se afirmó que esta nueva información será chequeada en las próximas horas y que la investigación se profundizará.
La casa de las sospechosas es una de las primeras de la villa, por lo que para entrar como para salir del lugar hay que pasar sí o sí por allí. Además, la vivienda no tiene paredes ni ligustros que entorpezcan la mirada hacia el interior. Ayer, como todos los días desde que desapareció Argañaraz, un policía estaba de guardia en el lugar. Los vecinos miraban curiosos hacia la casa. “Nosotros siempre las veíamos. No teníamos un trato directo, pero nos saludábamos. Esto nos sorprendió mucho; pero más, cuando vimos la foto de la maestra en LA GACETA. A ella la vimos varias veces en la casa, sobre todo los fines de semana”, dijeron Carlos y Mónica, que pidieron que no se publiquen sus apellidos.
El dato llamó la atención, ya que cuando declararon, ni Acosta ni Fernández dijeron que Argañaraz hubiera visitado su casa de El Cadillal. Pero esto fue confirmado por otros vecinos, algunos de los cuales se mostraron preocupados por lo que está pasando y dijeron que siguen con atención la investigación del caso. Mario Vera, otro hombre que tiene una casa en la zona, aseguró que él también había visto a Argañaraz en la vivienda, pero dijo que fue hace un mes, un día de semana. “Estaban las tres en el patio, pero además había un hombre. Era alto y medio gordito. Vi que en la puerta, además del auto de las dueñas, había un Fiat Uno blanco. Como me conocen, yo saludé y seguí mi camino”, relató. Esta información también es importante, ya que dos testigos aseguraron que cuando Argañaraz bajó del ómnibus en la mañana del 31 de julio, cuando desapareció, en la esquina de Lavalle y Alem, ascendió a un automóvil de ese tipo, que desde un primer momento se creyó que era un remise, cuyo conductor nunca apareció. Además, según dijeron Acosta y Fernández, “Betty” iba hacia su casa, por lo que no sería descabellado que ella efectivamente conociera al hombre del Fiat Uno con el que fue visto en la residencia de El Cadillal.
Jorge y Mercedes, otra pareja que tiene casa en la zona (también pidieron reserva de sus apellidos), coincidieron con los vecinos. “Eran amigas las tres. Estábamos esperando que alguien de la Policía o de la Justicia viniera a preguntarnos. Está claro que ellas se conocían”, dijo el hombre. La mujer también afirmó haber visto al desconocido que conducía el Fiat blanco con ellas, y que incluso era quien trasladaba a “Betty”, ya que las otras dos mujeres lo hacían en el Ford Orion de su propiedad.
La aparición de una figura masculina en el caso, aparte de la de Julio Navarro, quien vive con “Betty”, es absolutamente novedosa. Se trata de un dato que no tiene confirmación de parte de la Justicia, aunque ya haya declarado un hombre que dijo tener relaciones esporádicas con la maestra. Ayer, desde la Justicia se afirmó que esta nueva información será chequeada en las próximas horas y que la investigación se profundizará.









