13 Agosto 2006 Seguir en 
El negocio de Liliana Argañaraz se ha convertido en una especie de cuartel general para los hermanos de Angela Beatriz, la docente desaparecida. En el bar de avenida Mitre al 600 se brindan apoyo mutuo; charlan sobre cómo les cambió la vida desde que “Betty” desapareció, hace ya dos semanas. Allí se reúnen todas las noches, para intercambiar información sobre las novedades del día y para planificar las actividades de la jornada siguiente.
Martín, José, Miguel y Julio Argañaraz están haciendo los rastrillajes en El Cadillal, en Tapia y en Raco. Salen al campo todos los días, acompañados por sus hijos y sus sobrinos, por sus cuñados y concuñados. “Ya no sabemos dónde más buscar. En El Cadillal no nos quedó lugar sin rastrillar”, contó amargado Julio, el menor de los varones.
“Ahora vamos a empezar a buscar en el sur de la provincia. Ya no sabemos dónde más hacerlo. Y la Policía está igual que nosotros”, añadió.
Liliana, la cuarta de los hermanos y menor que “Betty”, suele quedarse en la capital, y es la que se encarga de hablar con los abogados, con la fiscal Adriana Gianonni y -junto con su hermana menor- de recibir las novedades que le transmiten sus hermanos. “De todos modos, a veces me agarra la angustia y me voy al lugar donde están haciendo la búsqueda, sobre todo si me entero de que hay alguna novedad”, dijo.
Su angustia es la misma que embarga a todos sus hermanos. “Cada día que pasa sin que ‘Betty’ aparezca estamos más desesperados”, contó Julio. “Todos nos sentimos muy quebrados. Nuestros hijos, que son chicos y adolescentes, no pueden creer que esto esté pasando con su tía”, añadió Liliana.
Ni una palabra
Entre todos los hermanos decidieron no contarle a su madre acerca de la desaparición de “Betty”.
“Ella es muy mayor y tenemos miedo de que le haga mal todo esto -dijo Julio-. Tratamos de que no se entere, al menos hasta que se sepa qué pasó”. Los días pasan y la desesperación crece. “No me caben en la cabeza los móviles que puede haber tenido alguien para hacerle algo a ‘Betty’. Es una persona querida, respetada y respetuosa, que siempre trata de tranquilizar los ánimos, incapaz de confrontar con nadie”, dijo entre lágrimas su hermana. “Quiero que me la entreguen”, agregó.
Liliana culpa del drama por el que está pasando su familia a la falta de seguridad en la provincia. “La Policía de Tucumán no tiene los recursos necesarios. Por eso tiene que tomar cartas la Nación; tienen que cubrir las falencias”, concluyó.
Ayer, la Regional Norte volvió a recorrer el camino que une Ticucho con El Cadillal. Específicamente hicieron búsquedas por zonas de difícil acceso, como los precipicios que hay en el lugar. También, personal de esa unidad realizó rastrillajes en las zonas de Tapia, Raco y El Siambón. Por su parte, personal de la Regional Este realizó búsquedas en los alrededores del dique La Aguadita, en El Timbó.
La Oeste también participó de la intensa búsqueda haciendo rastrillajes en Villa Nougués, San Javier y San Pablo, entre otros lugares.
A su vez, la Unidad Regional Sur está trabajando en tareas de búsqueda en varias localidades del sur de la provincia. Porque se supone que, tanto Susana Acosta como Nélida Fernández, las únicas dos sospechosas que hay hasta ahora en la causa, tienen parientes en aquella zona de la provincia.
Desafío
A partir de ahora, el desafío que enfrentará la Policía será crear un plan para continuar con la búsqueda de la docente desaparecida en todo el territorio de la provincia. Hasta ahora, personal de la fuerza indagó en profundidad los alrededores del dique El Cadillal, donde Acosta y Fernández tienen una casa de fin de semana.
De los procedimientos también participaron los familiares de “Betty”. También estuvieron presentes grupos de enduristas que utilizaron sus motos para ingresar a zonas de difícil acceso. Hasta ahora, ninguno arrojó resultados positivos.
Martín, José, Miguel y Julio Argañaraz están haciendo los rastrillajes en El Cadillal, en Tapia y en Raco. Salen al campo todos los días, acompañados por sus hijos y sus sobrinos, por sus cuñados y concuñados. “Ya no sabemos dónde más buscar. En El Cadillal no nos quedó lugar sin rastrillar”, contó amargado Julio, el menor de los varones.
“Ahora vamos a empezar a buscar en el sur de la provincia. Ya no sabemos dónde más hacerlo. Y la Policía está igual que nosotros”, añadió.
Liliana, la cuarta de los hermanos y menor que “Betty”, suele quedarse en la capital, y es la que se encarga de hablar con los abogados, con la fiscal Adriana Gianonni y -junto con su hermana menor- de recibir las novedades que le transmiten sus hermanos. “De todos modos, a veces me agarra la angustia y me voy al lugar donde están haciendo la búsqueda, sobre todo si me entero de que hay alguna novedad”, dijo.
Su angustia es la misma que embarga a todos sus hermanos. “Cada día que pasa sin que ‘Betty’ aparezca estamos más desesperados”, contó Julio. “Todos nos sentimos muy quebrados. Nuestros hijos, que son chicos y adolescentes, no pueden creer que esto esté pasando con su tía”, añadió Liliana.
Ni una palabra
Entre todos los hermanos decidieron no contarle a su madre acerca de la desaparición de “Betty”.
“Ella es muy mayor y tenemos miedo de que le haga mal todo esto -dijo Julio-. Tratamos de que no se entere, al menos hasta que se sepa qué pasó”. Los días pasan y la desesperación crece. “No me caben en la cabeza los móviles que puede haber tenido alguien para hacerle algo a ‘Betty’. Es una persona querida, respetada y respetuosa, que siempre trata de tranquilizar los ánimos, incapaz de confrontar con nadie”, dijo entre lágrimas su hermana. “Quiero que me la entreguen”, agregó.
Liliana culpa del drama por el que está pasando su familia a la falta de seguridad en la provincia. “La Policía de Tucumán no tiene los recursos necesarios. Por eso tiene que tomar cartas la Nación; tienen que cubrir las falencias”, concluyó.
Intensifican los operativos en la provincia
La Policía intensificó las tareas de rastrillaje en toda la provincia. Cada una de las regionales, por disposición del jefe de la fuerza, comisario general Hugo Sánchez, recibió instrucciones precisas para intentar encontrar a Angela Beatriz Argañaraz, la docente desaparecida.Ayer, la Regional Norte volvió a recorrer el camino que une Ticucho con El Cadillal. Específicamente hicieron búsquedas por zonas de difícil acceso, como los precipicios que hay en el lugar. También, personal de esa unidad realizó rastrillajes en las zonas de Tapia, Raco y El Siambón. Por su parte, personal de la Regional Este realizó búsquedas en los alrededores del dique La Aguadita, en El Timbó.
La Oeste también participó de la intensa búsqueda haciendo rastrillajes en Villa Nougués, San Javier y San Pablo, entre otros lugares.
A su vez, la Unidad Regional Sur está trabajando en tareas de búsqueda en varias localidades del sur de la provincia. Porque se supone que, tanto Susana Acosta como Nélida Fernández, las únicas dos sospechosas que hay hasta ahora en la causa, tienen parientes en aquella zona de la provincia.
Desafío
A partir de ahora, el desafío que enfrentará la Policía será crear un plan para continuar con la búsqueda de la docente desaparecida en todo el territorio de la provincia. Hasta ahora, personal de la fuerza indagó en profundidad los alrededores del dique El Cadillal, donde Acosta y Fernández tienen una casa de fin de semana.
De los procedimientos también participaron los familiares de “Betty”. También estuvieron presentes grupos de enduristas que utilizaron sus motos para ingresar a zonas de difícil acceso. Hasta ahora, ninguno arrojó resultados positivos.
Una falsa alarma sacudió a San Pedro
Una falsa alarma generó conmoción en San Pedro de Colalao. La Policía recibió ayer un llamado anónimo en el que denunciaban que en una casa de la villa había una mujer encerrada que pedía auxilio. Pensando que se podía tratar de Angela Beatriz Argañaraz, la docente desaparecida, personal de la Unidad Regional Norte se trasladó hasta el lugar tras obtener la autorización de la fiscal Adriana Gianonni, que investiga el caso. Pero no encontraron nada. Luego, rastrearon la llamada y lograron identificar a la persona que la había hecho: se trataba de una mujer con problemas mentales.









