13 Agosto 2006 Seguir en 
LONDRES.- Las 38 organizaciones musulmanas británicas pidieron al primer ministro británico, Tony Blair, que modifique su política exterior en vista de las amenazas del terrorismo contra el país. En una carta abierta hecha pública hoy, las organizaciones señalaron que la debacle en Irak y el silencio de Londres ante los ataques contra civiles en Cercano Oriente alimentan el extremismo en Gran Bretaña y ponen en peligro allí también vidas humanas. "Blair tiene que mostrar al mundo que nosotros apreciamos la vida de los civiles, donde sea que vivan y de la religión que sean", señala el texto, firmado entre otros por legisladores musulmanes de ambas Cámaras del Parlamento y por el influyente Consejo de los Musulmanes.
La política británica en Cercano Oriente es vista por los musulmanes como injusta e inadecuada. "Eso es perfecto para los extremistas", dijo un congresista musulmán británico.
Entretanto, un periódico pakistaní divulgó ayer, sin citar la fuente, que una entidad británica de caridad dio fondos a tres individuos en Pakistán para que hicieran estallar en pleno vuelo los aviones. El dinero fue transferido desde Gran Bretaña a entidades humanitarias de la Cachemira pakistaní, donde el año pasado un terremoto causó la muerte de 75.000 personas. Según el informe, dos de los receptores del dinero son británicos de origen cachemir y el tercero un constructor que reside en Islamabad, que también procede de Cachemira. Los tres han sido arrestados hace unas semanas, en medio de la investigación sobre el supuesto complot en curso.
Los incrédulos
Mientras continúa la investigación sobre el fallido plan de atentados, cientos de británicos escriben en foros de internet que dudan de que haya existido el plan para hacer estallar aviones de pasajeros en vuelo. La BBC escribió, en su versión on line, que hay una ola de desconfianza acerca de lo que el gobierno está dando a conocer tras el supuesto complot desbaratado, por el cual están arrestadas 24 personas. Las dudas no sólo provienen de musulmanes británicos, sino también de los oyentes y televidentes de la BBC en Estados Unidos. Muchos de los incrédulos dicen que el ataque fue una invención del gobierno británico para justificar su lucha antiterrorista internacional y su política exterior; otros creen que el invento buscó recuperar la credibilidad perdida por la seguridad británica por no haber podido impedir los atentados de Londres del 7 de julio de 2005 y por el caso del joven brasileño al que policías confundieron con un atacante suicida y lo asesinaron, en julio de 2005; una tercera postura sostiene que el plan existió, pero que era esencialmente inocuo, detrás del cual estaban adolescentes radicales. Todos se preguntan por qué no se formularon cargos contra los detenidos, y por qué no se mostraron ni siquiera las sustancias con las que se iban a preparar las bombas. (Reuter-Télam-DPA)
La política británica en Cercano Oriente es vista por los musulmanes como injusta e inadecuada. "Eso es perfecto para los extremistas", dijo un congresista musulmán británico.
Entretanto, un periódico pakistaní divulgó ayer, sin citar la fuente, que una entidad británica de caridad dio fondos a tres individuos en Pakistán para que hicieran estallar en pleno vuelo los aviones. El dinero fue transferido desde Gran Bretaña a entidades humanitarias de la Cachemira pakistaní, donde el año pasado un terremoto causó la muerte de 75.000 personas. Según el informe, dos de los receptores del dinero son británicos de origen cachemir y el tercero un constructor que reside en Islamabad, que también procede de Cachemira. Los tres han sido arrestados hace unas semanas, en medio de la investigación sobre el supuesto complot en curso.
Los incrédulos
Mientras continúa la investigación sobre el fallido plan de atentados, cientos de británicos escriben en foros de internet que dudan de que haya existido el plan para hacer estallar aviones de pasajeros en vuelo. La BBC escribió, en su versión on line, que hay una ola de desconfianza acerca de lo que el gobierno está dando a conocer tras el supuesto complot desbaratado, por el cual están arrestadas 24 personas. Las dudas no sólo provienen de musulmanes británicos, sino también de los oyentes y televidentes de la BBC en Estados Unidos. Muchos de los incrédulos dicen que el ataque fue una invención del gobierno británico para justificar su lucha antiterrorista internacional y su política exterior; otros creen que el invento buscó recuperar la credibilidad perdida por la seguridad británica por no haber podido impedir los atentados de Londres del 7 de julio de 2005 y por el caso del joven brasileño al que policías confundieron con un atacante suicida y lo asesinaron, en julio de 2005; una tercera postura sostiene que el plan existió, pero que era esencialmente inocuo, detrás del cual estaban adolescentes radicales. Todos se preguntan por qué no se formularon cargos contra los detenidos, y por qué no se mostraron ni siquiera las sustancias con las que se iban a preparar las bombas. (Reuter-Télam-DPA)







