12 Agosto 2006 Seguir en 
La policía británica y sus eficientes servicios de seguridad -en cooperación con las fuerzas de inteligencia de Paquistán- evitó lo que pudo haber sido el mayor atentado terrorista desde el 11 de setiembre de 2001. Es necesario recordar que nadie -en ningún rincón del mundo- está hoy a salvo de las amenazas del terror. Todos somos blancos de sus resentimientos.
Por esto es que el derecho humanitario internacional, desde hace décadas, ha establecido que, en cualquier tipo de conflicto (incluyendo los internos) atentar contra civiles inocentes es un crimen inaceptable. Según el Estatuto de Roma, que gobierna el funcionamiento del Tribunal Penal Internacional, el accionar de terroristas como los ahora detenidos se define -genéricamente- como crimen "de lesa humanidad" y, por ende, inaceptables en cualquier circunstancia.
Es oportuno, asimismo, advertir cuán trascendental es la cooperación internacional en la lucha contra el terrorismo. Esa cooperación, precisamente, fue la que permitió identificar y seguir a los terroristas ahora detenidos, tanto en Gran Bretaña como en Paquistán, detectar sus movimientos, anticipar sus intenciones y neutralizar -gracias a Dios- sus intenciones criminales. Un nuevo -y más complicado- capítulo se abre ahora para el transporte aéreo internacional. Más allá de las incomodidades personales, es necesario no perder de vista que las medidas de seguridad tienen un solo objetivo: protegernos.
En un mundo que progresa aceleradamente de la mano de la revolución tecnológica, la inseguridad y la vulnerabilidad de todos siguen, sin embargo, creciendo. Esta es la dura realidad. De allí que los estados deben asumir el deber que -frente a ella- les corresponde: el de extremar la vigilancia para evitar tragedias que muchos, desde el fanatismo, tratan de provocar, como quedó visto, una vez más. (Especial para LA GACETA)
Por esto es que el derecho humanitario internacional, desde hace décadas, ha establecido que, en cualquier tipo de conflicto (incluyendo los internos) atentar contra civiles inocentes es un crimen inaceptable. Según el Estatuto de Roma, que gobierna el funcionamiento del Tribunal Penal Internacional, el accionar de terroristas como los ahora detenidos se define -genéricamente- como crimen "de lesa humanidad" y, por ende, inaceptables en cualquier circunstancia.
Es oportuno, asimismo, advertir cuán trascendental es la cooperación internacional en la lucha contra el terrorismo. Esa cooperación, precisamente, fue la que permitió identificar y seguir a los terroristas ahora detenidos, tanto en Gran Bretaña como en Paquistán, detectar sus movimientos, anticipar sus intenciones y neutralizar -gracias a Dios- sus intenciones criminales. Un nuevo -y más complicado- capítulo se abre ahora para el transporte aéreo internacional. Más allá de las incomodidades personales, es necesario no perder de vista que las medidas de seguridad tienen un solo objetivo: protegernos.
En un mundo que progresa aceleradamente de la mano de la revolución tecnológica, la inseguridad y la vulnerabilidad de todos siguen, sin embargo, creciendo. Esta es la dura realidad. De allí que los estados deben asumir el deber que -frente a ella- les corresponde: el de extremar la vigilancia para evitar tragedias que muchos, desde el fanatismo, tratan de provocar, como quedó visto, una vez más. (Especial para LA GACETA)








