09 Septiembre 2002 Seguir en 
La calle San Lorenzo, en su intersección con Entre Ríos, tiene absolutamente destrozado el pavimento. Existen allí enormes cráteres, que obligan a los automovilistas a repentinas maniobras que pueden suscitar accidentes. El caso se repite, aunque en menor magnitud, en la esquina siguiente de San Lorenzo; es decir, en el cruce con Las Heras. En ambos casos, todo el tramo está siempre lleno de agua. Lo que confirma, por si hiciera falta, el efecto devastador sobre la capa asfáltica que tiene la presencia constante de líquido.
Por ello es que, como primera medida, debiera procederse a cerrar la fuente de donde mana aquel, como condición para que perdure el arreglo que se haga. De más está agregar que ese arreglo debe efectuarse de modo integral y sin pérdida de tiempo.
Recordemos que se trata de cuadras céntricas, que soportan intenso tránsito -incluido, el de líneas de ómnibus- en todos los momentos de la jornada. Además, las deficiencias a las que nos referimos no son cosa de ahora, sino que tienen ya larga data.
Por ello es que, como primera medida, debiera procederse a cerrar la fuente de donde mana aquel, como condición para que perdure el arreglo que se haga. De más está agregar que ese arreglo debe efectuarse de modo integral y sin pérdida de tiempo.
Recordemos que se trata de cuadras céntricas, que soportan intenso tránsito -incluido, el de líneas de ómnibus- en todos los momentos de la jornada. Además, las deficiencias a las que nos referimos no son cosa de ahora, sino que tienen ya larga data.





