09 Agosto 2006 Seguir en 
Con el correr de las horas, la fiscal Adriana Gianonni va logrando recopilar información y despeja varias dudas del caso. De manera muy lenta, surgen datos y pistas que podrían ayudar a esclarecer la desaparición de Angela Beatriz Argañaraz. Esos elementos complican la situación de Nélida del Valle Fernández y de Susana Acosta, las únicas detenidas por el caso que conmociona a los tucumanos. Ambas están acusadas de privación ilegítima de la libertad.
La fiscal y el secretario Ernesto Baaclini recibieron información confidencial sobre los aspectos de la vida laboral de las dos únicas sospechosas. También les comentaron sobre un hecho de violencia en el que fueron protagonistas y que podría ser considerado un antecedente.De acuerdo con las versiones que recogieron y que constan en el expediente, las ex religiosas siempre tuvieron tendencia a relacionarse con las autoridades de turno del colegio Padre Roque Correa por interés personal. Y, según confió una fuente cercana a la investigación, tuvieron problemas con las personas que no aceptaron su amistad.
Esta teoría fue confirmada por los propios familiares de Argañaraz, que indicaron que, después de que se confirmó que “Betty” sería la directora del colegio, mostraron un repentino interés por hacerse amigas de ella. “Julio (Navarro) nos comentó que las mujeres la habían llamado el domingo antes de que desapareciera. Le pidieron que las pasara a buscar porque tenían un regalito para ella y otro para ‘Julito’ (sic)”, expresó Liliana Argañaraz.
Gianonni se pregunta si realmente existía una lucha desmedida por ocupar el cargo de directora del centenario colegio Padre Roque Correa. Por ese motivo, podrían pasar por su fiscalía los directivos del establecimiento que funciona en Marcos Paz al 600.
Insólito antecedente
La fiscal encontró un dato que puede ser clave en la investigación. Se trataría de un incidente en el que Acosta y Fernández habrían agredido a una directora del establecimiento hace no menos de cinco años.
Según una mujer, cuyo nombre se mantiene en reserva, esta agresión se habría producido cuando ella le recriminó a Acosta el trabajo que realizaba. En el hecho también habría estado involucrada Fernández que, en esos tiempos, realizaba tareas pastorales en la comunidad franciscana, según se supo.
Gianonni y Baaclini decidieron profundizar las indagaciones alrededor de esta teoría. Según altas fuentes tribunalicias, no entienden cómo Acosta (de confirmarse esta versión), pudo continuar trabajando en el establecimiento ni, mucho menos, haber accedido al cargo de secretaria. Por ese motivo, solicitaron las actas del establecimiento, para confirmar la versión. LA GACETA intentó infructuosamente hablar con los responsables del colegio, para conocer su versión de los hechos.
Por otra parte, trascendió que, en el marco de la investigación de la causa, la Justicia solicitó informes para tratar de conocer los motivos por los que las mujeres decidieron dejar de ser religiosas hace ya varios años.
Los pesquisas quieren determinar si en sus carreras hay antecedentes de violencia como el que se denunció en la Justicia.
La fiscal y el secretario Ernesto Baaclini recibieron información confidencial sobre los aspectos de la vida laboral de las dos únicas sospechosas. También les comentaron sobre un hecho de violencia en el que fueron protagonistas y que podría ser considerado un antecedente.De acuerdo con las versiones que recogieron y que constan en el expediente, las ex religiosas siempre tuvieron tendencia a relacionarse con las autoridades de turno del colegio Padre Roque Correa por interés personal. Y, según confió una fuente cercana a la investigación, tuvieron problemas con las personas que no aceptaron su amistad.
Esta teoría fue confirmada por los propios familiares de Argañaraz, que indicaron que, después de que se confirmó que “Betty” sería la directora del colegio, mostraron un repentino interés por hacerse amigas de ella. “Julio (Navarro) nos comentó que las mujeres la habían llamado el domingo antes de que desapareciera. Le pidieron que las pasara a buscar porque tenían un regalito para ella y otro para ‘Julito’ (sic)”, expresó Liliana Argañaraz.
Gianonni se pregunta si realmente existía una lucha desmedida por ocupar el cargo de directora del centenario colegio Padre Roque Correa. Por ese motivo, podrían pasar por su fiscalía los directivos del establecimiento que funciona en Marcos Paz al 600.
Insólito antecedente
La fiscal encontró un dato que puede ser clave en la investigación. Se trataría de un incidente en el que Acosta y Fernández habrían agredido a una directora del establecimiento hace no menos de cinco años.
Según una mujer, cuyo nombre se mantiene en reserva, esta agresión se habría producido cuando ella le recriminó a Acosta el trabajo que realizaba. En el hecho también habría estado involucrada Fernández que, en esos tiempos, realizaba tareas pastorales en la comunidad franciscana, según se supo.
Gianonni y Baaclini decidieron profundizar las indagaciones alrededor de esta teoría. Según altas fuentes tribunalicias, no entienden cómo Acosta (de confirmarse esta versión), pudo continuar trabajando en el establecimiento ni, mucho menos, haber accedido al cargo de secretaria. Por ese motivo, solicitaron las actas del establecimiento, para confirmar la versión. LA GACETA intentó infructuosamente hablar con los responsables del colegio, para conocer su versión de los hechos.
Por otra parte, trascendió que, en el marco de la investigación de la causa, la Justicia solicitó informes para tratar de conocer los motivos por los que las mujeres decidieron dejar de ser religiosas hace ya varios años.
Los pesquisas quieren determinar si en sus carreras hay antecedentes de violencia como el que se denunció en la Justicia.












