La gestión gubernamental toca fondo. Los funcionarios corren de un lado a otro mientras el fuego los consume. La crisis nacional desnudó en toda su crudeza la confusa gestión oficial, entrampada en un sistema perverso (la caja única) inventado por el ex ministro José Alperovich, que no permite que nada en el Estado pueda organizarse mínimamente. Los fondos, tras seguir el complejo recorrido del canje de efectivo por bonos, son enviados de modo caótico a las diferentes áreas.
Sin previsiones
Eso se nota en todos los sectores del Gobierno. El ministro de Salud Alejandro Sangenis empuja contra viento y marea la ley de emergencia sanitaria, pero sabe que se trata de una apuesta demasiado ambiciosa en medio del huracán que consume al Gobierno. Mientras tanto, la situación hospitalaria es como la describió ayer la directora de la Maternidad. Por la mañana no hay vitaminas ni calmantes, pero puede ocurrir que a la tarde aparezcan. A la noche faltan otra vez. Nadie sabe qué pasará mañana. No hay previsibilidad.
El Gobierno tampoco logra ordenar el drama judicial. El "Duccagate" no se apaga y el fiscal Esteban Jerez avanza cada vez más sobre los legisladores oficialistas. Aprovechó que varios se quitaron los fueros y pidió reflotar la archivada causa de las coimas.
También tiene contra las cuerdas al ministro de Gobierno Fernando Juri, con el caso del Posoco. La seguridad, que depende de Juri, tiene un clima enrarecido, como el extraño intento de secuestro del martes en la zona de El Colmenar. Aunque no exista el miedo palpable que hay en Buenos Aires, Tucumán no puede ocultar los asaltos como el de ayer en Villa 9 de Julio.
En Educación, el ministro Próspero Barrionuevo podía darse el lujo de anunciar becas y órdenes de pago para coordinadores docentes, pero no asegurar si habrá clases la semana que viene porque falta el dinero para pagar los sueldos de agosto. La hasta anoche directora general de Enseñanza Olga Morales planeó en los últimos tiempos un programa básico para llegar hasta el fin de las clases, pero nadie sabe cómo se avanzará en el último trimestre de un ciclo lectivo que ya está perdido.
Fallan la salud, la educación y la seguridad, y la imagen de la administración es pésima. Miranda busca oxígeno y limpiar el Gobierno. Pero no puede desprenderse de todos. Apenas proyecta diferenciarse de gente conflictiva como Mariano Poliche y buscar salvadores. Por ello ayer fue un día de desesperación, a la espera de que alguien acepte la brasa candente de la economía. Pocas veces fue tan pavorosa la soledad del mandatario.





