07 Septiembre 2002 Seguir en 
Hasta mediados de la década de 1950, era común ver por las calles de San Miguel de Tucumán a esos vehículos que el público denominaba "camiones radiales". En realidad, se trataba de autos o camionetas, generalmente destartalados, que llevaban un altavoz adosado a su carrocería, y desde allí irradiaban publicidad de distinto tipo. Fue a comienzos del decenio siguiente que, con muy buen criterio, los "camiones radiales" fueron erradicados de la ciudad. Se consideró que representaban la sublimación de esos ruidos molestos que una urbe moderna no podía tolerar.
Pero en Tucumán parecemos haber ingresado en el túnel del tiempo. Lo que se erradicaba con argumentos de civilización y modernidad, va regresando: los perros sueltos, los carros de tracción a sangre y, también, el "camión radial".
En efecto, si bien en vehículos más modernos, se emite actualmente una estentórea publicidad, con intervalos musicales, por las calles de nuestra capital. Ello ocurre los viernes al mediodía, por las cuadras céntricas de 25 de Mayo. A la autoridad municipal no parece importarle que de ese modo se perpetre una agresión sonora contra las personas, en contra de todas esas ordenanzas que, teóricamente, se dictaron para proteger la tranquilidad.
Pero en Tucumán parecemos haber ingresado en el túnel del tiempo. Lo que se erradicaba con argumentos de civilización y modernidad, va regresando: los perros sueltos, los carros de tracción a sangre y, también, el "camión radial".
En efecto, si bien en vehículos más modernos, se emite actualmente una estentórea publicidad, con intervalos musicales, por las calles de nuestra capital. Ello ocurre los viernes al mediodía, por las cuadras céntricas de 25 de Mayo. A la autoridad municipal no parece importarle que de ese modo se perpetre una agresión sonora contra las personas, en contra de todas esas ordenanzas que, teóricamente, se dictaron para proteger la tranquilidad.





