30 Julio 2006 Seguir en 
"¿Qué es eso, papá?", le preguntó Lucrecia a su padre, hace un par de sábados en el Museo de la UNT. "Un monociclo grande, en el que seguramente vos nunca podrás andar por la calle", fue la risueña respuesta del adulto. La Trapacería, el "clan" de los Quiroga, como gustan en llamarse sus integrantes, impresiona no sólo a los niños sino también a los adultos, con sus entretenidas y sorprendentes rutinas, en las que mezclan juego de malabares y escenas de clown.
"El monociclo jirafa es infalible: muy pocas personas tienen la oportunidad de ver un elemento de circo en acción tan cerca, y como sería imposible para ellos adquirirlo, se transforma en algo misterioso", comenta Pablo Quiroga Curia, cuando se le pregunta sobre los números más atractivos.
"Las rutinas y pases con antorchas acaparan la atención por lo peligroso y prohibido para ellos, y con razón. De todas maneras siempre comienzo diciendo al momento de encender: "qué lindo que es el fuego, lástima que queme; para hacer esto hay que practicar mucho y ser profesional, para eso estamos nosotros que lo hacemos bien y los papis nos pueden llamar por teléfono?".
Cuando las clavas se pasan de mano en mano entre los distintos actores, un "voluntario" del público interviene y se ubica en medio de la escena; las pesadas maderas, cuando arranquen el cigarrillo de su boca, despertarán calurosos aplausos.
Quiroga Curia reflexiona que hay teatristas para todos los gustos. "Están los que hacen un negocio y no les interesa desarrollar una buena producción con tal que se pague una entrada por un título ganchero. Acá nos conocemos todos", añade con un dejo de resignación. "De todas maneras, julio es una época que da para todo, pero como siempre, al final únicamente quedan los que trabajan todo el año", afirma.
"El monociclo jirafa es infalible: muy pocas personas tienen la oportunidad de ver un elemento de circo en acción tan cerca, y como sería imposible para ellos adquirirlo, se transforma en algo misterioso", comenta Pablo Quiroga Curia, cuando se le pregunta sobre los números más atractivos.
"Las rutinas y pases con antorchas acaparan la atención por lo peligroso y prohibido para ellos, y con razón. De todas maneras siempre comienzo diciendo al momento de encender: "qué lindo que es el fuego, lástima que queme; para hacer esto hay que practicar mucho y ser profesional, para eso estamos nosotros que lo hacemos bien y los papis nos pueden llamar por teléfono?".
Cuando las clavas se pasan de mano en mano entre los distintos actores, un "voluntario" del público interviene y se ubica en medio de la escena; las pesadas maderas, cuando arranquen el cigarrillo de su boca, despertarán calurosos aplausos.
Quiroga Curia reflexiona que hay teatristas para todos los gustos. "Están los que hacen un negocio y no les interesa desarrollar una buena producción con tal que se pague una entrada por un título ganchero. Acá nos conocemos todos", añade con un dejo de resignación. "De todas maneras, julio es una época que da para todo, pero como siempre, al final únicamente quedan los que trabajan todo el año", afirma.










