27 Julio 2006 Seguir en 
Casi silenciosamente, el Poder Ejecutivo avanza con su estrategia de ubicar a Tucumán como sujeto de crédito en el mercado internacional. A las gestiones encaradas oficialmente ante el Banco Mundial (BM), por un préstamo de U$S 100 millones, el Gobierno ahora procura abrir las puertas del financiamiento directo en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Lo admitió ayer a LA GACETA el ministro de Economía, Jorge Jiménez, tras reunirse -en la Capital Federal- con el representante en la Argentina del BID, Daniel Oliveira, y con el segundo del organismo en el país, César Williams.
Las tratativas oficiales se encararon con el fin de obtener un préstamos similar al que se gestiona ante el Banco Mundial. Con esos recursos, el Ejecutivo buscará financiar un banco de proyectos vinculados a obras para mejorar la red vial, tanto secundaria como terciaria, para reparar puentes y para encarar trabajos hídricos en toda la provincia. "En definitiva, intentamos acceder a dinero que favorezca a la producción tucumana", puntualizó el ministro.
Si bien las gestiones están en su fase inicial, es posible que hacia fines de agosto llegue una misión del BID a Tucumán para realizar un estudio de campo y así definir si la provincia puede acceder a una línea directa de créditos.
"Se trata de tener abierta la puerta hacia la liquidez por si no prosperan otras gestiones", remarcó el titular de Economía.
Jiménez señaló, además, que aún es prematuro hablar de las condiciones del préstamo internacional. "Todo dependerá de lo que se requiera", acotó.
Para el Norte Grande
Las tratativas del gobierno tucumano son paralelas a las que efectúa el Ejecutivo nacional por U$S 900 millones en el marco del Fondo de Reparación Histórica para el Norte Grande, un compromiso electoral asumido por el presidente Néstor Kirchner.
Ese programa beneficiará a las nueve provincias del noreste (NEA) y noroeste argentino (NOA), con préstamos a tasas blandas y de largo plazo de U$S 100 millones por jurisdicción.
De acuerdo con las primeras iniciativas, los distritos norteños intentarán que el BID contribuya a ejecutar las obras necesarias para cerrar el anillo energético regional.
Simultáneamente, buscan mejorar la infraestructura de esta parte del país, con el fin de convertirla en un corredor que permita el acceso de la producción regional tanto a los puertos del Pacífico como del Atlántico.
Las tratativas oficiales se encararon con el fin de obtener un préstamos similar al que se gestiona ante el Banco Mundial. Con esos recursos, el Ejecutivo buscará financiar un banco de proyectos vinculados a obras para mejorar la red vial, tanto secundaria como terciaria, para reparar puentes y para encarar trabajos hídricos en toda la provincia. "En definitiva, intentamos acceder a dinero que favorezca a la producción tucumana", puntualizó el ministro.
Si bien las gestiones están en su fase inicial, es posible que hacia fines de agosto llegue una misión del BID a Tucumán para realizar un estudio de campo y así definir si la provincia puede acceder a una línea directa de créditos.
"Se trata de tener abierta la puerta hacia la liquidez por si no prosperan otras gestiones", remarcó el titular de Economía.
Jiménez señaló, además, que aún es prematuro hablar de las condiciones del préstamo internacional. "Todo dependerá de lo que se requiera", acotó.
Para el Norte Grande
Las tratativas del gobierno tucumano son paralelas a las que efectúa el Ejecutivo nacional por U$S 900 millones en el marco del Fondo de Reparación Histórica para el Norte Grande, un compromiso electoral asumido por el presidente Néstor Kirchner.
Ese programa beneficiará a las nueve provincias del noreste (NEA) y noroeste argentino (NOA), con préstamos a tasas blandas y de largo plazo de U$S 100 millones por jurisdicción.
De acuerdo con las primeras iniciativas, los distritos norteños intentarán que el BID contribuya a ejecutar las obras necesarias para cerrar el anillo energético regional.
Simultáneamente, buscan mejorar la infraestructura de esta parte del país, con el fin de convertirla en un corredor que permita el acceso de la producción regional tanto a los puertos del Pacífico como del Atlántico.







