26 Julio 2006 Seguir en 
El supermercadismo es otro de los sectores de la economía nacional que considera que la elevada presión fiscal del país y de las provincias atenta contra su actividad que, además, sufre por la competencia desleal de los informales. “Como estos comercios no pagan impuestos, mantienen precios bajos, lo que nos obliga a reducir las ganancias, que hoy son muy bajas”. El concepto es del titular de la Cámara Argentina de Supermercados (CAS), Fabio Fabri, que participó de la Primera Conferencia de Supermercadismo del NOA, que se realizó ayer en esta ciudad.
“Del rubro de venta de alimentos y de artículos de limpieza, el supermercadismo representa el 30% y del restante 70%, la mitad es de los informales. Nosotros competimos, además de los propios súper, con una persona que vende en la calle, con ferias que no pagan IVA, con una estación de servicio y con negocios informales que compran mercadería robada y contratan gente en negro”, remarcó Fabri, para justificar su aseveración de que la rentabilidad del sector formal se ubica entre el 1% y el 2%.
Fabri resaltó que los acuerdos de precios del Gobierno dan buenos resultados, si se incluye a todos los actores de la cadena de comercialización (fabricantes, proveedores, distribuidores y comercios). “El Gobierno entendió que el problema está del lado de la producción. Sobre todo, en el segundo acuerdo, el de febrero, en el que incluyó a todos los intermediarios”, destacó. Además, aseguró que los precios acordados podrán sostenerse hasta fin de año en tanto se mantenga la pauta inflacionaria anual.
El presidente de la CAS explicó que el objetivo de la conferencia de ayer fue escuchar los reclamos y las necesidades de los supermercadistas del NOA. “Nos transmitieron que en Tucumán hay una preocupación por el tema impositivo, que se repite en todo el país. Nos inquietan los impuestos locales porque no se recibe ningún servicio a cambio”, dijo. Al respecto, el presidente de la Cámara de Supermercados y Autoservicios de Tucumán, Guillermo Saccomani, aseveró que el sector pide reglas claras de juego. “Estamos en una buena etapa, porque el consumo crece. Pero los gobiernos nacional y provincial deberían flexibilizar sus políticas impositivas”, afirmó. Por su parte, Vicente García, dueño de un súper local afirmó que el sector no es formador de precios. “Al 4% de inflación de este primer semestre no lo sufre el consumidor, porque prácticamente lo absorbe el comerciante, por la elevada competencia que hay en el sector. El anhelo de un comerciante es vender más, y para ello hay que tener buenos precios”, remarcó.
“Del rubro de venta de alimentos y de artículos de limpieza, el supermercadismo representa el 30% y del restante 70%, la mitad es de los informales. Nosotros competimos, además de los propios súper, con una persona que vende en la calle, con ferias que no pagan IVA, con una estación de servicio y con negocios informales que compran mercadería robada y contratan gente en negro”, remarcó Fabri, para justificar su aseveración de que la rentabilidad del sector formal se ubica entre el 1% y el 2%.
Fabri resaltó que los acuerdos de precios del Gobierno dan buenos resultados, si se incluye a todos los actores de la cadena de comercialización (fabricantes, proveedores, distribuidores y comercios). “El Gobierno entendió que el problema está del lado de la producción. Sobre todo, en el segundo acuerdo, el de febrero, en el que incluyó a todos los intermediarios”, destacó. Además, aseguró que los precios acordados podrán sostenerse hasta fin de año en tanto se mantenga la pauta inflacionaria anual.
El presidente de la CAS explicó que el objetivo de la conferencia de ayer fue escuchar los reclamos y las necesidades de los supermercadistas del NOA. “Nos transmitieron que en Tucumán hay una preocupación por el tema impositivo, que se repite en todo el país. Nos inquietan los impuestos locales porque no se recibe ningún servicio a cambio”, dijo. Al respecto, el presidente de la Cámara de Supermercados y Autoservicios de Tucumán, Guillermo Saccomani, aseveró que el sector pide reglas claras de juego. “Estamos en una buena etapa, porque el consumo crece. Pero los gobiernos nacional y provincial deberían flexibilizar sus políticas impositivas”, afirmó. Por su parte, Vicente García, dueño de un súper local afirmó que el sector no es formador de precios. “Al 4% de inflación de este primer semestre no lo sufre el consumidor, porque prácticamente lo absorbe el comerciante, por la elevada competencia que hay en el sector. El anhelo de un comerciante es vender más, y para ello hay que tener buenos precios”, remarcó.
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