21 Julio 2006 Seguir en 
JERUSALEN.- El gobierno israelí subrayó hoy que pondrá punto final a su ofensiva en Líbano cuando el Hezbolá se desarme, horas después de que el secretario general de la ONU, Kofi Annan, exigiera el fin inmediato de la violencia.
"Queremos que el Hezbolá sea desmantelado como fuerza militar, en cumplimiento de la resolución 1559 y que no tenga capacidad de iniciar una nueva crisis", declaró a la AFP el portavoz del ministerio israelí de Relaciones Exteriores, Mark Regev.
Una de las condiciones para un alto el fuego es que Hezbolá no siga recibiendo, desde que la tregua entre en vigor, suministros de armas por parte de Siria o Irán, pidió el responsable israelí.
Además, Regev subrayó que la continuación de la ofensiva israelí en Líbano no impedía a Israel comenzar a dialogar para encontrar una solución diplomática a la crisis.
Como ejemplo citó las conversaciones entre miembros del gobierno israelí y la delegación de la ONU que visitó Jerusalén esta semana y el Alto representante de la Unión Europea para política exterior, Javier Solana.
Más de 330 personas murieron en Líbano e Israel desde que comenzó esta ofensiva, el 12 de julio, después de que la milicia chiíta del Hezbolá secuestrara a dos soldados del Estado hebreo en la frontera entre ambos países. (AFP).
"Queremos que el Hezbolá sea desmantelado como fuerza militar, en cumplimiento de la resolución 1559 y que no tenga capacidad de iniciar una nueva crisis", declaró a la AFP el portavoz del ministerio israelí de Relaciones Exteriores, Mark Regev.
Una de las condiciones para un alto el fuego es que Hezbolá no siga recibiendo, desde que la tregua entre en vigor, suministros de armas por parte de Siria o Irán, pidió el responsable israelí.
Además, Regev subrayó que la continuación de la ofensiva israelí en Líbano no impedía a Israel comenzar a dialogar para encontrar una solución diplomática a la crisis.
Como ejemplo citó las conversaciones entre miembros del gobierno israelí y la delegación de la ONU que visitó Jerusalén esta semana y el Alto representante de la Unión Europea para política exterior, Javier Solana.
Más de 330 personas murieron en Líbano e Israel desde que comenzó esta ofensiva, el 12 de julio, después de que la milicia chiíta del Hezbolá secuestrara a dos soldados del Estado hebreo en la frontera entre ambos países. (AFP).
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