BUENOS AIRES.- El ministro de Economía señalaba el lunes último a senadores justicialistas que en el exterior están muy preocupados porque las decisiones del gobierno tropiezan frecuentemente con sorpresas en el Congreso, aludiendo así el perjuicio ocasionado por recientes medidas del Senado. Con ello, Roberto Lavagna fue a decir que los inconvenientes con el Fondo Monetario se deben generalmente a responsabilidades propias antes que al organismo internacional. Dos días después, el secretario del Tesoro de EE.UU., Paul O?Neill, ha repetido el concepto, responsabilizando a los líderes argentinos para restablecer el imperio de la ley, acabar con la corrupción y hacer que paguen los impuestos quienes deben pagarlos. Si eso se lleva adelante -ha dicho también el vice del Tesoro, John Taylor- la ayuda llegará rápidamente. Los débitos señalados son los mas gruesos, pero hay otros de detalle que dependen de aquellos y no parece que el gobierno de Duhalde y la interna peronista estén en condiciones de satisfacerlos. Cada día que pasa, cuesta mayor esfuerzo a los sectores políticos comprometidos en la crisis convencer a la sociedad de que las culpas por la decadencia las tienen los de afuera, señalaba el ministro Lavagna tras su agotadora reunión con los senadores tratando reflotar la tesis de Martín Fierro.
Condicionante
En las entrelíneas de esas manifestaciones de O?Neill aparece la exigencia condicionante de un acuerdo mínimo entre los precandidatos presidenciales con mayor gravitación sobre lo que debería ocurrir al día siguiente del cambio de gobierno. Pero un hecho de esa naturaleza aparece hoy tan remoto que no puede figurar en ningún análisis político responsable. Es por ello también que parece un tanto ingenua la pretensión del radicalismo de un pronunciamiento semejante de los aspirantes a gobernar, antes de que la UCR concurra a la sesión en Diputados, auspiciada por el oficialismo, para tratar el juicio político a la Corte Suprema. Los radicales apuntan con ello a los precandidatos propios y a los justicialistas, especialmente a Adolfo Rodríguez Saá, quien aprueba el enjuiciamiento pero con mucha prudencia. Terminar con el capítulo de la Corte es otra exigencia que los negociadores con el Fondo Monetario están advirtiendo cada vez más firme, mientras en el Gobierno se tiene claro que los jueces en capilla no darán un paso que pueda derrumbar irreparablemente lo poco logrado hasta ahora para salir de la crisis sin la ayuda del organismo internacional.
Una encuesta ligera en la city porteña permite observar que son muy pocos los operadores creyentes en un acuerdo con el Fondo Monetario durante la transición. El sondeo de un grupo de cronistas bursátiles tras las transparentes declaraciones del secretario del Tesoro llegó a esa conclusión en lo que concierne a una ayuda financiera, más allá de prorrogar los vencimientos de compromisos con organismos. Las manifestaciones de O?Neill sobre una virtual descalificación de la clase política argentina tampoco dejan mayor resquicio a la posibilidad de un acuerdo de confianza y certidumbre en lo que vendrá, si bien es muy probable que el horizonte se defina después de las internas partidarias. (De nuestra Sucursal)





