17 Julio 2006 Seguir en 
Beirut.- La ofensiva militar israelí sobre Líbano se acentuó ayer con nuevos bombardeos y disparos de misiles que causaron la muerte de unas 60 personas, luego de que un cohete lanzado por las milicias chiítas del Hezbollah mató a ocho civiles en la ciudad israelí de Haifa.
Las acciones de guerra alcanzaron niveles dramáticos, al punto de que los líderes de las potencias mundiales agrupadas en el G8 exigieron a Israel, a Hezbollah y al movimiento islámico Hamas que detengan sus ofensivas y busquen un camino de paz.
La declaración del G8 se conoció después de que Hezbollah disparó más de 10 misiles sobre Haifa, uno de los cuales cayó en un depósito del ferrocarril y mató a ocho empleados, lo cual elevó a 12 la cuenta de civiles caídos en Israel a causa de estas acciones.
La reacción de Israel fue inmediata. La Fuerza Aérea retomó sus incursiones sobre el sur de Líbano y redobló los disparos con misiles, con un resultado de al menos 60 muertos, según fuentes libanesas. Entre ellas, ocho miembros de una familia canadiense, que quedó atrapada en medio de un bombardeo sobre la ciudad de Aitrun.
En tanto, el jefe del movimiento radical chiíta Hezbollah, el jeque Hassan Nasrallah, afirmó ayer que su milicia continuará con sus ataques a territorio israelí y señaló que poseen muchas más armas de lo que se presupone. “Atacamos Haifa y el barco de guerra israelí y les prometemos más sorpresas si intentan infiltrarse en el país”, añadió. Luego afirmó que no tendrán límites en su lucha y usarán todo tipo de medios, en un discurso televisado.
En ese discurso, el jeque hizo un llamado a los libaneses para que se mantengan firmes ante una eventual ofensiva masiva israelí y negó que hubiera soldados iraníes luchando junto con sus milicias. Apuntó que Hezbollah luchaba para todo el país y que el mundo árabe tiene una oportunidad histórica de vencer a los sionistas.
El aeropuerto de Beirut y las ciudades portuarias de Sidón y Tiro también fueron blancos de las bombas israelíes, que causaron estragos en puestos militares cercanos a la frontera con Siria. El número de muertos en Líbano desde el comienzo de las acciones bélicas llega a 165.
Israel abrió dos frentes de guerra para mantener bajo asedio a la Franja de Gaza y el Líbano, en su afán para recuperar a tres soldados capturados, uno el pasado 25 de junio por milicianos palestinos y otros dos -el jueves- por Hezbollah. (DPA-Reuter)
Las acciones de guerra alcanzaron niveles dramáticos, al punto de que los líderes de las potencias mundiales agrupadas en el G8 exigieron a Israel, a Hezbollah y al movimiento islámico Hamas que detengan sus ofensivas y busquen un camino de paz.
La declaración del G8 se conoció después de que Hezbollah disparó más de 10 misiles sobre Haifa, uno de los cuales cayó en un depósito del ferrocarril y mató a ocho empleados, lo cual elevó a 12 la cuenta de civiles caídos en Israel a causa de estas acciones.
La reacción de Israel fue inmediata. La Fuerza Aérea retomó sus incursiones sobre el sur de Líbano y redobló los disparos con misiles, con un resultado de al menos 60 muertos, según fuentes libanesas. Entre ellas, ocho miembros de una familia canadiense, que quedó atrapada en medio de un bombardeo sobre la ciudad de Aitrun.
En tanto, el jefe del movimiento radical chiíta Hezbollah, el jeque Hassan Nasrallah, afirmó ayer que su milicia continuará con sus ataques a territorio israelí y señaló que poseen muchas más armas de lo que se presupone. “Atacamos Haifa y el barco de guerra israelí y les prometemos más sorpresas si intentan infiltrarse en el país”, añadió. Luego afirmó que no tendrán límites en su lucha y usarán todo tipo de medios, en un discurso televisado.
En ese discurso, el jeque hizo un llamado a los libaneses para que se mantengan firmes ante una eventual ofensiva masiva israelí y negó que hubiera soldados iraníes luchando junto con sus milicias. Apuntó que Hezbollah luchaba para todo el país y que el mundo árabe tiene una oportunidad histórica de vencer a los sionistas.
El aeropuerto de Beirut y las ciudades portuarias de Sidón y Tiro también fueron blancos de las bombas israelíes, que causaron estragos en puestos militares cercanos a la frontera con Siria. El número de muertos en Líbano desde el comienzo de las acciones bélicas llega a 165.
Israel abrió dos frentes de guerra para mantener bajo asedio a la Franja de Gaza y el Líbano, en su afán para recuperar a tres soldados capturados, uno el pasado 25 de junio por milicianos palestinos y otros dos -el jueves- por Hezbollah. (DPA-Reuter)








