Unidad con cesiones

Se puso en marcha el operativo renuncias.

04 Septiembre 2002
Por Juan Manuel Asis

Unidad, relanzamiento, renuncias, cambios. Así de simple, y de básico. Es la línea directriz que sigue el pacto sellado por el gobernador Julio Miranda y la diputada nacional Olijela Rivas. Pero todo acuerdo implica ceder. A Miranda le significará disponer de espacios de poder para la ex senadora, que ya tiene los nombres que pueden incorporarse al gabinete provincial. Rivas, por su lado, deberá asumir en adelante como propios los costos de la gestión oficial, tanto en la desgracia de la coyuntura como en un eventual festejo por algún posible acierto futuro.
Han hecho una apuesta fuerte. Se han erigido como los únicos responsables de la victoria -o de la derrota- del peronismo en 2003. Y para ganar las próximas elecciones necesariamente deberán mostrar una nueva cara a la sociedad, exponer nuevos planes y lograr éxitos en la administración. Como políticos intuitivos saben que mejorando un poco la imagen, la suerte puede cambiar. Para eso necesitan recursos. No en vano el primer paso que dieron unidos fue plantarse como socios en el reclamo por fondos a la Nación. En política, el dinero sí provoca la felicidad.
Además, el relanzamiento de la gestión que anunció el mandatario en la sede partidaria desembocará indefectiblemente en renuncias. Ya está en marcha el operativo "dimisión masiva" para dejar libres las manos a Miranda, para que decida quién se queda y quién se va. Las áreas elegidas para producir cambios de funcionarios son Economía, Educación, Fiscalía de Estado y la Secretaría de Interior, tanto en los primeros niveles de conducción como en la segunda línea.
Entre los que sumarían al PE aparecen Benito Garzón -a la Fiscalía de Estado-, Clotilde Yapur -Educación- y José Carbonell -Economía-. Otros que suenan son Ricardo Maturana, José Domián y Ronal Troncoso. El lunes podría haber asunciones.
En suma, Miranda y Rivas firmaron un acuerdo político para producir efectos institucionales en el corto plazo. En el largo plazo, la marcha institucional derivará en la acción electoral. Y aunque sostengan que no es tiempo de candidaturas, puertas adentro del peronismo ya se hicieron conjeturas. En la noche del lunes, todos miraron el rostro del ex radical y actual senador por el PJ, José Alperovich, cuando la diputada nacional sostuvo que el sucesor de Miranda debe ser peronista.

Sutil diferencia
Así también muchos observaron el gesto de Rivas cuando el titular del Poder Ejecutivo se limitó a señalar que se trabajará para entregar la gestión a otro gobierno surgido del peronismo. Entre una y otra difinición hay una sutil diferencia, ya que uno cierra las puertas a los extrapartidarios y el otro la deja abierta.
Es así por la personalidad de uno y de otro. Rivas expone una extremista lealtad al peronismo a la hora de pensar en socios, mientras que Miranda es más aperturista -se guía por las encuestas, según sus colaboradores-. Es un tema que dividirá aguas en la unidad pactada, pero no por ahora, donde el aspecto institucional es lo que prima. Primero está la gobernabilidad; luego, la discusión política. De todas formas, ambos dirigentes dejaron explícita su posición para los buenos entendedores.
Para los que reniegan y hablan de meros acuerdos de cúpulas a la hora de cuestionar la unidad mirandista-olijelista les quedará constituir una línea opositora interna, o bien jugar por fuera del partido. Es lo que sucede siempre.

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