10 Julio 2006 Seguir en 
“Hemos bajado la indigencia, hemos bajado la pobreza, estamos bajando la desocupación. Claro que estamos haciendo miles de viviendas en todo el país. Claro que estamos haciendo cientos de rutas. Claro que le dijimos ‘chau’ al Fondo Monetario Internacional. Por eso este 9 de Julio somos bastante más independientes que otros 9 de Julio”. Los conceptos son del presidente Néstor Kirchner, quien presidió ayer el acto central por la celebración del 190 aniversario de la Declaración de la Independencia.
El mandatario llegó a las 12.18 al palco levantado sobre la escalinata de Casa de Gobierno. Lo acompañaban su mujer, la senadora Cristina Kirchner; el vicepresidente Daniel Scioli y su esposa, Karina Rabolini; el gobernador José Alperovich; el vicegobernador Fernando Juri y su esposa, Estrella Acosta; el presidente provisional del Senado, José Pampuro; el titular de la Cámara Baja, Alberto Balestrini; el intendente capitalino, Domingo Amaya; y ministros y autoridades nacionales, provinciales y municipales.
El jefe de Estado habló a las 12.46, después del mensaje del gobernador (Ver “Esta provincia pasó...”) En su discurso, Kirchner volvió a fustigar a la prensa y ratificó el rumbo de su política de gobierno. A la vez, hizo hincapié en atribuirse como propias una serie de medidas adoptadas durante la gestión de Roberto Lavagna como ministro de Economía.
“Ni recordemos las cosas que decían cuando le pagamos al Fondo. Que la Argentina se iba a caer, que íbamos a perder reservas, que no íbamos a estar solventes, que no íbamos a poder llevar adelante este país -consignó-. En cuanto a la negociación de los acreedores privados, por primera vez la Argentina ahorra 67.000 millones de dólares, que no van a salir del bolsillo del pueblo, defendido con toda la fuerza por este Gobierno”.
Pluralismo condicionado
El mandatario nacional hizo votos por la consolidación de la justicia social y la equidad. “Que esta gran bandera argentina no permita más que el privilegio consolide la pobreza y el hambre de tantos hermanos durante tantos años; y que se haya gobernado tanto tiempo a espaldas del pueblo”, aseveró.
Kirchner, además, reafirmó su política de “transversalidad”. “Convocamos a la concertación plural, a trabajar juntos los argentinos de distintas identidades políticas pero con un proyecto nacional. Pero no convocamos ni al ‘acuerdismo’, ni a los pactos dirigenciales, ni a los pactos entre las cúpulas de políticos: convocamos al pacto del pueblo con el pueblo, por arriba de cualquier bandería”, manifestó.
A las puertas del purgatorio
“Claro que hay algunos que están molestos. Cómo no van a estarlo aquellos que se apropiaban de la riqueza argentina, mientras nuestros hermanos estaban absolutamente indefensos -sostuvo-. Como no van a estar molestos los que ahora saben que se acabó la impunidad, que no hay ley de Obediencia Debida ni de Punto Final, y que los que cometieron los crímenes más aterradores de la dictadura tendrán que pasar por la Justicia. Cómo no van a estar molestos los que saben que ayudamos a construir una Justicia independiente, que hay que hacerla no solamente a nivel nacional sino en todo el país: jueces que defiendan la verdad y la justicia, y a los que la gente pueda abrazarse, sabiendo que sus derechos son defendidos”, afirmó.
Para el final, el Presidente optó por una metáfora bíblica. “Claro que estamos en el infierno: hemos subido escalones. Pero, decía el gobernador, nos faltan muchas asignaturas pendientes. Y vamos a ir rindiendo todos los exámenes. Y el 10 de diciembre de 2007, cuando termine mi mandato, espero poder decirle al pueblo que estamos a las puertas el purgatorio, que hemos derrotado al infierno, y que la sonrisa vuelve a todos los argentinos, porque la esperanza se consolida en el nuevo tiempo”, concluyó.
*RAPIDOS DE REFLEJOS.- Luego de que el Presidente arribó al palco, ceremonial anunció el listado de autoridades que lo acompañaban. El detalle de nombres y cargos, leído en tono monocorde, se rompió cuando se mencionó al vicegobernador, Fernando Juri. Sus simpatizantes, rápidos de reflejos, cantaron e hicieron tronar bombos y redoblantes para aclamarlo. Los “alperovichistas” reaccionaron tarde: apenas alcanzaron a aplaudir al intendente, Domingo Amaya. El gobernador, José Alperovich, que había sido mencionado antes sin vivas, se olvidó luego, curiosamente, de nombrar a Juri entre las autoridades a las que mencionó al comenzar su discurso.
*LOS QUE AVISAN, NO TRAICIONAN.- Cuando le llegó el turno, Néstor Kirchner apeló a un listado de autoridades que le dieron en el palco para saludarlas protocolarmente en el inicio de su discurso. El nombre del vicegobernador no estaba, así que el Presidente no lo mencionó. Pero no pudo empezar su mensaje, porque se levantó una atronadora cantata desde la barra de la JUP: “Fernando Juri / gobernador”. El jefe de Estado advirtió la omisión: en el acto, nombró al “compañero y amigo vicegobernador” y se acercó a él para estrecharle la mano otra vez.
*CAPITAL DE LA REPUBLICA.- En 1991, el entonces presidente, Carlos Saúl Menem, dispuso, mediante el decreto 81/91, que Tucumán fuera declarada simbólicamente por el Poder Ejecutivo Nacional “Capital de la República” los días 8 y 9 de julio. “Es el anhelo de muchos argentinos: la revalorización histórico-política de nuestro máximo monumento de la independencia de la Nación”, puntualiza la norma. Néstor Kirchner tiene asistencia perfecta en este sentido, puesto que desde que es presidente visitó la provincia para cada conmemoración.
* “ES UN PUEBLO QUE CRECE”.- La expresión, del ministro de Trabajo, Carlos Tomada, fue dicha en referencia a Tucumán. “Es una provincia que logró mejorar sus niveles de empleo formal con derechos laborales”, dijo, y destacó que la lucha contra el trabajo en negro es una prioridad de la gestión.
*CIFRAS EN DEBATE.- En torno de la cantidad de público para participó del acto en la plaza Independencia se manejaron las cifras más disímiles. Adolfo Nicolaus, que amenizó la espera hasta la llega del Presidente y de su comitiva, anunció desde el palco que había 40.000 personas. En contraste, los medios informativos digitales, sobre la base de diferentes fuentes, estimaron la concurrencia en cifras que van desde las 10.000 a las 15.000 personas.
El mandatario llegó a las 12.18 al palco levantado sobre la escalinata de Casa de Gobierno. Lo acompañaban su mujer, la senadora Cristina Kirchner; el vicepresidente Daniel Scioli y su esposa, Karina Rabolini; el gobernador José Alperovich; el vicegobernador Fernando Juri y su esposa, Estrella Acosta; el presidente provisional del Senado, José Pampuro; el titular de la Cámara Baja, Alberto Balestrini; el intendente capitalino, Domingo Amaya; y ministros y autoridades nacionales, provinciales y municipales.
El jefe de Estado habló a las 12.46, después del mensaje del gobernador (Ver “Esta provincia pasó...”) En su discurso, Kirchner volvió a fustigar a la prensa y ratificó el rumbo de su política de gobierno. A la vez, hizo hincapié en atribuirse como propias una serie de medidas adoptadas durante la gestión de Roberto Lavagna como ministro de Economía.
“Ni recordemos las cosas que decían cuando le pagamos al Fondo. Que la Argentina se iba a caer, que íbamos a perder reservas, que no íbamos a estar solventes, que no íbamos a poder llevar adelante este país -consignó-. En cuanto a la negociación de los acreedores privados, por primera vez la Argentina ahorra 67.000 millones de dólares, que no van a salir del bolsillo del pueblo, defendido con toda la fuerza por este Gobierno”.
Pluralismo condicionado
El mandatario nacional hizo votos por la consolidación de la justicia social y la equidad. “Que esta gran bandera argentina no permita más que el privilegio consolide la pobreza y el hambre de tantos hermanos durante tantos años; y que se haya gobernado tanto tiempo a espaldas del pueblo”, aseveró.
Kirchner, además, reafirmó su política de “transversalidad”. “Convocamos a la concertación plural, a trabajar juntos los argentinos de distintas identidades políticas pero con un proyecto nacional. Pero no convocamos ni al ‘acuerdismo’, ni a los pactos dirigenciales, ni a los pactos entre las cúpulas de políticos: convocamos al pacto del pueblo con el pueblo, por arriba de cualquier bandería”, manifestó.
A las puertas del purgatorio
“Claro que hay algunos que están molestos. Cómo no van a estarlo aquellos que se apropiaban de la riqueza argentina, mientras nuestros hermanos estaban absolutamente indefensos -sostuvo-. Como no van a estar molestos los que ahora saben que se acabó la impunidad, que no hay ley de Obediencia Debida ni de Punto Final, y que los que cometieron los crímenes más aterradores de la dictadura tendrán que pasar por la Justicia. Cómo no van a estar molestos los que saben que ayudamos a construir una Justicia independiente, que hay que hacerla no solamente a nivel nacional sino en todo el país: jueces que defiendan la verdad y la justicia, y a los que la gente pueda abrazarse, sabiendo que sus derechos son defendidos”, afirmó.
Para el final, el Presidente optó por una metáfora bíblica. “Claro que estamos en el infierno: hemos subido escalones. Pero, decía el gobernador, nos faltan muchas asignaturas pendientes. Y vamos a ir rindiendo todos los exámenes. Y el 10 de diciembre de 2007, cuando termine mi mandato, espero poder decirle al pueblo que estamos a las puertas el purgatorio, que hemos derrotado al infierno, y que la sonrisa vuelve a todos los argentinos, porque la esperanza se consolida en el nuevo tiempo”, concluyó.
APOSTILLAS CELESTES Y BLANCAS
*RAPIDOS DE REFLEJOS.- Luego de que el Presidente arribó al palco, ceremonial anunció el listado de autoridades que lo acompañaban. El detalle de nombres y cargos, leído en tono monocorde, se rompió cuando se mencionó al vicegobernador, Fernando Juri. Sus simpatizantes, rápidos de reflejos, cantaron e hicieron tronar bombos y redoblantes para aclamarlo. Los “alperovichistas” reaccionaron tarde: apenas alcanzaron a aplaudir al intendente, Domingo Amaya. El gobernador, José Alperovich, que había sido mencionado antes sin vivas, se olvidó luego, curiosamente, de nombrar a Juri entre las autoridades a las que mencionó al comenzar su discurso.
*LOS QUE AVISAN, NO TRAICIONAN.- Cuando le llegó el turno, Néstor Kirchner apeló a un listado de autoridades que le dieron en el palco para saludarlas protocolarmente en el inicio de su discurso. El nombre del vicegobernador no estaba, así que el Presidente no lo mencionó. Pero no pudo empezar su mensaje, porque se levantó una atronadora cantata desde la barra de la JUP: “Fernando Juri / gobernador”. El jefe de Estado advirtió la omisión: en el acto, nombró al “compañero y amigo vicegobernador” y se acercó a él para estrecharle la mano otra vez.
*CAPITAL DE LA REPUBLICA.- En 1991, el entonces presidente, Carlos Saúl Menem, dispuso, mediante el decreto 81/91, que Tucumán fuera declarada simbólicamente por el Poder Ejecutivo Nacional “Capital de la República” los días 8 y 9 de julio. “Es el anhelo de muchos argentinos: la revalorización histórico-política de nuestro máximo monumento de la independencia de la Nación”, puntualiza la norma. Néstor Kirchner tiene asistencia perfecta en este sentido, puesto que desde que es presidente visitó la provincia para cada conmemoración.
* “ES UN PUEBLO QUE CRECE”.- La expresión, del ministro de Trabajo, Carlos Tomada, fue dicha en referencia a Tucumán. “Es una provincia que logró mejorar sus niveles de empleo formal con derechos laborales”, dijo, y destacó que la lucha contra el trabajo en negro es una prioridad de la gestión.
*CIFRAS EN DEBATE.- En torno de la cantidad de público para participó del acto en la plaza Independencia se manejaron las cifras más disímiles. Adolfo Nicolaus, que amenizó la espera hasta la llega del Presidente y de su comitiva, anunció desde el palco que había 40.000 personas. En contraste, los medios informativos digitales, sobre la base de diferentes fuentes, estimaron la concurrencia en cifras que van desde las 10.000 a las 15.000 personas.










