10 Julio 2006 Seguir en 
La excitación se percibía en el ambiente. Por eso, el número de policías, uniformados y de civil no parecía suficiente para contener los ánimos. A las 9.55, luego de horas de espera, los redoblantes que llevaban un grupo de chicos que no superaban los 12 años fueron el botín de guerra que se disputaron dos facciones políticas del PJ. Durante 10 minutos, la esquina de 25 de Mayo y San Martín fue escenario de una tremenda pelea, que amenazó con convertir toda la plaza en un campo de batalla.
Desde el sábado, grupos identificados con legisladores, concejales y punteros políticos del PJ comenzaron a buscar los mejores lugares frente al palco y para colgar sus banderas. Esto generó roces. Cuando se pusieron pancartas en el edificio del ex hotel Corona, que tapaban a las otras, hubo fuertes discusiones. Desde las 6, tres cuadras a la redonda de Casa de Gobierno fueron valladas. Cada una de las columnas que se acercaba era seguida de cerca por policías, y luego separada en filas de hombres y mujeres para ser requisadas. De ese modo se secuestraron palos y armas blancas. Se detuvo a tres hombres que llevaban cuchillos. “La idea era que nadie pudiera ingresar con elementos con los que se pudieran producir desórdenes”, explicó el jefe de la Regional Capital, Jesús Gómez. Cada una de las columnas era encabezada por los punteros políticos, que eran los encargados de mantener la seguridad una vez que llegaran a la plaza. Allí, la Policía, por la cantidad de gente que había, no intervenía. Y fue en esas circunstancias cuando se produjo el más grave de los enfrentamientos. Partidarios del concejal capitalino Carlos “Alito” Issa Assán y del legislador Antonio “Pachi” Raed se enfrentaron. Armados con los palos que sostenían las pancartas, se atacaron con extrema dureza. Se vivieron momentos dramáticos ya que, en la desesperación de querer escapar de la turba, muchos cayeron sobre el pavimento y fueron pisoteados. Los que peor la pasaron fueron los chicos que quedaron en el medio, y las mujeres, que fueron golpeados por ambos bandos. “Por favor, paren, por favor”, decían desde el escenario. Debió subir la titular del Ipacym, Silvia Rojkes de Temkin, que, a los gritos, con el micrófono, logró calmarlos. “La plaza es de todos; dejemos de lado las peleas internas; la plaza es de todos; es la fiesta de la Independencia”, repetía la funcionaria, tal vez agradeciendo que el Presidente aún no había llegado y que todavía no había transmisión en vivo de la televisión. Hubo tres detenidos, acusados por desórdenes. Tres chicos fueron atendidos por médicos, dado que habían sufrido golpes leves y cortes.
Más tarde hubo otro enfrentamiento, esta vez entre policías y seguidores del legislador Rolando “Tano” Alfaro, cuando estos últimos quisieron pasar por el control de 25 de Mayo y Córdoba sin ser requisados. Hubo disparos de itaka para dispersar a los manifestantes, aunque minutos después todo volvió a la normalidad.
La llegada de Kirchner atemperó los ánimos y nada fuera de lugar sucedió durante su discurso. Al finalizar el acto, los grupos se desconcentraron rápidamente, seguidos de cerca por los policías.
Desde hace 20 días la Policía de la Provincia, contando con los detalles de experiencias anteriores, realizó una planificación del sistema de seguridad.
En los últimos días se incrementaron los contactos con la Policía Federal, con Gendarmería y con la SIDE, para no dejar detalles librados al azar.
Desde el sábado se coordinó con seguridad de Presidencia de la Nación la cantidad de funcionarios que se deberían custodiar durante los actos.
A último momento se advirtió que la comitiva era mayor de lo previsto, por lo que hubo que hacer cambios en los seguimientos vehiculares.
Hubo seguimientos personales de todas las columnas que se dirigían a la plaza y una meticulosa requisa en cada uno de los accesos.
Fueron más de 2.000 efectivos, entre todas las fuerzas de seguridad, y 500 civiles, los que cuidaron el perímetro de la plaza Independencia.
POR PRIMERA VEZ desde 1991, cuando Tucumán fue declarada capital de la República durante los días 8 y 9 de julio, un presidente o autoridad nacional que preside los actos patrios no concurre al Tedéum en la Catedral. Cuando a Kirchner se le preguntó por las razones, adujo falta de tiempo. “Llegué a esta hora, no podía llegar antes, nada más”, dijo.
EL CRONOGRAMA oficial comenzó retrasado. El Tango 02 arribó a las 10, media hora después de lo previsto, con el vicepresidente Daniel Scioli (estuvo acompañado por su esposa, Karina Rabolini, y su hija Lorena). El Tango 01 tocó pista a las 10.53, y de él bajaron Néstor Kirchner; su esposa, Cristina Fernández; los ministros Nilda Garré (Defensa), Ginés González García (Salud), Aníbal Fernández (Interior), Carlos Tomada (Trabajo) y Julio de Vido (Infraestructura); el presidente subrogante del Senado, José Pampuro, y el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, entre otros. El jefe de Estado partió de regreso a la Capital Federal a las 13.35, y el vicepresidente lo hizo 10 minutos después.
LA AUSENCIA de la primera dama de la provincia, la diputada Beatriz Rojkés (gestiona cuestiones citrícolas en EE.UU.), contrastó con la presencia de las esposas de las otras autoridades. Participaron del acto la mujer del Presidente (la senadora Cristina Fernández), la del vicepresidente, Daniel Scioli (Rabolini), y la del vicegobernador, Fernando Juri (Estrella Acosta). La ausencia de su esposa llevó a que el gobernador entrara a la Catedral con su nieta Priscila en los brazos.
EL VICEGOBERNADOR, Fernando Juri sostuvo que “todo acto patrio es político, relacionado con el sentir nacional”, y minimizó la falta de anuncios presidenciales. “Estamos trabajando mucho; el balance es muy positivo pero falta mucho por hacer. Nuestro homenaje a los próceres es honrarlos con el esfuerzo constante”, destacó.
EL ESPALDARAZO de Kirchner a la gestión de Alperovich es enorme, según el oficialismo. “El Presidente no dudó en salir a pelear públicamente con un diario nacional de primera línea”, reflexionó -con entusiasmo- el subsecretario general de la Gobernación, Ramiro González Navarro. No obstante, efectuó una aclaración. “El diario de los Mitre fue, históricamente, antiperonista, independientemente de los valores periodísticos. Kirchner siempre hizo esa lectura ideológica”, aseveró.
TODO LUGAR fue bueno para colgar carteles; inclusive, las ambulancias de la Municipalidad, que llevaban una bandera con la leyenda “Amaya”.
A METROS del escenario, en medio de una improvisada batucada armada con los redoblantes, el concejal Armando Cortalezzi, vestido con una camiseta de la Selección, intentó demostrar sus dotes de bailarín, acompañado por cuatro allegadas.
CADA UNA de las columnas que llegaba a la plaza era guiada por un puntero que, con un silbato, indicaba cuándo debía avanzar o retroceder. Respetuosamente esperaba el paso de otra columna, y luego seguía su camino.
GRUPOS llegados desde Alberdi lucían patos de gomaespuma en la cabeza, una forma de decir que el intendente, Luis “Pato” Campos también estaba presente.
LA ESPERA fue mitigada con alcohol. Muchísimos hombres llevaban botellas de plástico con fernet y cola, así como cajas con vino.
Desde el sábado, grupos identificados con legisladores, concejales y punteros políticos del PJ comenzaron a buscar los mejores lugares frente al palco y para colgar sus banderas. Esto generó roces. Cuando se pusieron pancartas en el edificio del ex hotel Corona, que tapaban a las otras, hubo fuertes discusiones. Desde las 6, tres cuadras a la redonda de Casa de Gobierno fueron valladas. Cada una de las columnas que se acercaba era seguida de cerca por policías, y luego separada en filas de hombres y mujeres para ser requisadas. De ese modo se secuestraron palos y armas blancas. Se detuvo a tres hombres que llevaban cuchillos. “La idea era que nadie pudiera ingresar con elementos con los que se pudieran producir desórdenes”, explicó el jefe de la Regional Capital, Jesús Gómez. Cada una de las columnas era encabezada por los punteros políticos, que eran los encargados de mantener la seguridad una vez que llegaran a la plaza. Allí, la Policía, por la cantidad de gente que había, no intervenía. Y fue en esas circunstancias cuando se produjo el más grave de los enfrentamientos. Partidarios del concejal capitalino Carlos “Alito” Issa Assán y del legislador Antonio “Pachi” Raed se enfrentaron. Armados con los palos que sostenían las pancartas, se atacaron con extrema dureza. Se vivieron momentos dramáticos ya que, en la desesperación de querer escapar de la turba, muchos cayeron sobre el pavimento y fueron pisoteados. Los que peor la pasaron fueron los chicos que quedaron en el medio, y las mujeres, que fueron golpeados por ambos bandos. “Por favor, paren, por favor”, decían desde el escenario. Debió subir la titular del Ipacym, Silvia Rojkes de Temkin, que, a los gritos, con el micrófono, logró calmarlos. “La plaza es de todos; dejemos de lado las peleas internas; la plaza es de todos; es la fiesta de la Independencia”, repetía la funcionaria, tal vez agradeciendo que el Presidente aún no había llegado y que todavía no había transmisión en vivo de la televisión. Hubo tres detenidos, acusados por desórdenes. Tres chicos fueron atendidos por médicos, dado que habían sufrido golpes leves y cortes.
Más tarde hubo otro enfrentamiento, esta vez entre policías y seguidores del legislador Rolando “Tano” Alfaro, cuando estos últimos quisieron pasar por el control de 25 de Mayo y Córdoba sin ser requisados. Hubo disparos de itaka para dispersar a los manifestantes, aunque minutos después todo volvió a la normalidad.
La llegada de Kirchner atemperó los ánimos y nada fuera de lugar sucedió durante su discurso. Al finalizar el acto, los grupos se desconcentraron rápidamente, seguidos de cerca por los policías.
Los pasos del operativo de seguridad
Desde hace 20 días la Policía de la Provincia, contando con los detalles de experiencias anteriores, realizó una planificación del sistema de seguridad.
En los últimos días se incrementaron los contactos con la Policía Federal, con Gendarmería y con la SIDE, para no dejar detalles librados al azar.
Desde el sábado se coordinó con seguridad de Presidencia de la Nación la cantidad de funcionarios que se deberían custodiar durante los actos.
A último momento se advirtió que la comitiva era mayor de lo previsto, por lo que hubo que hacer cambios en los seguimientos vehiculares.
Hubo seguimientos personales de todas las columnas que se dirigían a la plaza y una meticulosa requisa en cada uno de los accesos.
Fueron más de 2.000 efectivos, entre todas las fuerzas de seguridad, y 500 civiles, los que cuidaron el perímetro de la plaza Independencia.
APOSTILLAS DE LA JORNADA
POR PRIMERA VEZ desde 1991, cuando Tucumán fue declarada capital de la República durante los días 8 y 9 de julio, un presidente o autoridad nacional que preside los actos patrios no concurre al Tedéum en la Catedral. Cuando a Kirchner se le preguntó por las razones, adujo falta de tiempo. “Llegué a esta hora, no podía llegar antes, nada más”, dijo.
EL CRONOGRAMA oficial comenzó retrasado. El Tango 02 arribó a las 10, media hora después de lo previsto, con el vicepresidente Daniel Scioli (estuvo acompañado por su esposa, Karina Rabolini, y su hija Lorena). El Tango 01 tocó pista a las 10.53, y de él bajaron Néstor Kirchner; su esposa, Cristina Fernández; los ministros Nilda Garré (Defensa), Ginés González García (Salud), Aníbal Fernández (Interior), Carlos Tomada (Trabajo) y Julio de Vido (Infraestructura); el presidente subrogante del Senado, José Pampuro, y el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, entre otros. El jefe de Estado partió de regreso a la Capital Federal a las 13.35, y el vicepresidente lo hizo 10 minutos después.
LA AUSENCIA de la primera dama de la provincia, la diputada Beatriz Rojkés (gestiona cuestiones citrícolas en EE.UU.), contrastó con la presencia de las esposas de las otras autoridades. Participaron del acto la mujer del Presidente (la senadora Cristina Fernández), la del vicepresidente, Daniel Scioli (Rabolini), y la del vicegobernador, Fernando Juri (Estrella Acosta). La ausencia de su esposa llevó a que el gobernador entrara a la Catedral con su nieta Priscila en los brazos.
EL VICEGOBERNADOR, Fernando Juri sostuvo que “todo acto patrio es político, relacionado con el sentir nacional”, y minimizó la falta de anuncios presidenciales. “Estamos trabajando mucho; el balance es muy positivo pero falta mucho por hacer. Nuestro homenaje a los próceres es honrarlos con el esfuerzo constante”, destacó.
EL ESPALDARAZO de Kirchner a la gestión de Alperovich es enorme, según el oficialismo. “El Presidente no dudó en salir a pelear públicamente con un diario nacional de primera línea”, reflexionó -con entusiasmo- el subsecretario general de la Gobernación, Ramiro González Navarro. No obstante, efectuó una aclaración. “El diario de los Mitre fue, históricamente, antiperonista, independientemente de los valores periodísticos. Kirchner siempre hizo esa lectura ideológica”, aseveró.
TODO LUGAR fue bueno para colgar carteles; inclusive, las ambulancias de la Municipalidad, que llevaban una bandera con la leyenda “Amaya”.
A METROS del escenario, en medio de una improvisada batucada armada con los redoblantes, el concejal Armando Cortalezzi, vestido con una camiseta de la Selección, intentó demostrar sus dotes de bailarín, acompañado por cuatro allegadas.
CADA UNA de las columnas que llegaba a la plaza era guiada por un puntero que, con un silbato, indicaba cuándo debía avanzar o retroceder. Respetuosamente esperaba el paso de otra columna, y luego seguía su camino.
GRUPOS llegados desde Alberdi lucían patos de gomaespuma en la cabeza, una forma de decir que el intendente, Luis “Pato” Campos también estaba presente.
LA ESPERA fue mitigada con alcohol. Muchísimos hombres llevaban botellas de plástico con fernet y cola, así como cajas con vino.










