04 Julio 2006 Seguir en 
La jornada se inició a las 9.30 con un planteo de nulidad. Es que al padre del imputado Carlos Alberto Conti, de igual nombre, recién se le notificó el jueves de que lo acusaban civilmente por los crímenes, pidiendo un resarcimiento de $ 2,5 millones. La demanda fue iniciada por el abogado Jorge Lobo Aragón, patrocinante de Eva Argentina Pereyra, la madre del remisero Claudio Pereyra, por lo que el hombre pidió que se declare nula la acusación, ya que no pudo ejercer libremente su derecho a defensa durante la audiencia.
El planteo causó sorpresa a los miembros del Tribunal, ya que si bien la denuncia se había iniciado hace más de un año, la notificación le llegó a Conti la semana pasada. Por esto, los jueces de la sala VI de la Cámara Penal sancionaron al propio secretario de la sala, Fernando Rivera, quien debió ser reemplazado por otro empleado. Luego de que las partes dieron su opinión sobre el planteo de Conti (aceptar la nulidad, tal como lo dijo el defensor Luis Acosta, podría derivar en que caiga todo el juicio), los jueces decidieron que resolverían cuando dieran sentencia.
Luego fue el turno de alegar de Acosta, quien no había podido hacerlo el miércoles pasado, cuando había comenzado el codefensor Walter Ojeda. Acosta centró sus dichos en lo que, según él, fue “una investigación realizada con mala fe con el único objetivo de incriminar a Conti”. El abogado calificó a su defendido de un “marginal de la ley” (por sus problemas con las drogas), por lo que “da el perfil como para imputarlo, ya que seguramente no habrían buscado por estos homicidios a los abanderados de los colegios Santa Rosa o Boisdron”.
En cierto momento, cuando Acosta se refirió al caso de Pereyra, dijo: “aún no sabemos ni siquiera si está muerto”, lo que motivó el airado reclamo de la madre del remisero, que debió ser retirada de la sala, conmovida hasta las lágrimas. “Pido perdón si alguien se siente vulnerado por mis palabras, pero no hago más que ejercer mi trabajo como defensor”, indicó. Acosta, además, dejó traslucir que, para aclarar ambos hechos, debía investigarse a la Policía, -“que arma causas todos los días”, dijo, y que nunca se había seguido la pista de un tal Joaquín, un policía de Tafí del Valle que había fallecido tras la muerte de Pereyra. “¿Y si a Conti lo inculparon para tapar el crimen cometido por un policía?”, preguntó.
La réplica vino de parte de la fiscal, Marta Jerez de Rivadeneira, quien le dijo que si tenía denuncias contra la Policía debía hacerlas en la fiscalía, y no durante el juicio. “No hay dudas de que Conti es el autor de los homicidios”, afirmó la fiscal.
El planteo causó sorpresa a los miembros del Tribunal, ya que si bien la denuncia se había iniciado hace más de un año, la notificación le llegó a Conti la semana pasada. Por esto, los jueces de la sala VI de la Cámara Penal sancionaron al propio secretario de la sala, Fernando Rivera, quien debió ser reemplazado por otro empleado. Luego de que las partes dieron su opinión sobre el planteo de Conti (aceptar la nulidad, tal como lo dijo el defensor Luis Acosta, podría derivar en que caiga todo el juicio), los jueces decidieron que resolverían cuando dieran sentencia.
Luego fue el turno de alegar de Acosta, quien no había podido hacerlo el miércoles pasado, cuando había comenzado el codefensor Walter Ojeda. Acosta centró sus dichos en lo que, según él, fue “una investigación realizada con mala fe con el único objetivo de incriminar a Conti”. El abogado calificó a su defendido de un “marginal de la ley” (por sus problemas con las drogas), por lo que “da el perfil como para imputarlo, ya que seguramente no habrían buscado por estos homicidios a los abanderados de los colegios Santa Rosa o Boisdron”.
En cierto momento, cuando Acosta se refirió al caso de Pereyra, dijo: “aún no sabemos ni siquiera si está muerto”, lo que motivó el airado reclamo de la madre del remisero, que debió ser retirada de la sala, conmovida hasta las lágrimas. “Pido perdón si alguien se siente vulnerado por mis palabras, pero no hago más que ejercer mi trabajo como defensor”, indicó. Acosta, además, dejó traslucir que, para aclarar ambos hechos, debía investigarse a la Policía, -“que arma causas todos los días”, dijo, y que nunca se había seguido la pista de un tal Joaquín, un policía de Tafí del Valle que había fallecido tras la muerte de Pereyra. “¿Y si a Conti lo inculparon para tapar el crimen cometido por un policía?”, preguntó.
La réplica vino de parte de la fiscal, Marta Jerez de Rivadeneira, quien le dijo que si tenía denuncias contra la Policía debía hacerlas en la fiscalía, y no durante el juicio. “No hay dudas de que Conti es el autor de los homicidios”, afirmó la fiscal.









