03 Septiembre 2002 Seguir en 
BUENOS AIRES.- El ministro del Interior no cree que sea útil abrir un registro de inscripciones para quienes se dispongan a abandonar cargos y no regresar a la función pública sin estar obligados, por lo menos durante un lustro, como prometió el Presidente. Lo más probable es que la iniciativa presidencial sólo sirva para armar más ruido y poner en evidencia el infantilismo que afecta frecuentemente a nuestra política. De cualquier manera ¿deberán anotarse también los suplentes de legisladores? Fantasía va, fantasía viene, lo que no aparece en esa enfervorizada disputa pública es un compromiso creíble de reformar el sistema electoral y sí mucho temor a la apertura real de las internas partidarias. Tan pobre es el resultado de las encuestas y escasa la renovación de aspirantes comprometidos en mayor o menor medida con la crisis, que la sombra de Carlos Reutemann reaparece de tanto en tanto, como está ocurriendo ahora con su esperada reaparición en Buenos Aires y los persistentes rumores de palacio sobre el intento de Eduardo Duhalde, de armarle algún esquema electoral que le asegure una concluyente victoria anticipada. La prudencia y consideración con que, inclusive el periodismo más contagiado por las disputas políticas, trata al impenetrable gobernador de Santa Fe, no es menor que el respeto que le demuestran sus eventuales rivales, y esta realidad difícilmente transcurra en vano sobre su secreta estrategia política.
La Corte espera
La breve visita de Reutemann y las intensas tratativas que Duhalde y Raúl Alfonsín están realizando para sacar airosa la sesión del jueves de Diputados que intente archivar el juicio a la Corte Suprema, son los hechos políticos más significativos de la semana. El sábado, el Presidente y su activo aliado y líder radical mantuvieron una larga conversación sobre ese tema -negada por el segundo- que puede fructificar cuando se reúna hoy la mesa directiva partidaria con las autoridades de ambos bloques parlamentarios. En el mejor de los casos, la esperada decisión favorable no implicará, ni mucho menos, una posición solidaria de todo el radicalismo, especialmente en la Cámara Baja, donde el resultado es decisivo. El oficialismo sólo aspira a contar con quórum para reunirse, pero si el ARI resuelve finalmente entrar, el debate puede provocar una gran incertidumbre numérica.
El Fondo y el 13%
Invariablemente, todos los comentarios y especulaciones sobre la negociación con el Fondo Monetario atribuyen al organismo una firme oposición al fallo de la Corte que desconoció la reducción del 13% de salarios públicos y jubilaciones. Sin embargo, ni un solo funcionario o vocero del FMI ha mencionado, ni remotamente, esa posición, ni seguramente lo harán por tratarse de una decisión cuya juridicidad no es discutible. Por otra parte, la suma que representa ese fallo para el próximo año presupuestario, no es tan problemática como para afectar el satisfactorio informe fiscal que los técnicos del FMI observan desde su oficina local en Buenos Aires. El problema bancario es diferente y ajeno a ese ámbito, y del mismo se ocupará la misión del organismo que llega hoy. (De nuestra Sucursal)
La Corte espera
La breve visita de Reutemann y las intensas tratativas que Duhalde y Raúl Alfonsín están realizando para sacar airosa la sesión del jueves de Diputados que intente archivar el juicio a la Corte Suprema, son los hechos políticos más significativos de la semana. El sábado, el Presidente y su activo aliado y líder radical mantuvieron una larga conversación sobre ese tema -negada por el segundo- que puede fructificar cuando se reúna hoy la mesa directiva partidaria con las autoridades de ambos bloques parlamentarios. En el mejor de los casos, la esperada decisión favorable no implicará, ni mucho menos, una posición solidaria de todo el radicalismo, especialmente en la Cámara Baja, donde el resultado es decisivo. El oficialismo sólo aspira a contar con quórum para reunirse, pero si el ARI resuelve finalmente entrar, el debate puede provocar una gran incertidumbre numérica.
El Fondo y el 13%
Invariablemente, todos los comentarios y especulaciones sobre la negociación con el Fondo Monetario atribuyen al organismo una firme oposición al fallo de la Corte que desconoció la reducción del 13% de salarios públicos y jubilaciones. Sin embargo, ni un solo funcionario o vocero del FMI ha mencionado, ni remotamente, esa posición, ni seguramente lo harán por tratarse de una decisión cuya juridicidad no es discutible. Por otra parte, la suma que representa ese fallo para el próximo año presupuestario, no es tan problemática como para afectar el satisfactorio informe fiscal que los técnicos del FMI observan desde su oficina local en Buenos Aires. El problema bancario es diferente y ajeno a ese ámbito, y del mismo se ocupará la misión del organismo que llega hoy. (De nuestra Sucursal)





