03 Septiembre 2002 Seguir en 
MOSCU- La posibilidad de que Estados Unidos decida una acción unilateral contra Irak aumentó ayer ante la dura oposición de Rusia al plan de Washington. El canciller ruso Igor Ivanov, tras reunirse con su par iraquí Naji Sabri en Moscú, advirtió que su gobierno vetará en el Consejo de Seguridad de la ONU cualquier acción militar contra Irak, que complicaría aún más las cosas en ese país y agudizaría la situación en todo Medio Oriente.
Estados Unidos está decidido a derrocar al régimen iraquí de Saddam Hussein, al que acusa de desarrollar armas de destrucción masiva. Sin embargo, hasta ahora no ha fijado fecha precisa para la invasión. Según un dirigente kurdo iraquí, la intervención militar se producirá a comienzos de 2003.
A la creciente oposición internacional a una acción contra Irak se suma la de la opinión pública estadounidense que, aunque apoya la caída de Saddam, se opone a que el presidente George W. Bush ejecute su plan sin el aval de la comunidad internacional. No obstante, el apoyo al ataque contra Irak se reduciría rápidamente si hubiera un elevado número de bajas entre las fuerzas americanas.
El mayor portaaviones de la flota de Gran Bretaña -principal aliado de Washington- partió hacia el mar Mediterráneo, alimentando especulaciones sobre un posible apoyo a EE.UU. para atacar Irak. (TELAM-SNI/AFP)
Estados Unidos está decidido a derrocar al régimen iraquí de Saddam Hussein, al que acusa de desarrollar armas de destrucción masiva. Sin embargo, hasta ahora no ha fijado fecha precisa para la invasión. Según un dirigente kurdo iraquí, la intervención militar se producirá a comienzos de 2003.
A la creciente oposición internacional a una acción contra Irak se suma la de la opinión pública estadounidense que, aunque apoya la caída de Saddam, se opone a que el presidente George W. Bush ejecute su plan sin el aval de la comunidad internacional. No obstante, el apoyo al ataque contra Irak se reduciría rápidamente si hubiera un elevado número de bajas entre las fuerzas americanas.
El mayor portaaviones de la flota de Gran Bretaña -principal aliado de Washington- partió hacia el mar Mediterráneo, alimentando especulaciones sobre un posible apoyo a EE.UU. para atacar Irak. (TELAM-SNI/AFP)







