02 Septiembre 2002 Seguir en 
WASHINGTON.- La suerte del líder islámico Osama Bin Laden suscita múltiples especulaciones e informaciones contradictorias desde los atentados del 11 de setiembre, a raíz de los cuales murieron más de 3.000 personas en Nueva York y en Washington. Pero su paradero sigue siendo desconocido tras un año de persecución del líder de Al Qaeda.
Ante la proximidad del aniversario del hecho terrorista que conmovió al mundo, el presidente George W. Bush declaró los días 6, 7 y 8 de setiembre Jornadas Nacionales de Oración y Recuerdo, en honor de las víctimas de los atentados."Pido a todos los estadounidenses que se unan en las ciudades, en los barrios y en los lugares de culto para honrar a aquellos que desaparecieron y que oren por aquellos que sufren", declaró el presidente estadounidense.
"Tratemos, con la oración, de encontrar la sabiduría, la paciencia y la fuerza de llevar a los responsables de los ataques ante la justicia y lograr que el mundo viva en paz", agregó Bush a través de un comunicado. "Invito a los pueblos del mundo entero a compartir estas jornadas de oración y de recuerdo", indicó.
"A medida que se acerca el 11 de setiembre, resurgirán duros recuerdos de aviones y edificios", dijo el presidente en su discurso semanal. "Pero también aparecerán las imágenes de valientes individuos saliendo en ayuda de los vecinos en apuros", agregó.
Bush recordará el primer aniversario de los ataques en una visita a Nueva York, a Washington y a Pennsylvania, donde aviones secuestrados embistieron el World Trade Center, el Pentágono y una comunidad rural, matando a más de 3.000 personas.
Un veneno
Las consecuencias del 11-S se instalaron como un veneno paralizante en el complicado organismo de la economía mundial. El colapso del World Trade Center marca también para la economía un punto de inflexión. La ganancia de la paz ("peace dividend") después del fin de la Guerra Fría desapareció, al igual que la fe en un crecimiento sostenido sin crisis. El conflicto Este-Oeste fue enterrado definitivamente, pero ahora todo el mundo es consciente de que existe un conflicto Norte-Sur. (DPA-AFP-Especial)
Ante la proximidad del aniversario del hecho terrorista que conmovió al mundo, el presidente George W. Bush declaró los días 6, 7 y 8 de setiembre Jornadas Nacionales de Oración y Recuerdo, en honor de las víctimas de los atentados."Pido a todos los estadounidenses que se unan en las ciudades, en los barrios y en los lugares de culto para honrar a aquellos que desaparecieron y que oren por aquellos que sufren", declaró el presidente estadounidense.
"Tratemos, con la oración, de encontrar la sabiduría, la paciencia y la fuerza de llevar a los responsables de los ataques ante la justicia y lograr que el mundo viva en paz", agregó Bush a través de un comunicado. "Invito a los pueblos del mundo entero a compartir estas jornadas de oración y de recuerdo", indicó.
"A medida que se acerca el 11 de setiembre, resurgirán duros recuerdos de aviones y edificios", dijo el presidente en su discurso semanal. "Pero también aparecerán las imágenes de valientes individuos saliendo en ayuda de los vecinos en apuros", agregó.
Bush recordará el primer aniversario de los ataques en una visita a Nueva York, a Washington y a Pennsylvania, donde aviones secuestrados embistieron el World Trade Center, el Pentágono y una comunidad rural, matando a más de 3.000 personas.
Un veneno
Las consecuencias del 11-S se instalaron como un veneno paralizante en el complicado organismo de la economía mundial. El colapso del World Trade Center marca también para la economía un punto de inflexión. La ganancia de la paz ("peace dividend") después del fin de la Guerra Fría desapareció, al igual que la fe en un crecimiento sostenido sin crisis. El conflicto Este-Oeste fue enterrado definitivamente, pero ahora todo el mundo es consciente de que existe un conflicto Norte-Sur. (DPA-AFP-Especial)







