Se teme un rotundo fracaso de la Cumbre de la Tierra

Mañana llegan los líderes de más de 100 países al encuentro, y no se ha llegado a un acuerdo en temas principales como el agua, la pobreza y los subsidios agrícolas

LA OTRA CARA. Activistas antiglobalización africanas, con pancartas y cánticos, durante la multitudinaria manifestación de protesta.
LA OTRA CARA. Activistas antiglobalización africanas, con pancartas y cánticos, durante la multitudinaria manifestación de protesta.
01 Septiembre 2002
JOHANNESBURGO.- Más de 15.000 manifestantes protestaron ayer contra la falta de compromisos de los líderes mundiales hacia los más pobres, en un momento en que la cumbre de la Tierra de la ONU registra pocos resultados y abundantes desacuerdos aparentemente insalvables. Para celebrar en Johannesburgo su propia Cumbre de la Tierra, varios miles de activistas de los cinco continentes inundaron las calles de la ciudad.
Bajo la consigna "La victoria es nuestra", repetida en zulú sin descanso, campesinos sin tierra, indígenas, militantes antimundialización, ecologistas, palestinos y sindicalistas caminaron los 8 km que separan el barrio miserable de Alexandra, en las afueras de Johannesburgo, hasta el centro de convenciones Sandton, sede de la reunión de la ONU, en el corazón de la ciudad. "Bush, vete al infierno", "Paz, tierra y libertad", "Bin Laden, bombardea Sandton, por favor", se leía en las pancartas de los manifestantes. Helicópteros, blindados del ejército, cientos de policías antidisturbios y barreras de alambre componen el impresionante dispositivo de seguridad.

Callejón sin salida
Cinco días después de inaugurada la Cumbre, los negociadores admitieron ayer que muchos puntos de la negociación se encuentran en un callejón sin salida, a dos días de la llegada de más de un centenar de jefes de Estado y de gobierno. Los delegados intentan evitar el rotundo y escandaloso fracaso de esta conferencia, la mayor en la historia de la ONU. La reducción de los subsidios agrícolas de los países industrializados, el proteccionismo, la ratificación del protocolo de Kyoto, la energía, la distribución de agua y la reducción de la pobreza son algunas de las cuestiones más espinosas, cuya negociación se extenderá hasta el último minuto.

Una buena noticia
En medio de este panorama desolador, una buena noticia corrió como pólvora por el centro de convenciones Sandton: los ministros acordaron que en el plan de acción de Johannesburgo se mencione el Protocolo de Kyoto (1997) para la reducción de gases que provocan el efecto invernadero. Según el texto, los Estados que han ratificado el Protocolo de Kyoto piden con fuerza a las naciones que no lo han hecho que lo ratifiquen a tiempo. Hasta ahora, 90 países responsables del 37% de las emisiones de gases contaminantes ratificaron este acuerdo. EE.UU., principal contaminante, no lo hizo. El presidente estadounidense, George W. Bush, decidió en marzo de 2001 retirarse del Protocolo, que obliga a los países industriales a reducir en un 5,2% sus emisiones de dióxido de carbono entre 2008 y 2012 con respecto al nivel de 1990. (AFP/TELAM-SNI)

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