Derechos y obligaciones

Análisis. Por Juan Manuel Montero - Redacción LA GACETA.

13 Junio 2006
Ahora todos defenderán sus deberes y obligaciones; dirán que se está trabajando, que todavía hay mucho por hacer, pero que tienen la firme convicción de que lo sucedido el domingo no se repetirá. Sin dudas, todos tendrán razón. Los sectores productivos, en cuya labor se basa gran parte del crecimiento de la provincia; las autoridades, que tienen la premisa de velar por la seguridad; los legisladores, que se adhirieron a la Ley Nacional de Tránsito, y la Justicia, cuyos miembros deben seguir las leyes ya dictadas. Todos lamentarán lo sucedido. Se explicará que no se debe confundir. Que del accidente no fue protagonista una rastra cañera, figura reservada a los tractores que tiran carros helvéticos, sino un camión con acoplado que no tiene restricciones para circular, a pesar de que el mismo diccionario advierte que rastra es justamente “cualquier cosa que va colgando y arrastrando”. Todos dirán que los índices de accidentes de tránsito que registra la provincia son altos, lo mismo que la tasa de mortalidad que causan, pero que la idea es bajar esas cifras este año. Pocos o ninguno les preguntarán a los bomberos de Lules qué sintieron cuando tuvieron que sacar seis cuerpos de ese auto, incluido el de un nene de 3 años. Una familia entera pereció bajo ese acoplado. No, esto no se repetirá. ¿Seguro?