08 Junio 2006 Seguir en 
La mala conducta de los chicos, la falta de límites, la agresión y la violencia aparecen entre las problemáticas principales que se viven en el aula. Los datos surgen de un relevamiento que ATEP hizo el mes pasado entre 160 educadores de los distintos niveles en la capital y en cuatro ciudades de la provincia, indicó César Zelarayán, titular del gremio.
Las agresiones en el aula y los casos de padres que atacan a docentes llegan a la sede de ATEP, que recibe unas cuatro denuncias formales de violencia contra maestros y profesores, tanto protagonizados por padres como por alumnos agresores.
Las denuncias son recibidas y analizadas en la Asesoría Jurídica de ATEP. “Estamos viendo cada vez más casos de este tipo. Y se presentan no sólo en barrios periféricos, sino también en el centro y en el interior”, indicó la abogada Isabel Pacheco.
Los expertos en violencia escolar recordaron que el hecho ocurrido el martes al mediodía en la escuela Domingo Savio, en Don Bosco al 1.800, cuando un grupo de menores amenazó a los alumnos que estaban en clase, se repite periódicamente en los establecimientos. “Pasa en casi todas las escuelas de barrios: esos episodios se caracterizan por los enfrentamientos entre bandas de distintos colegios”, describió Lucía Briones, jefa del departamento de Violencia de la Municipalidad de la Capital.
A la repartición llegan unas tres denuncias semanales. Hay casos de agresiones entre adolescentes con armas blancas; abuso sexual en un jardín de infantes; maltratos a alumnos por parte de profesores y de alumnos a profesores. “Lo común en la mayoría de los establecimientos educativos es la violencia entre alumnos durante los recreos a través de agresiones físicas y humillación. Cada vez más escuelas piden el asesoramiento para atender casos de violencia”, dijo.
La psicóloga Alejandra Martínez, que se desempeña en gabinetes pedagógicos de escuelas públicas y privadas, dijo que ahora los alumnos tienden a trasladar las agresiones en las plazas o espacios públicos, fuera del colegio. “En la mayoría de los casos tienden a respetar las normas institucionales y los códigos de convivencia que ellos mismos consensuaron; quizás por ello las peleas entre grupos se realizan con más asiduidad en la vía pública, donde el colegio no puede intervenir. Lo que hacemos es intentar identificar a los líderes de los grupos o barras y se trabaja a través de la mediación para erradicar los conflictos”, reveló. Martínez dijo que en estos casos es fundamental la figura del tutor como mediador y orientador.
Las agresiones en el aula y los casos de padres que atacan a docentes llegan a la sede de ATEP, que recibe unas cuatro denuncias formales de violencia contra maestros y profesores, tanto protagonizados por padres como por alumnos agresores.
Las denuncias son recibidas y analizadas en la Asesoría Jurídica de ATEP. “Estamos viendo cada vez más casos de este tipo. Y se presentan no sólo en barrios periféricos, sino también en el centro y en el interior”, indicó la abogada Isabel Pacheco.
Los expertos en violencia escolar recordaron que el hecho ocurrido el martes al mediodía en la escuela Domingo Savio, en Don Bosco al 1.800, cuando un grupo de menores amenazó a los alumnos que estaban en clase, se repite periódicamente en los establecimientos. “Pasa en casi todas las escuelas de barrios: esos episodios se caracterizan por los enfrentamientos entre bandas de distintos colegios”, describió Lucía Briones, jefa del departamento de Violencia de la Municipalidad de la Capital.
A la repartición llegan unas tres denuncias semanales. Hay casos de agresiones entre adolescentes con armas blancas; abuso sexual en un jardín de infantes; maltratos a alumnos por parte de profesores y de alumnos a profesores. “Lo común en la mayoría de los establecimientos educativos es la violencia entre alumnos durante los recreos a través de agresiones físicas y humillación. Cada vez más escuelas piden el asesoramiento para atender casos de violencia”, dijo.
La psicóloga Alejandra Martínez, que se desempeña en gabinetes pedagógicos de escuelas públicas y privadas, dijo que ahora los alumnos tienden a trasladar las agresiones en las plazas o espacios públicos, fuera del colegio. “En la mayoría de los casos tienden a respetar las normas institucionales y los códigos de convivencia que ellos mismos consensuaron; quizás por ello las peleas entre grupos se realizan con más asiduidad en la vía pública, donde el colegio no puede intervenir. Lo que hacemos es intentar identificar a los líderes de los grupos o barras y se trabaja a través de la mediación para erradicar los conflictos”, reveló. Martínez dijo que en estos casos es fundamental la figura del tutor como mediador y orientador.
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