Señales de incertidumbre

El escenario político del país es la marca fundamental para el tratamiento diferencial por parte de los organismo financieros.

29 Agosto 2002
Por Angel Anaya

BUENOS AIRES.- El presidente Eduardo Duhalde acordó con el titular del Banco Central, Aldo Pignanelli, su continuidad al frente de la institución financiera hasta que finalicen las negociaciones con el Fondo Monetario. El agitado y folletinesco novelón de las relaciones del BCRA con el Ministerio de Economía, y que tiene por centro la autonomía de la política monetaria, ha tenido ya la caída de tres presidentes del banco en poco más de un año, pero el nuevo capítulo se está escribiendo mientras se aguarda el broche final del acuerdo con el FMI. Esta circunstancia, más otros hechos contradictorios -las prórrogas de aplicación del CER y de las ejecuciones hipotecarias, así como el oscuro trámite del juicio político a la Corte Suprema y las polémicas internas partidarias- han dado lugar a nuevos motivos de inseguridad e incertidumbre política en el frente externo que restan garantía a los cumplimientos de acuerdos por el futuro gobierno. El escenario descripto explica sin mayor esfuerzo la diferencia de tratamiento que Brasil está teniendo en el FMI, a pesar de que las encuestas favorecen a candidatos de la izquierda como Luiz Lula da Silva o José Serra, quienes comprometieron públicamente cumplir los recientes compromisos con el organismo internacional, que anunció una ayuda de 30.000 millones de dólares.

Indiferencias
En la Argentina, ningún precandidato con posibilidades en las encuestas ha asumido compromiso semejante; inclusive, la mayoría de ellos critica la gestión económica gubernamental, eludiendo toda consideración sobre las negociaciones del imperativo acuerdo contingente. Un ejemplo de esa toma de distancia ha sido el de José de la Sota, quien, a pesar de ser el preferido de la Casa Rosada, le ha endilgado al Fondo esta semana responsabilidades críticas en la crisis, discrepando con la conveniencia de solicitar nuevas ayudas. Una candidata moderada como Patricia Bullrich, que ha presentado el programa de gobierno más completo hasta el momento, ha eludido también ese capítulo, lo mismo que el neoliberal Ricardo López Murphy y el campeón de la dolarización, Carlos Menem, por lo que las seguridades ofrecidas por Duhalde y su ministro de Economía vendrían a ser poco más que expresiones de deseo después de la experiencia del default.
El Presidente ha dispuesto que la jefatura del Gabinete y las carteras de Economía y de Trabajo deberán presentar la semana próxima, en la reunión general de ministros, el plan de pagos a empleados públicos y a jubilados del 13 por ciento dispuesto por el fallo de la Corte Suprema. Entre las pautas ineludibles fijadas por Duhalde figura la puesta al día de todas las remuneraciones antes del 1° de enero, dando prioridad a la clase pasiva y dejando la retroactividad desde julio de 2001 para diferente alternativa. El jefe del Gobierno está convencido de que la nueva situación contribuirá significativamente a disminuir las tensiones sociales que afectan a la transición, aunque ello deba ser causa de nuevas presiones impositivas. (De nuestra Sucursal)

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