29 Agosto 2002 Seguir en 
WASHINGTON.- Irán, Siria, India, China y Turquía reafirmaron su oposición a un ataque contra Irak, incrementando así la lista de países con los cuales Estados Unidos debe lidiar para llevar adelante su plan militar. Pese a todo, desde la Casa Blanca continúan surgiendo versiones acerca de un ataque inminente contra Irak, con el propósito de derrocar al régimen de Saddam Hussein. Hasta ahora, sólo Israel y Gran Bretaña apoyan el plan del presidente estadounidense, George W. Bush. Alemania, Rusia y los países árabes aliados de Washington se oponen enfáticamente a una campaña militar en el Golfo Pérsico.
Según el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, Bush no ha optado todavía por ordenar la invasión, pero predijo que una decisión en ese sentido contará con el respaldo internacional. El martes, el propio vicepresidente estadounidense, Dick Cheney, consideró necesaria y urgente la caída de Saddam, quien, según Estados Unidos, apoya al terrorismo internacional.
En una vuelta más de tuerca a la presión que está ejerciendo Washington en la región del Golfo Pérsico, el Pentágono reiteró que miembros de la red Al Qaeda se encuentran en Irán. Incluso la prensa estadounidense asegura que Teherán alberga a dos líderes del grupo que lidera Osama Bin Laden. En enero, el presidente estadounidense George W. Bush dijo que Irán era, junto con Irak y con Corea del Norte, parte del "eje del mal" y lo designó como un blanco potencial de su llamada guerra antiterrorista.
Seria advertencia
Pero ayer, el presidente iraní, Mohammad Jatami, advirtió a Washington que una intervención militar contra Irán perjudicará no sólo los intereses estadounidenses, sino los de la región y de todo el planeta. En un inesperado discurso televisado a todo el país, el presidente iraní calificó a las actuales autoridades de Washington de extremistas y belicistas. "Yo les advierto: una intervención en Irán no sólo implicará a nuestro país, sino que traerá inseguridad a la región y a todo el mundo", remarcó el mandatario reformista.
Irán es el segundo exportador de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo). En abril, el guía supremo de la Revolución islámica, el ayatollah Ali Jamenei, y el ministro de Petróleo, Bijan Namdar Zangheneh, exhortaron a los países islámicos petroleros a decretar un embargo a los aliados de Israel. EE.UU. figura en primer lugar. Desde las propias filas republicanas estadounidenses han comenzado a revisar las consecuencias de un ataque. (Especial)
Según el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, Bush no ha optado todavía por ordenar la invasión, pero predijo que una decisión en ese sentido contará con el respaldo internacional. El martes, el propio vicepresidente estadounidense, Dick Cheney, consideró necesaria y urgente la caída de Saddam, quien, según Estados Unidos, apoya al terrorismo internacional.
En una vuelta más de tuerca a la presión que está ejerciendo Washington en la región del Golfo Pérsico, el Pentágono reiteró que miembros de la red Al Qaeda se encuentran en Irán. Incluso la prensa estadounidense asegura que Teherán alberga a dos líderes del grupo que lidera Osama Bin Laden. En enero, el presidente estadounidense George W. Bush dijo que Irán era, junto con Irak y con Corea del Norte, parte del "eje del mal" y lo designó como un blanco potencial de su llamada guerra antiterrorista.
Seria advertencia
Pero ayer, el presidente iraní, Mohammad Jatami, advirtió a Washington que una intervención militar contra Irán perjudicará no sólo los intereses estadounidenses, sino los de la región y de todo el planeta. En un inesperado discurso televisado a todo el país, el presidente iraní calificó a las actuales autoridades de Washington de extremistas y belicistas. "Yo les advierto: una intervención en Irán no sólo implicará a nuestro país, sino que traerá inseguridad a la región y a todo el mundo", remarcó el mandatario reformista.
Irán es el segundo exportador de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo). En abril, el guía supremo de la Revolución islámica, el ayatollah Ali Jamenei, y el ministro de Petróleo, Bijan Namdar Zangheneh, exhortaron a los países islámicos petroleros a decretar un embargo a los aliados de Israel. EE.UU. figura en primer lugar. Desde las propias filas republicanas estadounidenses han comenzado a revisar las consecuencias de un ataque. (Especial)







