26 Mayo 2006 Seguir en 
LONDRES.- Las últimas señales políticas de Washington y de Londres indican que Tony Blair y George W. Bush trazarán a grandes rasgos una estrategia de salida de Irak, durante conversaciones que mantendrán en la Casa Blanca. Se espera que discutan un cronograma objetivo que determine las fases por condiciones en el terreno más que por un calendario.
Los dos líderes políticos que hace tres años tomaron las cruciales decisiones previas a la invasión contemplan el "inicio del final" de una relación que los catapultó a la escena mundial y que ahora llega al ocaso.
Con la reputación deteriorada a causa de esta guerra, Bush y Blair constituyen ahora el "eje de la debilidad", dijo la revista "The Economist" parafraseando la figura del "eje del mal" que usó Bush en su momento para calificar a Corea del Norte, Irán e Irak. El primer ministro británico tiene poco para salvar de su legado político, y también poco tiempo para hacerlo. Se espera que en el otoño boreal de 2007 deje su cargo. En cambio, Bush gobernará hasta enero de 2009.
Depende de Al Maliki
Según analistas, Blair depositó una gran esperanza en el nuevo primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki, de cara a sus intenciones de concretar una retirada en fases. Pero también sabe que si Irak sigue sumido en el baño de sangre en el que actualmente se encuentra su esperanza se esfumará. Las tropas británicas enfrentan una situación que se deteriora rápidamente en Basora. En Londres se trabaja sobre la tesis de un repliegue militar en un plazo de cuatro años. Esto, sin embargo, queda supeditado a que Irak llegue a fin de año a los 325.000 efectivos de seguridad -soldados y policías- bien entrenados y equipados como para operar por sí mismos. Se espera que en el discurso sobre política exterior que Blair pronunciará hoy en Washington argumente que, con el gobierno ya instalado en Bagdad, llegó el momento de un creciente apoyo internacional a Irak, principalmente por parte de la ONU y de la Unión Europea. (DPA)
Los dos líderes políticos que hace tres años tomaron las cruciales decisiones previas a la invasión contemplan el "inicio del final" de una relación que los catapultó a la escena mundial y que ahora llega al ocaso.
Con la reputación deteriorada a causa de esta guerra, Bush y Blair constituyen ahora el "eje de la debilidad", dijo la revista "The Economist" parafraseando la figura del "eje del mal" que usó Bush en su momento para calificar a Corea del Norte, Irán e Irak. El primer ministro británico tiene poco para salvar de su legado político, y también poco tiempo para hacerlo. Se espera que en el otoño boreal de 2007 deje su cargo. En cambio, Bush gobernará hasta enero de 2009.
Depende de Al Maliki
Según analistas, Blair depositó una gran esperanza en el nuevo primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki, de cara a sus intenciones de concretar una retirada en fases. Pero también sabe que si Irak sigue sumido en el baño de sangre en el que actualmente se encuentra su esperanza se esfumará. Las tropas británicas enfrentan una situación que se deteriora rápidamente en Basora. En Londres se trabaja sobre la tesis de un repliegue militar en un plazo de cuatro años. Esto, sin embargo, queda supeditado a que Irak llegue a fin de año a los 325.000 efectivos de seguridad -soldados y policías- bien entrenados y equipados como para operar por sí mismos. Se espera que en el discurso sobre política exterior que Blair pronunciará hoy en Washington argumente que, con el gobierno ya instalado en Bagdad, llegó el momento de un creciente apoyo internacional a Irak, principalmente por parte de la ONU y de la Unión Europea. (DPA)
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