Bush y Blair discuten sobre el futuro de la coalición en Irak

La instalación del primer gobierno permanente abre la posibilidad de un retiro militar. Los líderes de la invasión analizan los últimos acontecimientos políticos en el país árabe.

EXPLOSIONES. Los atentados con bombas conmueven casi a diario a los pobladores de la capital. AFP
EXPLOSIONES. Los atentados con bombas conmueven casi a diario a los pobladores de la capital. AFP
26 Mayo 2006
BAGDAD.- Uno de los días menos cruentos de los últimos meses en Irak sirvió de marco a la reunión que iniciaron ayer, en Washington, el premier británico, Tony Blair, y el presidente George W. Bush, para discutir la estrategia en el país árabe, a partir de la asunción del nuevo gobierno en Bagdad. Cinco personas murieron ayer en ataques y atentados con explosivos de los grupos insurgentes. Una explosión en un edificio céntrico de Bagdad dejó tres muertos y 15 heridos; en Mosul, al norte de la capital, un concejal y su chofer fueron asesinados a tiros mientras circulaban en un vehículo. Además, el general iraquí Jalil Al Abadi, jefe de la división Logística del Ministerio de Defensa, fue herido de bala mientras se dirigía a su trabajo en Bagdad.

El plazo de Al Maliki
La visita de Blair a Washington se produjo un día después de que el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, declaró que las fuerzas iraquíes serán capaces de asumir el control de la seguridad de todo el país en 18 meses. Pero el traspaso de las tareas de seguridad a las fuerzas iraquíes no significará un inmediato y concurrente retiro de los soldados de la coalición, dijo el Pentágono. No obstante, sería posible una reducción de tropas, según analistas militares. Fuentes de Londres y de la Casa Blanca aseguraron que el recorte de la fuerza militar no figura en la agenda de conversaciones entre Bush y Blair. Ambos mandatarios enfrentan una drástica caída de la aprobación popular en los sondeos y una creciente presión para repatriar tropas del país del Golfo, donde los contingentes más numerosos son el norteamericano y el británico.
La investidura del primer gobierno permanente después de Saddam Hussein planteó de inmediato la cuestión de la retirada. Midiendo sus palabras para no aumentar la impaciencia de la opinión pública, Bush habló de un “punto de quiebre”, a partir del cual Estados Unidos podría dejar de tener el papel central y pase a desempeñar un rol de apoyo en Irak. (Télam-AFP-NA)




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