20 Mayo 2006 Seguir en 
"Le fui a hacer una entrevista a Tristán Bauer, por el documental que había hecho sobre Eva Perón, y me gustó tanto que le di el libro y le dije: ?tomá, esta va a ser tu próxima película". Esa fue la forma en la que "Iluminados por el fuego", un libro de muy buenas ventas, se convirtió en una de las películas más premiadas del cine argentino. Su autor, Edgardo Esteban, le contó la anécdota a LA GACETA ayer, poco antes de presentar el filme en un debate en la Facultad de Derecho, organizado por la agrupación ALDE.
Esteban es periodista desde hace 22 años, pero cuando tenía 18 fue a Malvinas, como soldado. "Tenía muchas pesadillas; a los 18 años uno es inmortal, porque a esa edad vos tenés que tener una familia, viajar, estudiar, jugar al fútbol... pero no conocer la muerte, y menos de una manera tan violenta como la guerra", afirmó.
"Nunca tuve nada que ver con los centros de ex combatientes, pero sí tenía mucha angustia; hice terapia y control mental, pero no podía hablar de Malvinas. Un día alguien me sugirió que escribiera, y encontré el desahogo, mi Malvinas interior, ese que todos tenemos adentro", explicó.
El libro, para él, fue el final de ese tortuoso camino, pero le gustó el cine y ya está trabajando en otro proyecto: se trata de un filme sobre la vida del padre Carlos Mujica (asesinado a balazos en 1974), que realizará junto con Gastón Pauls (protagonista del filme "Iluminados por el fuego") y con el historiador Felipe Pigna.
"Se abrieron nuevos caminos, pero no voy a dejar el periodismo; lo amo, es mi alma", dijo Esteban, que es corresponsal en Argentina de la cadena internacional "Telemundo" y preside la Asociación de Corresponsales Ex- tranjeros en Argentina.
Parte de la angustia que lo corroía estaba relacionada con las frecuentes noticias sobre suicidios de ex combatientes de Malvinas. "Todo eso, estrés postraumático incluido, fue potenciado por la ausencia de una política de Estado que nos contuviera -criticó-. Los que fuimos iluminados por el fuego de las balas pasamos a ser los loquitos de la guerra, y ni siquiera los organismos de derechos humanos tomaron a los ex combatientes como víctimas de la dictadura".
Esteban donó los derechos de la película a la Universidad de San Martín, que financió el proyecto. "Es una universidad pública y apostó fuerte", explicó.
"Lo importante de la película es que hizo que se hable de Malvinas. En nuestro país se esconde mucho lo que pasa, y hay que empezar a construir sobre la verdad", disparó, y cuestionó la falta de autocrítica de los militares de carrera sobre lo ocurrido en la guerra de 1982.
Esteban es periodista desde hace 22 años, pero cuando tenía 18 fue a Malvinas, como soldado. "Tenía muchas pesadillas; a los 18 años uno es inmortal, porque a esa edad vos tenés que tener una familia, viajar, estudiar, jugar al fútbol... pero no conocer la muerte, y menos de una manera tan violenta como la guerra", afirmó.
"Nunca tuve nada que ver con los centros de ex combatientes, pero sí tenía mucha angustia; hice terapia y control mental, pero no podía hablar de Malvinas. Un día alguien me sugirió que escribiera, y encontré el desahogo, mi Malvinas interior, ese que todos tenemos adentro", explicó.
El libro, para él, fue el final de ese tortuoso camino, pero le gustó el cine y ya está trabajando en otro proyecto: se trata de un filme sobre la vida del padre Carlos Mujica (asesinado a balazos en 1974), que realizará junto con Gastón Pauls (protagonista del filme "Iluminados por el fuego") y con el historiador Felipe Pigna.
"Se abrieron nuevos caminos, pero no voy a dejar el periodismo; lo amo, es mi alma", dijo Esteban, que es corresponsal en Argentina de la cadena internacional "Telemundo" y preside la Asociación de Corresponsales Ex- tranjeros en Argentina.
Parte de la angustia que lo corroía estaba relacionada con las frecuentes noticias sobre suicidios de ex combatientes de Malvinas. "Todo eso, estrés postraumático incluido, fue potenciado por la ausencia de una política de Estado que nos contuviera -criticó-. Los que fuimos iluminados por el fuego de las balas pasamos a ser los loquitos de la guerra, y ni siquiera los organismos de derechos humanos tomaron a los ex combatientes como víctimas de la dictadura".
Esteban donó los derechos de la película a la Universidad de San Martín, que financió el proyecto. "Es una universidad pública y apostó fuerte", explicó.
"Lo importante de la película es que hizo que se hable de Malvinas. En nuestro país se esconde mucho lo que pasa, y hay que empezar a construir sobre la verdad", disparó, y cuestionó la falta de autocrítica de los militares de carrera sobre lo ocurrido en la guerra de 1982.







