El director Ron Howard y sus intérpretes llegaron a la estación ferroviaria de Cannes -engalanada con los carteles alusivos a la película-, en un tren de alta velocidad Eurostar procedente de Londres. Cientos de personas acudieron a recibirlos, aunque debieron admirar a los actores de lejos, ya que un importante dispositivo de seguridad mantenía a la multitud a distancia.
Una vez más, la productora Sony Columbia preparó minuciosamente cada detalle para mantener el interés respecto de la película, cuyo estreno ha sido precedido de polémicas y protestas, pero también de una campaña promocional sabiamente orquestada, que incluyó el secreto. En efecto, nadie ha visto "El código da Vinci". Los periodistas lo descubrieron noche en Cannes. Antes, solamente unos pocos críticos fueron invitados, en marzo pasado, a ver un montaje de 20 minutos de diversas secuencias.
La productora también alquiló 300 habitaciones para todo el equipo del filme.
En Cannes, la película es omnipresente: una carpa gigante fue instalada en lo alto de uno de los hoteles de lujo de La Croisette, la célebre avenida costera de la ciudad, mientras en el Viejo Puerto puede verse una inquietante pirámide negra, en la que tendrá lugar esta noche la fiesta organizada por los productores de la película.
Crecen las huelgas de hambre y las acusaciones de blasfemia
Denuncias por blasfemia, huelgas de hambre de fieles ofendidos y peticiones de advertencias sobre el peligro para la salud humana, son algunas de las reacciones provocadas en todo el planeta por el estreno mundial de "El código Da Vinci", en el Festival de cine de Cannes.
La película ha levantado ampollas entre los católicos de todo el mundo, incluidas las minorías de países como India o Tailandia, con un 2%de cristianos entre sus 1.100 y 63 millones de habitantes. Así, las autoridades de Bombay anunciaron ayer la posibilidad de retrasar la aparición de la película, prevista para el viernes, ante el temor de violentas protestas. Ante las numerosas protestas recibidas, el ministro de Información y Comunicación, Priya Ranjan Dasmunsi, decidió tomar cartas en el asunto y anunció que el filme no se proyectará hasta que él no lo haya visto.
Mientras tanto en Tailandia, el comité nacional de censura examina cortar los últimos diez minutos de la película tras numerosas protestas de católicos por el contenido supuestamente blasfemo de sus imágenes.
La acusación de blasfemia también ha sido esgrimida en Corea del Sur, donde un tribunal de Seúl se negó ayer a prohibir la proyección de la película, tal y como había solicitado una organización conservadora cristiana.
"Es muy improbable que incline a los espectadores a creer que su contenido se basa en hechos reales", indicó la sentencia judicial según la cual, "los ciudadanos ya tienen su propia percepción de la vida de Jesucristo y del cristianismo". En Rusia, por su parte, la polémica ha sido comparada a un símbolo de la "lucha entre religión y arte".
"El código Da Vinci" no escapa de las críticas ni tan siquiera en países de mayoría musulmana como la república caucásica ex soviética de Azerbaiyán, donde numerosos políticos solicitaron su prohibición.
Belleza y glamour en la Riviera
Esta tarde, los flashes no se apartarán de la alfombra roja de Cannes, que verá desfilar a dos de las actrices más veneradas por su hermosura: la china Zhang Yiyi y la francoitaliana Monica Bellucci, que acompañarán a los directores Wong Kar-Wai y Patrice Leconte, dos voces de autoridad en la estética cinematográfica, en las tareas del jurado.
Durante más de una semana por el palacio del Festival de Cannes desfilarán estrellas del celuloide como Juliette Binoche, Penélope Cruz, Fanny Ardant, Helena Bonham-Carter, Tim Burton, Gael García Bernal, Bruce Willis, Nick Nolte, Willem Dafoe, Tom Hanks, Ethan Hawke, Halle Berry y Hugh Jackman, entre muchas otras.
El maestro de la gala inaugural será el actor francés Vincent Cassel, que no se ha vuelto a separar de Mónica Bellucci, ya que lo ha hecho padre. Cassel ("El odio") tampoco lo hará mientras su esposa participa de las deliberaciones del jurado internacional del Festival de Cine de Cannes, donde el actor acudirá para presentar la gala que pone en marcha oficialmente el certamen francés e introducir la primera película en proyección. Cassel se quedará en la Costa Azul francesa hasta el final, cuando el 28 de mayo se entreguen los premios en la gala de clausura yluego se estrene "Transylvania", la película de Tony Gatlif que cerrará certamen. Y en el año del Mundial de fútbol, este deporte no podía faltar en ese templo del cine. El futbolista Zinedine Zidane asistirá a la proyección de un filme en su homenaje.(DPA-NA-AFP)








